Qué es una casa pasiva y sus cinco principios
El estándar Passivhaus (casa pasiva) define una vivienda de consumo de energía muy bajo, que mantiene una temperatura confortable casi sin necesidad de calefacción ni refrigeración convencionales. Lo define y certifica una institución independiente, el Passivhaus Institut, y se apoya en cinco principios que trabajan juntos: un súper-aislamiento térmico, la eliminación de los puentes térmicos, la hermeticidad al aire de la envolvente, unas ventanas de altas prestaciones y una ventilación mecánica con recuperación de calor.
Ninguno de los cinco funciona solo: son un sistema. Y el quinto, la ventilación con recuperación, no es un añadido de confort, sino una pieza obligatoria que el estándar exige para certificar. Para entender por qué, primero hay que entender la hermeticidad, que es la clave de todo.
La hermeticidad: el test Blower Door
Una casa convencional tiene multitud de pequeñas rendijas e infiltraciones por las que se cuela el aire (y se escapa el calor): juntas de ventanas, pasos de instalaciones, encuentros mal sellados. Una casa pasiva se construye justo al revés: se sella la envolvente para que sea casi hermética al aire, eliminando esas fugas descontroladas que en invierno tiran la energía a la calle.
Esa hermeticidad no es una promesa, se mide. Se hace con el test Blower Door (una prueba de puerta soplante que presuriza la vivienda y mide cuánto aire se fuga), y el estándar Passivhaus exige un valor muy exigente: como referencia, no más de 0,6 renovaciones de aire por hora a 50 pascales de presión (lo que se conoce como n50 ≤ 0,6, una cifra orientativa del estándar). Es un nivel de estanqueidad altísimo comparado con una casa normal. Y precisamente esa estanqueidad es la que obliga a lo siguiente.

Por qué eso obliga a ventilación mecánica con recuperador
Aquí está la lógica que lo explica todo. Si una casa es casi hermética, el aire no se renueva solo por las rendijas (ya no las hay) y no se puede depender de abrir ventanas, porque sería incómodo, intermitente y, en invierno, tiraría todo el calor fuera. Pero el aire hay que renovarlo igualmente: las personas consumimos oxígeno, generamos humedad y CO2, y los materiales emiten compuestos. Una casa estanca sin ventilación se viciaría rápido.
La solución del estándar es una ventilación mecánica controlada con recuperador de calor, que funciona de forma continua: extrae el aire viciado e introduce aire nuevo filtrado, pero hace pasar uno junto a otro por un intercambiador que recupera buena parte del calor del aire que sale (un rendimiento que, de forma orientativa, suele situarse en torno al 75-90% según el equipo). Así se renueva el aire sin malgastar la energía que tanto cuesta conservar. Por eso el recuperador es, literalmente, el «pulmón» de la casa pasiva. Qué tipos de sistema existen y en qué se diferencian lo vemos en VMC simple flujo o doble flujo.
«Hermético» no significa que la casa no respire
Es el malentendido más extendido sobre las casas pasivas: «si está tan sellada, no respira y el aire estará viciado». Es justo al revés. Una casa pasiva respira, pero de forma controlada: el aire se renueva de manera constante y filtrada a través del recuperador, en lugar de hacerlo por rendijas aleatorias que dependen del viento y que no filtran nada. El resultado es un aire interior más sano y estable que el de una casa con infiltraciones, no menos.
De hecho, al estar siempre renovándose con aire filtrado, una casa pasiva tiende a mantener niveles bajos de CO2 y de humedad y a filtrar el polen y las partículas del exterior. El detalle de qué nivel de aire es saludable lo tienes en el nivel de CO2 en casa y cómo se dimensiona el aire que se renueva, en el caudal de ventilación por estancia. La idea de fondo: en una Passivhaus, hermeticidad y buena calidad del aire no se contradicen, se complementan, y el recuperador es lo que hace posible esa combinación.

Preguntas frecuentes
¿Por qué es obligatoria la ventilación mecánica en una casa pasiva?
Porque una casa pasiva se construye casi hermética al aire (para no perder energía por las rendijas), y eso significa que el aire no se renueva solo por infiltraciones ni se puede depender de abrir ventanas. Como el aire hay que renovarlo igualmente (oxígeno, humedad, CO2), el estándar Passivhaus exige una ventilación mecánica con recuperador de calor que aporte aire fresco constante y, a la vez, recupere el calor del aire que expulsa para no malgastar energía.
¿Una casa pasiva tan hermética no respira / no es insalubre?
Es justo al revés: respira de forma controlada y es más sana que una casa con infiltraciones. El aire se renueva de manera constante y filtrada a través del recuperador, en lugar de hacerlo por rendijas que dependen del viento y no filtran nada. Por eso una casa pasiva tiende a mantener niveles bajos de CO2 y humedad y a filtrar el polen del exterior. Hermeticidad y buena calidad del aire no se contradicen: el recuperador hace posible combinarlas.
¿Qué es el test Blower Door y qué valor exige Passivhaus?
Es una prueba de hermeticidad: con una puerta soplante se presuriza la vivienda y se mide cuánto aire se fuga por la envolvente. El estándar Passivhaus exige un valor muy bajo, como referencia no más de 0,6 renovaciones de aire por hora a 50 pascales de presión (lo que se expresa como n50 ≤ 0,6). Es un nivel de estanqueidad altísimo frente a una casa convencional, y es precisamente lo que obliga a instalar una ventilación mecánica con recuperación.
¿Cuánto calor recupera el recuperador en una casa pasiva?
De forma orientativa, un recuperador de calor suele recuperar en torno al 75-90% del calor del aire que expulsa, según el equipo, haciéndolo pasar junto al aire entrante por un intercambiador. Eso permite renovar el aire de forma continua sin tirar a la calle la energía que tanto cuesta conservar en una casa pasiva. Las cifras exactas varían entre equipos, así que conviene tomarlas como referencia y verificar el rendimiento concreto del modelo elegido.
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