¿Necesito trifásica para poner aerotermia?
La respuesta corta, para la inmensa mayoría de quien se hace esta pregunta, es no. Las bombas de calor de aerotermia que se instalan en una vivienda unifamiliar estándar están pensadas para funcionar con un suministro monofásico, el mismo que ya alimenta hoy toda la casa. El suministro trifásico no es un requisito de la tecnología en sí: es una solución de reparto de carga eléctrica que entra en juego cuando la potencia total que necesita la instalación completa supera ciertos límites, algo que ocurre en una minoría de viviendas, no en la generalidad.
Dicho esto, la duda no es infundada: hay viviendas donde el trifásico sí es la opción correcta, normalmente porque ya lo tenían antes de plantearse la aerotermia o porque suman varios consumos eléctricos fuertes a la vez. En este artículo repasamos qué diferencia a un suministro monofásico de uno trifásico, cuándo aprieta de verdad la potencia y qué preguntas hacerle a tu instalador antes de dar por hecho que necesitas cambiar de suministro.
Monofásico y trifásico: qué significa cada uno
El suministro monofásico es el que tiene la inmensa mayoría de viviendas en España: la electricidad llega por una única fase, y todos los aparatos de la casa, desde la nevera hasta la bomba de calor, tiran de esa misma línea. Es el estándar residencial, es el que ya tienes instalado de fábrica si nunca has hecho ninguna gestión especial con tu distribuidora, y es perfectamente capaz de dar servicio a una vivienda unifamiliar con sus consumos habituales, aerotermia incluida.
El suministro trifásico, en cambio, trae la electricidad repartida en tres fases en lugar de una sola. En la práctica es como tener tres «carriles» eléctricos en paralelo: los distintos consumos de la casa se pueden repartir entre esas tres fases en vez de cargarlos todos sobre la misma línea. Es habitual en industria, en negocios con maquinaria pesada y en algunas viviendas grandes, pero no es, ni tiene por qué serlo, el estándar en una vivienda unifamiliar media.
Por qué el trifásico entra en juego a partir de cierta potencia
Cuando una instalación necesita mover mucha potencia eléctrica, hacerlo todo por una sola fase tiene límites prácticos: toda la carga recae sobre un único conductor. Repartir esa misma potencia entre tres fases permite mover más potencia total con menos intensidad circulando por cada conductor individual, porque el trabajo se reparte entre tres líneas en vez de una sola. Es, sobre todo, un concepto de reparto de carga eléctrica, no una característica que mejore el aparato que alimenta.
Por eso el trifásico se asocia a instalaciones de potencia alta: cuanta más potencia total necesita una vivienda o un edificio, antes se llega al punto en que repartir la carga entre tres fases resulta más razonable que forzarlo todo por una sola. Pero conviene aclarar aquí un malentendido muy extendido: el trifásico no hace que un equipo, tampoco la aerotermia, sea más eficiente ni consuma menos energía para el mismo resultado. Cambia cómo se reparte la carga eléctrica de la instalación, no el rendimiento de la máquina.
Monofásico frente a trifásico, en una tabla
Para verlo de un vistazo, así se comparan ambos suministros en lo que de verdad importa a la hora de plantearte una aerotermia: cómo reparten la carga eléctrica, cuándo encaja cada uno y qué implica pasar de uno a otro.
| Monofásico | Trifásico | |
|---|---|---|
| Cómo reparte la carga | Toda la electricidad circula por una única fase | La electricidad se reparte entre tres fases en paralelo |
| Es el estándar en... | La vivienda unifamiliar media en España | Instalaciones de potencia alta, industria, algunas viviendas grandes |
| ¿Sirve para la aerotermia? | Sí, en la inmensa mayoría de instalaciones domésticas | Solo cuando la potencia total de la vivienda lo justifica |
| Cambiar de uno a otro | Es el punto de partida habitual | Requiere modificar el suministro con la distribuidora |
| ¿Mejora el rendimiento del equipo? | No cambia el rendimiento | Tampoco cambia el rendimiento; solo el reparto de carga |
No se trata de que uno sea mejor que otro en abstracto: el trifásico no es una mejora de la aerotermia, es una solución de reparto de carga para cuando la potencia total de la vivienda lo pide.

