Lo que puedes hacer tú (y sale gratis)
Buena parte del mantenimiento de la aerotermia es sencillo y no necesita técnico. Lo más habitual es revisar y limpiar los filtros cada pocos meses (basta con agua y un cepillo suave, sin productos agresivos), porque un filtro sucio reduce el rendimiento y hace que el equipo trabaje de más. También conviene vigilar la presión del circuito de agua en el manómetro o la pantalla del equipo: si baja del valor que indique el fabricante, hay que reponer agua siguiendo sus instrucciones.
La tercera tarea es mantener la unidad exterior despejada: que no se acumulen hojas, suciedad o nieve alrededor, y que el aire circule libre. Y estar atento a alarmas o avisos que se repitan en el control. Estas comprobaciones, que el usuario hace sin coste, evitan buena parte de los problemas que luego se achacan a la tecnología; el panorama completo de inconvenientes lo vemos en los problemas reales de la aerotermia.
Lo que tiene que hacer un técnico
Hay una segunda capa de mantenimiento que exige un profesional cualificado y herramientas específicas. Incluye la limpieza a fondo del intercambiador y de la unidad exterior, la comprobación de las presiones del circuito frigorífico, el estado del compresor, las sondas y los componentes eléctricos, la purga de aire del circuito y el vaso de expansión. En los equipos que llevan depósito de agua caliente, también se revisa el ánodo de magnesio y la válvula de seguridad.
Un punto innegociable es el refrigerante: es un gas fluorado, y su control de fugas y manipulación solo lo puede hacer personal con el certificado correspondiente, según el Real Decreto 115/2017. El usuario nunca toca el circuito de gas. Si tu equipo es bibloc (con el refrigerante circulando entre las dos unidades), este control cobra algo más de relevancia que en un monobloc, donde el refrigerante va sellado de fábrica; la diferencia entre ambos tipos la explicamos en aerotermia monobloc o bibloc.

Cada cuánto: qué exige la normativa
Aquí conviene ser preciso para no confundir. El mantenimiento de las instalaciones térmicas lo regula el RITE (el reglamento de instalaciones térmicas en los edificios), y la frecuencia y las exigencias dependen sobre todo de la potencia del equipo: las instalaciones grandes tienen obligaciones más estrictas (más revisiones, contrato con empresa mantenedora autorizada, registro), mientras que los equipos domésticos de poca potencia tienen exigencias menores. Por eso no es correcto soltar un «hay que revisarla cada dos años» como norma fija para todos los casos: depende de tu equipo.
Como recomendación práctica del sector (no como obligación legal cerrada), lo habitual es una revisión profesional anual si usas la aerotermia todo el año para calefacción, refrigeración y agua caliente, y una frecuencia menor si el uso es más estacional y el equipo es reciente. Para tu caso concreto, lo más seguro es confirmar con tu instalador o con una empresa mantenedora qué frecuencia te aplica según la potencia que tengas; esa potencia, además, condiciona muchas otras cosas, como vemos en qué potencia de aerotermia necesitas.
Cuánto cuesta y por qué compensa
El coste de una revisión profesional de aerotermia es contenido y orientativo según los presupuestos que gestiona nuestra red; varía según el equipo, el alcance de la revisión y la zona, así que cualquier cifra cerrada que leas conviene tomarla con cautela. La buena noticia es que una parte del mantenimiento (filtros, presión, mantener despejada la unidad) no cuesta nada porque la haces tú, y es justo la que más previene averías en el día a día.
¿Por qué compensa? Un equipo bien mantenido conserva su eficiencia (uno sucio o desajustado consume más para dar el mismo calor) y alarga su vida útil. Es la diferencia entre que la aerotermia te dure muchos años rindiendo bien o que empiece a dar problemas y a gastar de más antes de tiempo. Frente a una caldera, eso sí, la aerotermia necesita bastante menos mantenimiento porque no quema combustible; ese contraste lo vemos en aerotermia frente a caldera de gasóleo.

Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que hacer el mantenimiento de la aerotermia?
Depende del equipo. Las tareas del usuario (filtros, presión del circuito, unidad despejada) conviene hacerlas cada pocos meses. La revisión profesional, como recomendación del sector, suele ser anual si usas la aerotermia todo el año, y menos frecuente con uso estacional. La normativa (el RITE) marca el mantenimiento según la potencia del equipo, así que lo mejor es confirmar con tu instalador qué frecuencia te aplica.
¿Es obligatorio el mantenimiento de la aerotermia?
El mantenimiento de las instalaciones térmicas lo regula el RITE, y sus exigencias dependen de la potencia: las instalaciones grandes tienen obligaciones más estrictas que un equipo doméstico pequeño. Además, el control de fugas del refrigerante solo lo puede hacer personal certificado según el Real Decreto 115/2017. Conviene confirmar con tu instalador qué obligaciones concretas te aplican según tu equipo, en lugar de fiarte de una cifra general.
¿Qué mantenimiento de la aerotermia puedo hacer yo mismo?
Puedes revisar y limpiar los filtros cada pocos meses (con agua y un cepillo suave), mirar la presión del circuito de agua en el manómetro y reponer agua si baja del valor que indique el fabricante, y mantener despejada la unidad exterior de hojas, suciedad o nieve. Lo que nunca debes tocar es el circuito del refrigerante: eso es trabajo exclusivo de un técnico certificado.
¿Qué pasa si no le hago mantenimiento a la aerotermia?
Un equipo sin mantenimiento pierde eficiencia (se ensucian filtros e intercambiador y consume más para dar el mismo calor) y acorta su vida útil, además de aumentar el riesgo de averías. El mantenimiento de la aerotermia es ligero comparado con el de una caldera, pero descuidarlo del todo sale caro a medio plazo. Las tareas básicas del usuario ya evitan buena parte de esos problemas y no cuestan nada.
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