Qué nivel de CO2 es saludable en casa
Para situarte, estos son los valores de referencia que se manejan. El aire exterior contiene del orden de 400-420 ppm de CO2; es el suelo del que partimos. Dentro de casa, un aire bien ventilado se mantiene por debajo de unos 800 ppm. El valor de unos 1000 ppm es el umbral clásico de confort (la referencia histórica de Pettenkofer): a partir de ahí se considera que el aire está cargado y conviene renovarlo. Por encima de 1400-1500 ppm el aire está muy viciado.
Conviene tomar estas cifras como referencias orientativas de confort, no como un límite de salud cerrado: las fuentes varían un poco entre sí. En interiores reales (viviendas, aulas, oficinas mal ventiladas) es frecuente medir 2000 ppm o más sin darse cuenta. Lo importante no es obsesionarse con un número exacto, sino la idea: si el CO2 sube mucho, el aire está poco renovado.
Por qué el CO2 es un indicador, no un veneno
Una aclaración importante: a los niveles que se dan en una vivienda, el CO2 no es tóxico ni peligroso por sí mismo. Su valor está en otra cosa: es un excelente indicador (un proxy) de cómo de bien se está ventilando el espacio. Lo exhalamos al respirar, así que cuando se acumula en una habitación cerrada significa que el aire no se está renovando lo suficiente.
Y ese es el problema de fondo: si el aire no se renueva, junto con el CO2 se van acumulando otros compuestos que sí conviene evacuar (los bioefluentes que desprendemos las personas, compuestos orgánicos volátiles de muebles y productos de limpieza, humedad, olores). El CO2 es fácil y barato de medir con un sensor, así que se usa como termómetro de la calidad general del aire interior: si el CO2 está bajo, lo normal es que el resto también.

Por qué sube de noche en el dormitorio
Un caso muy revelador es el dormitorio con la puerta y las ventanas cerradas. Durante la noche, con una o dos personas respirando en un espacio pequeño y sin renovación de aire, el CO2 puede ir subiendo hasta valores altos, del orden de 2500 ppm o más al amanecer. No lo notas porque estás dormido, pero un aire tan cargado se asocia con un descanso de peor calidad y con esa sensación de levantarse espeso o con dolor de cabeza.
La causa es simple: poca ventilación más ocupación continuada en un volumen reducido. Por eso medir el CO2 en el dormitorio suele ser la mejor forma de descubrir que tu casa ventila menos de lo que crees. Abrir un poco antes de dormir ayuda, pero en invierno o en zonas ruidosas no siempre es práctico, y ahí es donde entra una ventilación mejor pensada.
Cómo mantener el CO2 bajo sin enfriar la casa
La forma directa de bajar el CO2 es ventilar, es decir, renovar el aire. El problema de hacerlo solo abriendo ventanas es que en invierno tiras el calor de la casa a la calle (y en verano, el fresco). Aquí está la ventaja de la ventilación mecánica con recuperador de calor: renueva el aire de forma continua y mantiene el CO2 bajo las 24 horas, pero recupera la temperatura del aire que expulsa, así que ventilas sin enfriar la casa. Cómo funciona y qué tipos hay lo vemos en VMC simple flujo o doble flujo.
Existe además la ventilación por demanda, que usa un sensor de CO2 para ventilar más cuando el aire se carga y menos cuando no hace falta, ahorrando energía. De hecho, ventilar de más también gasta (calientas o enfrías aire de sobra). Esta ventilación controlada es justo lo que exige, en el fondo, la normativa de ventilación de viviendas; el marco normativo lo explicamos en el CTE DB-HS3. La idea: el CO2 te dice cuándo el aire está mal, y una buena ventilación lo mantiene a raya sin sacrificar confort ni factura.

Preguntas frecuentes
¿Qué nivel de CO2 es saludable en una vivienda?
Como referencia, un interior bien ventilado se mantiene por debajo de unos 800 ppm, partiendo de los 400-420 ppm que tiene el aire exterior. A partir de unos 1000 ppm el aire se considera cargado y conviene ventilar, y por encima de 1400-1500 ppm está muy viciado. Son valores orientativos de confort, no un límite estricto de salud, pero sirven bien para saber cuándo hay que renovar el aire.
¿Es peligroso el CO2 en casa?
A los niveles que se dan en una vivienda, el CO2 no es tóxico ni peligroso por sí mismo. Su importancia es que funciona como indicador: cuando se acumula, señala que el aire no se está renovando bien y que con él se acumulan otros contaminantes (compuestos de muebles y productos, humedad, olores). Por eso se mide: un CO2 bajo es señal de que el aire interior está, en general, en buen estado.
¿Por qué sube tanto el CO2 en el dormitorio por la noche?
Porque al dormir con la puerta y las ventanas cerradas hay una o dos personas respirando en un espacio pequeño y sin renovación de aire, así que el CO2 se va acumulando y puede llegar a valores altos, del orden de 2500 ppm al amanecer. No se nota al estar dormido, pero un aire tan cargado se asocia con peor descanso. Medir el CO2 en el dormitorio suele revelar que la casa ventila poco.
¿Cómo bajar el CO2 sin enfriar la casa en invierno?
Abrir ventanas baja el CO2, pero en invierno tira el calor a la calle. La alternativa es la ventilación mecánica con recuperador de calor, que renueva el aire de forma continua manteniendo el CO2 bajo pero recuperando la temperatura del aire que expulsa, así que ventilas sin enfriar. La ventilación por demanda con sensor de CO2 ajusta además el caudal a lo que de verdad hace falta, ahorrando energía.
Guías relacionadas
Ventilar sin perder temperatura: cómo funciona.
Aislamiento, ventanas y ventilación como un sistema.
Una casa hermética necesita ventilar bien.
Climatizar y ventilar gastando lo justo.
