Las dos formas de poner aerotermia en un edificio
Hay dos arquitecturas y conviene tenerlas claras antes de hablar de nada más. La primera es la instalación centralizada: una o varias bombas de calor en una sala de máquinas común (o en la cubierta) dan calefacción y agua caliente a todo el edificio a través de la red común, y cada vivienda lleva un contador que mide lo que gasta. Es la opción natural cuando se quiere sustituir una caldera comunitaria de gas o gasóleo conservando, en la medida de lo posible, las tuberías y los radiadores existentes.
La segunda es la instalación individual: cada propietario pone su propia bomba de calor para su vivienda, igual que quien instala un aire acondicionado, con su unidad exterior y su circuito. Aquí cada uno paga su consumo en su factura eléctrica y decide por su cuenta, siempre que la instalación no afecte a elementos comunes del edificio. La elección entre una y otra depende de cómo esté hecho el edificio (si ya tiene calefacción central o no), del espacio disponible y de lo que la comunidad esté dispuesta a acordar.
Qué dice la Ley de Propiedad Horizontal: cuándo decide la junta
Aquí está la clave que diferencia este tema de instalar aerotermia en una casa unifamiliar. La Ley de Propiedad Horizontal distingue entre lo privativo (tu vivienda) y lo común (fachada, cubierta, patios, instalaciones generales). Si la instalación afecta a elementos comunes (colocar la unidad exterior en la fachada o la cubierta, sustituir la caldera central de la sala de máquinas, modificar la red general), hace falta el acuerdo de la junta de propietarios con la mayoría que la ley exija para ese tipo de actuación. Por contra, un equipo que va dentro de tu vivienda y no toca nada común no necesita, en principio, autorización de la comunidad.
Esto tiene una consecuencia práctica importante: la mayor parte de los roces no son técnicos, son de acuerdo entre vecinos. Llevar la unidad exterior de un piso a la fachada común, ocupar un trozo de cubierta o cambiar el sistema de calefacción del edificio son decisiones colectivas. Por eso conviene plantear el proyecto en junta con la información clara (qué se instala, dónde, quién paga qué) antes que dar nada por hecho. Y conviene confirmar siempre la mayoría concreta aplicable a tu caso, porque depende de la naturaleza de la obra y de los estatutos de la comunidad.

Sustituir la caldera comunitaria por aerotermia
Uno de los casos más habituales es el de un edificio con caldera central de gas o gasóleo que se plantea pasar a aerotermia. La buena noticia es que, en muchos casos, se puede aprovechar buena parte de lo que ya existe: el circuito de tuberías y, a veces, los radiadores, si son capaces de dar el calor necesario trabajando a una temperatura de impulsión más baja, que es como rinde bien la aerotermia. Cuando los radiadores se quedan cortos a baja temperatura, se valora ampliarlos o combinarlos con otros emisores. El reparto del coste entre vecinos se hace con contadores individuales de energía: el Real Decreto 736/2020 obliga, con algunas excepciones, a contabilizar el consumo de cada vivienda en las instalaciones centralizadas, de modo que cada uno pague lo que realmente usa.
La parte económica de una obra así se suele afrontar como una derrama de la comunidad, y aquí es donde entran las líneas de ayuda a la rehabilitación de edificios, que tienen su propia lógica de tramitación a nivel de comunidad. No las desarrollamos en este post, pero si vais a dar el paso conviene mirarlas: lo contamos en ayudas para rehabilitar el edificio en comunidad. La sustitución del generador es una modificación de un elemento común, así que pasa por junta, y la manipulación del refrigerante la realiza personal acreditado conforme al Real Decreto 115/2017.
Los problemas reales: unidades exteriores, ruido y estética
Conviene ser honesto con las dificultades, porque son las que de verdad deciden si un proyecto sale adelante. La primera es el espacio: cada bomba de calor necesita una unidad exterior, y encontrar sitio para varias (en instalaciones individuales) o para los equipos centrales en la cubierta o un patio no siempre es fácil. La segunda es el ruido: una unidad exterior emite del orden de 45 a 65 dB según el equipo (dato orientativo), y la normativa de ruido (el Real Decreto 1367/2007 y, sobre todo, las ordenanzas municipales) fija límites de lo que puede llegar al interior de una vivienda vecina, más estrictos de noche. Como referencia útil, alejar y orientar bien el equipo reduce bastante el sonido percibido.
La tercera es la estética de la fachada: muchas comunidades regulan o vetan colgar unidades en la fachada principal por imagen del edificio, y ese es un motivo frecuente de conflicto que conviene anticipar buscando ubicaciones discretas (patios interiores, cubierta). Y la cuarta es el reparto del coste y el encaje de quien no quiera sumarse. Nada de esto hace inviable la aerotermia en comunidad (se hace, y cada vez más), pero son los puntos que hay que resolver en el proyecto y en la junta, no después. Si la unidad exterior te preocupa por el ruido, lo tratamos a fondo en el ruido de la unidad exterior de la aerotermia.

Preguntas frecuentes
¿Necesito permiso de la comunidad para poner aerotermia en mi piso?
Depende de si afecta a elementos comunes. Si toda la instalación queda dentro de tu vivienda y no tocas la fachada, la cubierta ni las instalaciones generales, en principio no necesitas autorización de la comunidad. Pero la unidad exterior casi siempre va colgada en la fachada, en un patio o en la cubierta, que son elementos comunes, y entonces sí hace falta el acuerdo de la junta. Lo más prudente es plantearlo en junta antes de instalar, con la ubicación propuesta, para evitar conflictos posteriores.
¿Es mejor aerotermia centralizada o individual en un bloque de pisos?
No hay una respuesta única: depende del edificio. Si ya hay calefacción central con caldera comunitaria, lo natural es sustituirla por una instalación centralizada de aerotermia que aproveche la red existente y reparta el consumo con contadores por vivienda. Si cada vivienda es independiente y no hay red común, suele tener más sentido la solución individual, equipo por equipo. La centralizada exige acuerdo de la comunidad y una obra mayor; la individual la decide cada propietario, pero multiplica las unidades exteriores en la fachada.
¿Se puede sustituir la caldera comunitaria de gas por aerotermia aprovechando los radiadores?
En muchos casos sí, total o parcialmente. La aerotermia rinde mejor cuanto más baja es la temperatura de impulsión, así que la clave es si los radiadores existentes son capaces de dar el calor necesario trabajando a menos temperatura. Si se quedan cortos, se valora ampliarlos, sustituir algunos o combinarlos con otros emisores. El circuito de tuberías suele poder reutilizarse. Como es una modificación de un elemento común, la sustitución se acuerda en junta, y el consumo de cada vivienda se mide con contadores individuales.
¿Dónde se ponen las unidades exteriores y qué pasa con el ruido?
Las unidades exteriores se colocan donde haya espacio y menos molestias: cubierta, patios interiores o, si la comunidad lo permite, fachada. El ruido es uno de los puntos sensibles: una unidad emite del orden de 45 a 65 dB según el equipo (orientativo), y hay límites legales de lo que puede llegar a la vivienda de un vecino, sobre todo de noche, recogidos en la normativa estatal y en las ordenanzas municipales. Alejar el equipo, orientarlo bien y elegir modelos silenciosos reduce el sonido percibido y previene conflictos vecinales.
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