Aerotermia industrial: qué cambia frente a una instalación doméstica
Cuando se habla de aerotermia industrial casi siempre nos referimos a naves, locales comerciales, hoteles, residencias, gimnasios, comunidades de propietarios o pequeña industria: usos muy distintos entre sí, pero todos alejados de una vivienda unifamiliar o un piso. La confusión habitual es pensar que la aerotermia aplicada a estos edificios es la misma solución doméstica, solo que con equipos más grandes. No es así. Lo que cambia de verdad no son los metros cuadrados que hay que climatizar, sino cómo se usa el edificio: cuántas horas al día, con qué simultaneidad de usos, con qué picos de consumo de agua caliente y con qué margen para parar la instalación si hay una avería.
Ese cambio de contexto obliga a repensar varios ejes a la vez: el perfil de demanda que marca el dimensionado, la posibilidad de necesitar frío y calor de forma simultánea en distintas zonas del mismo edificio, un consumo de agua caliente sanitaria con picos mucho más marcados que en una vivienda, la conveniencia de instalar varios equipos en lugar de uno solo, y una parte eléctrica que suele exigir suministro trifásico. A todo eso se suma la normativa: el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y el Documento Básico de Ahorro de Energía del Código Técnico (CTE DB-HE) se aplican con exigencias distintas según el uso del edificio, no solo según su tamaño.
Instalación doméstica frente a terciaria o industrial, en una tabla
Antes de entrar en cada eje por separado, conviene ver de un vistazo qué es lo que realmente cambia entre una instalación de aerotermia en una vivienda y otra en un edificio terciario o de uso industrial. No es una tabla de qué opción es mejor: es una tabla de qué preguntas hay que hacerse en cada caso, porque el punto de partida es distinto desde el primer momento.
| Instalación doméstica | Instalación terciaria o industrial | |
|---|---|---|
| Perfil de demanda | Intermitente, con picos de mañana y noche | Puede ser continua, muy estacional o concentrada en horario laboral |
| Configuración de equipos | Una unidad dimensionada para la vivienda | Varios equipos en cascada, a menudo con recuperación de calor |
| Agua caliente sanitaria (ACS) | Consumo repartido a lo largo del día | Picos marcados (vestuarios, habitaciones, cocinas) que exigen más acumulación |
| Parte eléctrica | Suministro monofásico habitual | Suministro trifásico y revisión de la potencia contratada |
| Control | Termostato o app doméstica | Integración con el sistema de gestión del edificio |
La tabla resume tendencias, no reglas fijas: un local pequeño puede parecerse más a una vivienda grande, y una comunidad de vecinos puede acercarse a un uso terciario según sus zonas comunes. Cada caso hay que mirarlo con sus propios consumos.
El perfil de demanda decide el dimensionado, no los metros cuadrados
En una vivienda, la demanda de climatización es intermitente: sube por la mañana y por la noche, cuando la familia está en casa, y baja durante el día. Ese patrón es predecible y se repite con pocas variaciones. En un uso terciario o industrial ese patrón cambia por completo. Una residencia o un hotel puede tener una demanda prácticamente continua, las 24 horas. Un local comercial o una oficina concentra su consumo en el horario laboral y cae a mínimos por la noche y los fines de semana. Y una nave con procesos productivos puede tener una demanda muy estacional, ligada a la actividad, con picos que no coinciden con las horas de más frío o calor exterior.
Ese perfil es lo que de verdad decide cómo se dimensiona la instalación, mucho más que la superficie del edificio. Dos locales con los mismos metros cuadrados pueden necesitar soluciones completamente distintas si uno funciona ocho horas al día entre semana y el otro tiene actividad continua. Por eso valorar un proyecto de aerotermia industrial empieza siempre por entender los horarios de uso y la curva de consumo real, no por aplicar una tabla genérica de potencia por metro cuadrado como se haría, de forma orientativa, en una vivienda.
Frío y calor a la vez: los equipos con recuperación de calor
Aquí aparece la diferencia conceptual más importante frente a una instalación doméstica. En una vivienda casi nunca hace falta calentar una habitación y enfriar otra al mismo tiempo. En un edificio terciario, sí: un hotel puede necesitar enfriar la cocina mientras calienta las habitaciones, un gimnasio puede necesitar refrigerar la sala de máquinas mientras calienta los vestuarios, y un local con zonas interiores sin fachada al exterior puede necesitar frío en el interior y calor en el perímetro casi todo el año. Ahí es donde entran los equipos con recuperación de calor: en lugar de desperdiciar el calor que se extrae de la zona que se enfría, lo aprovechan para climatizar la zona que necesita calor.