Cuándo tu vivienda sí debe plantearse el trifásico
Hay situaciones en las que el trifásico deja de ser una rareza y pasa a ser la opción sensata. La primera es cuando el propio equipo de aerotermia que te proponen para tu vivienda resulta ser, tras el dimensionado, de potencia alta, algo más habitual en instalaciones grandes o en edificios con varias viviendas. La segunda es cuando la vivienda, por su tamaño o por el número de estancias a climatizar, ya arrastra un consumo eléctrico elevado antes incluso de sumar la aerotermia. Si vives en un piso, en cambio, la potencia que suele necesitar el equipo es más moderada (lo explicamos en la guía sobre la aerotermia en un piso) y el trifásico casi nunca entra en la conversación.
Pero el escenario más frecuente no es la aerotermia sola, sino la SUMA de varios consumos fuertes funcionando a la vez: aerotermia, punto de recarga para el coche eléctrico, cocina de inducción y climatización de piscina, por ejemplo. Cada uno por separado puede encajar sin problema en monofásico, pero sumados y coincidiendo en el tiempo pueden acercarte al límite de la instalación. Es esa suma la que suele empujar hacia el trifásico, no la aerotermia por sí sola; para hacerte una idea de lo que pesa la bomba de calor en ese reparto, puedes mirar la guía sobre cuánto consume la aerotermia.
Cambiar de monofásico a trifásico: qué implica
Pasar de monofásico a trifásico no es un ajuste menor: es una modificación del suministro eléctrico que se solicita formalmente a la compañía distribuidora (la empresa que gestiona la red física de tu zona, no la comercializadora con la que tienes contratada la tarifa). Implica revisar y, normalmente, modificar la instalación de enlace, el tramo que conecta la red exterior con tu vivienda, y en muchos casos también el cuadro eléctrico, para que cumpla el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión con el nuevo tipo de suministro.
El coste y el plazo de esta gestión dependen de la distribuidora y de la zona, así que no conviene fiarse de cifras genéricas que circulan por ahí: varían de una compañía a otra y de un municipio a otro. Lo importante es tener claro que es un trámite con papeleo, plazos administrativos y, muy probablemente, obra en el cuadro eléctrico, no un simple cambio de tarifa. Por eso conviene confirmar primero si de verdad hace falta antes de meterse en esa gestión; en la guía sobre la instalación de la aerotermia repasamos el resto de pasos del proyecto.
La alternativa que suele resolverlo sin cambiar de suministro
Antes de plantearte una modificación de suministro, merece la pena mirar dos alternativas más sencillas. La primera es ampliar la potencia contratada dentro de tu monofásico actual, si el límite técnico de tu instalación lo permite: en muchos casos, subir la potencia contratada resuelve el problema sin tocar la instalación de enlace ni el cuadro. La segunda es gestionar la simultaneidad de cargas, es decir, evitar que los consumos fuertes de la casa (aerotermia, coche eléctrico, inducción) trabajen todos a la vez, algo que algunos sistemas de gestión de energía del hogar hacen de forma automática.
De hecho, muchos equipos de aerotermia domésticos tienen precisamente versión monofásica pensada para esto: los fabricantes saben que la inmensa mayoría de sus clientes son viviendas unifamiliares con suministro monofásico, así que diseñan sus gamas residenciales para encajar ahí sin pedir un cambio de suministro. Si tu instalador te propone directamente un equipo trifásico sin más explicación, merece la pena preguntar si existe una alternativa monofásica para tu caso y qué diferencia hay entre una opción y otra; lo puedes contrastar con la guía sobre el precio de la aerotermia.