El resultado es un sistema más eficiente que instalar equipos independientes para frío y para calor, porque una parte de la energía que se extraía de una zona se reutiliza en otra en lugar de disiparse. El ahorro real siempre es orientativo y depende del equipo concreto, de la zonificación del edificio y del clima de la zona: no es un dato que se pueda dar sin conocer el proyecto. Es, eso sí, el eje que más distingue un proyecto terciario de uno doméstico.

Agua caliente sanitaria a gran escala
En una vivienda, el agua caliente sanitaria se reparte a lo largo del día entre duchas, cocina y algún electrodoméstico. En un hotel, un gimnasio, una residencia o unos vestuarios deportivos, el consumo se concentra en puntas muy marcadas: la salida de las duchas a una hora determinada, el cambio de turno, la hora de máxima ocupación. Producir agua caliente sanitaria a esa escala con aerotermia es perfectamente viable, pero el planteamiento cambia respecto a una vivienda: no basta con un equipo que produzca lo justo para el consumo medio, hay que pensar en cómo cubrir esas puntas sin que se note una caída de temperatura.
Ahí es donde pesan la acumulación y la recuperación de calor. Un depósito de acumulación bien dimensionado permite ir calentando agua durante las horas de menor consumo y tener reserva lista para la punta, en lugar de intentar producirla toda al momento. Y si el edificio ya cuenta con equipos con recuperación para climatización, parte de ese calor recuperado también puede apoyar la producción de agua caliente. De nuevo, el punto de partida para valorarlo es el consumo real de los meses de mayor ocupación, no una estimación genérica.
Modularidad y redundancia: máquinas en cascada
En una vivienda, lo habitual es una única unidad de aerotermia dimensionada para esa casa. En un edificio terciario o una pequeña industria, es muy frecuente optar por varios equipos en cascada en lugar de una sola máquina de gran tamaño. Esa configuración tiene dos motivos. El primero es ajustar la potencia real a la demanda en cada momento: con varios equipos, la instalación puede poner en marcha solo los que hacen falta según la carga, en vez de trabajar siempre a la máxima potencia de un único equipo grande. El segundo es la redundancia: si un equipo falla o entra en mantenimiento, el resto sigue dando servicio y el edificio no se queda sin climatización ni sin agua caliente.
Esa redundancia es especialmente relevante en usos donde una parada no es una simple molestia, como una residencia, un hotel o unas instalaciones deportivas con actividad todos los días. Además, la configuración modular facilita el mantenimiento: se puede revisar o parar un equipo sin afectar al resto de la instalación, algo que conviene planificar desde el principio y que detallamos en la guía sobre el mantenimiento de la aerotermia. También permite escalar la instalación por fases si el edificio crece o cambia de uso.
La parte eléctrica: suministro trifásico y potencia contratada
Los equipos que se usan en un proyecto terciario o industrial, ya sea uno solo de mayor tamaño o varios en cascada, trabajan con potencias mayores que las de una vivienda. Eso tiene una consecuencia directa en la parte eléctrica: lo habitual es necesitar un suministro trifásico en lugar del monofásico típico de una casa, y revisar si la potencia contratada del edificio es suficiente para asumir la nueva instalación sin conflictos con el resto de consumos. Lo explicamos con más detalle en la guía sobre aerotermia trifásica, que desarrolla qué implica ese cambio de suministro.
Esta parte conviene resolverla pronto en el proyecto, porque puede implicar gestiones con la distribuidora eléctrica y coordinación con el instalador eléctrico del edificio, además de la instalación térmica en sí. No es un trámite menor: una potencia contratada ajustada puede obligar a replantear el dimensionado de los equipos o a escalonar su puesta en marcha para no disparar la demanda eléctrica de golpe.
Integración con lo existente y qué hace falta para valorar tu proyecto
En muchos edificios existentes, sobre todo en rehabilitación, la aerotermia no sustituye de golpe a todo el sistema anterior: conviven en configuración híbrida con calderas ya instaladas, que asumen los picos de demanda más exigentes mientras la bomba de calor cubre la carga base la mayor parte del año. También es habitual que el edificio ya cuente con un sistema de control y gestión, y la nueva instalación de aerotermia tiene que integrarse ahí en lugar de funcionar como un elemento aislado. Es un planteamiento distinto al de una vivienda, donde el sistema suele sustituir por completo a la caldera anterior. Lo vemos también en el caso de las comunidades de vecinos, un punto intermedio entre lo residencial y lo terciario.