Qué preguntar a tu instalador antes de decidir
La forma más directa de resolver esta duda no es buscar cifras genéricas en internet, sino hacer las preguntas correctas a quien va a dimensionar tu instalación concreta. Antes de aceptar un presupuesto, pide que te dejen esto claro por escrito:
- ¿El equipo que me proponéis es monofásico o trifásico?
- ¿Qué potencia contratada necesita la instalación completa, sumando todos los consumos de la casa?
- ¿Hace falta modificar el suministro o el cuadro eléctrico para esta instalación?
- Si hace falta modificar el suministro, ¿esa gestión está incluida en el presupuesto o va aparte?
- ¿Habéis tenido en cuenta otros consumos fuertes de la vivienda (coche eléctrico, inducción, piscina) al dimensionar la potencia?

Preguntas frecuentes
¿Hace falta suministro trifásico para poner aerotermia?
No, en la inmensa mayoría de viviendas unifamiliares la aerotermia funciona perfectamente con el suministro monofásico que ya tienes instalado. El trifásico solo entra en juego cuando la potencia total de la instalación completa (aerotermia más el resto de consumos de la casa) supera ciertos límites, algo que ocurre en una minoría de casos: viviendas muy grandes, equipos de potencia alta o varios consumos fuertes funcionando a la vez. Antes de dar por hecho que necesitas cambiar de suministro, pide a tu instalador que calcule la potencia real que pide tu proyecto.
¿Qué diferencia hay entre monofásico y trifásico?
El monofásico reparte toda la electricidad de la vivienda por una única fase; es el suministro estándar en la vivienda unifamiliar media en España. El trifásico reparte esa misma electricidad entre tres fases en paralelo, como si fueran tres «carriles» en lugar de uno, lo que permite mover más potencia total con menos intensidad por cada conductor. La diferencia es de reparto de carga eléctrica, no de rendimiento: ningún equipo funciona mejor solo por tener trifásica.
¿El trifásico hace que la aerotermia consuma menos o rinda más?
No, y es uno de los malentendidos más comunes sobre este tema. El trifásico no mejora el rendimiento de la aerotermia ni reduce su consumo: cambia cómo se reparte la carga eléctrica de toda la instalación entre tres fases en lugar de una. El rendimiento del equipo depende de sus propias características técnicas y de cómo esté dimensionado para tu vivienda, no del tipo de suministro que lo alimenta.
¿Cuándo debo plantearme de verdad pasar a trifásico?
Sobre todo cuando sumas varios consumos eléctricos fuertes que pueden coincidir en el tiempo: aerotermia, punto de recarga para el coche eléctrico, cocina de inducción y climatización de piscina, por ejemplo. También cuando el equipo de aerotermia que te proponen resulta ser, tras el dimensionado, de potencia alta, algo más propio de viviendas grandes o edificios con varias viviendas que de una vivienda unifamiliar estándar. En la mayoría de los casos, la suma de consumos es lo que aprieta, no la aerotermia sola.
¿Qué implica cambiar de monofásico a trifásico?
Es una modificación del suministro eléctrico que se solicita formalmente a la distribuidora, la empresa que gestiona la red física de tu zona. Suele implicar revisar y modificar la instalación de enlace y, en muchos casos, también el cuadro eléctrico, para cumplir el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión con el nuevo suministro. El coste y el plazo dependen de la distribuidora y de la zona, así que conviene confirmarlos con ella antes de dar el paso, no dar por buena una cifra genérica.
¿Hay alguna alternativa a cambiar de suministro?
Sí, y suele resolver el problema sin tocar nada del suministro. La primera opción es ampliar la potencia contratada dentro de tu monofásico actual, si el límite técnico de tu instalación lo permite. La segunda es gestionar la simultaneidad de cargas para que los consumos fuertes de la casa no trabajen todos a la vez. Además, muchos equipos de aerotermia domésticos tienen versión monofásica pensada precisamente para viviendas unifamiliares, así que conviene preguntar si existe esa alternativa antes de asumir que hace falta trifásica.
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