Cada caso terciario o industrial es un proyecto propio: no hay una tabla que sirva para todos los hoteles, gimnasios, residencias o naves por igual, porque el perfil de demanda, la zonificación y el punto de partida cambian en cada edificio. Para valorarlo bien no partimos de una tabla genérica, sino de los consumos reales de tu edificio. Climate Profit trabaja sobre todo el ámbito residencial, así que si tu caso es terciario o industrial, cuéntanos los detalles y lo estudiamos contigo para ver cómo podemos ayudarte a valorarlo.
- Consumos energéticos reales del último año (electricidad y, si lo hay, el combustible actual)
- Horarios de uso del edificio y de cada zona
- Zonificación: qué espacios necesitan frío, cuáles calor, y si coinciden en el tiempo
- Espacio disponible en cubierta o en el exterior para las unidades
- Potencia eléctrica contratada actual y margen para ampliarla
- Sistema de calefacción o climatización existente, si lo hay

Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo la aerotermia industrial que la doméstica, pero con equipos más grandes?
No exactamente. Los equipos son más potentes, sí, pero lo que cambia de fondo es el perfil de demanda: en una vivienda es intermitente, con picos de mañana y noche, mientras que en un uso terciario o industrial puede ser continua, muy estacional o concentrada en horario laboral. Ese perfil, junto con la posible necesidad de frío y calor a la vez, la escala del agua caliente sanitaria y la parte eléctrica, es lo que marca las diferencias reales frente a una instalación doméstica, más allá del tamaño de los equipos.
¿Qué es un equipo de aerotermia con recuperación de calor?
Es un equipo pensado para dar frío y calor a la vez en distintas zonas del mismo edificio, aprovechando el calor que se extrae de la zona que se enfría para climatizar la que necesita calor, en lugar de desperdiciarlo. Es habitual en edificios con zonas interiores sin fachada y zonas perimetrales, como hoteles, oficinas o locales comerciales con usos mixtos. El rendimiento real siempre es orientativo y depende del equipo concreto, de la zonificación del edificio y del clima de la zona.
¿Necesito suministro trifásico para instalar aerotermia en un local o una nave?
Es lo más habitual, porque los equipos que se usan en proyectos terciarios o industriales trabajan con potencias mayores que en una vivienda, donde suele bastar el suministro monofásico. Además de valorar el tipo de suministro, conviene revisar si la potencia eléctrica contratada del edificio es suficiente para asumir la nueva instalación. Lo desarrollamos con más detalle en nuestra guía sobre aerotermia trifásica, que explica qué implica ese cambio de suministro y cuándo es necesario.
¿Se puede combinar la aerotermia con una caldera que ya existe en el edificio?
Sí, es una situación habitual en rehabilitación. La aerotermia y la caldera existente pueden convivir en una configuración híbrida, donde la bomba de calor cubre la carga base durante la mayor parte del año y la caldera entra en los picos de demanda más exigentes o como respaldo. También suele integrarse con el sistema de control y gestión del edificio, si ya existe uno. Es un planteamiento distinto al de una vivienda, donde lo normal es sustituir la caldera por completo.
¿Qué datos necesitáis para valorar una instalación de aerotermia en un hotel, un gimnasio o una nave?
Sobre todo, los consumos energéticos reales del último año, los horarios de uso del edificio y de cada zona, la zonificación (qué espacios necesitan frío y cuáles calor, y si coinciden en el tiempo) y el espacio disponible en cubierta o en el exterior para las unidades. También ayuda saber qué sistema de calefacción o climatización existe ahora y la potencia eléctrica contratada. Con esos datos podemos valorar el proyecto con criterio, en lugar de partir de una tabla genérica por metro cuadrado.
¿Climate Profit instala aerotermia en edificios industriales o terciarios?
Nuestro trabajo se centra sobre todo en el ámbito residencial. Aun así, podemos valorar con solvencia proyectos de aerotermia en hoteles, gimnasios, residencias, comunidades o pequeña industria: cuéntanos los detalles de tu caso (consumos, horarios, zonificación y espacio disponible) y lo estudiamos contigo para ver cómo podemos ayudarte, sin prometer plazos ni capacidades de ejecución que no se ajusten a tu proyecto.
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