Qué preguntar antes de contratar aerotermia: empieza por el dimensionado
La primera pregunta, y la que más separa a un instalador serio del resto, es cómo ha calculado la potencia del equipo. Un profesional que se lo toma en serio hace un cálculo de la demanda térmica de tu vivienda: tiene en cuenta la superficie, sí, pero también la orientación, el aislamiento, las ventanas, la zona climática y los grados de temperatura que quieres en casa. Lo que debes desconfiar es del presupuesto que estima la potencia «a ojo», con una regla rápida de tantos kilovatios por metro cuadrado. Ese atajo suele fallar, y falla en las dos direcciones.
Por qué importa tanto: una bomba de calor sobredimensionada (más potente de lo que necesitas) arranca y para constantemente, lo que reduce su rendimiento real y desgasta antes el compresor; una infradimensionada (más pequeña de lo necesario) trabaja al límite los días fríos, tira de la resistencia eléctrica de apoyo y te dispara la factura. En los dos casos pagas de más, al comprar o al usar. Por eso la pregunta «¿han calculado la demanda de mi casa o la han estimado por metros cuadrados?» es tan reveladora. Si quieres entender cómo se hace bien ese cálculo antes de pedir presupuestos, lo explicamos en qué potencia de aerotermia necesito.
Emisores y temperatura de impulsión: ¿mis radiadores valen?
La segunda pregunta clave es a qué temperatura va a trabajar el equipo y si tus emisores (los radiadores o el suelo radiante que reparten el calor por la casa) valen para esa temperatura. La aerotermia rinde mejor cuanto más baja es la temperatura de impulsión, es decir, la temperatura a la que envía el agua a los emisores. El suelo radiante trabaja de maravilla porque funciona con agua templada; los radiadores tradicionales, en cambio, se diseñaron para calderas que impulsan agua muy caliente, y pueden quedarse cortos si la aerotermia trabaja a baja temperatura.
Esto no significa que con radiadores no puedas poner aerotermia: muchas veces sí, pero conviene que el instalador te diga con claridad si tus radiadores actuales sirven, si hay que cambiar alguno por otro más grande o de baja temperatura, y a qué temperatura de impulsión prevé trabajar. Un presupuesto que da por hecho que «con tus radiadores va a ir bien» sin haberlos mirado es una señal para preguntar más. Todo esto lo desarrollamos en la temperatura de impulsión de la aerotermia, que es una de las decisiones que más condiciona el rendimiento y el confort del sistema.

Marca, modelo, SCOP, refrigerante y garantías: que figure todo por escrito
El tercer bloque es el del equipo en sí. Pide que el presupuesto indique marca y modelo concretos, no un genérico «bomba de calor de aerotermia» ni un simple «clase A». Con el modelo puedes buscar la ficha técnica, comparar y saber exactamente qué te van a instalar. Y muy importante: pide que figure el SCOP del equipo. El SCOP es el indicador de eficiencia estacional, la nota que resume lo eficiente que es la máquina a lo largo de una temporada completa (a más SCOP, menos electricidad para el mismo calor). Las marcas serias publican ese dato sin problema; si no aparece en el presupuesto, pídelo. Qué significan exactamente el COP y el SCOP y cómo leerlos lo tienes en COP y SCOP de la aerotermia.
Pregunta también por el refrigerante del equipo, el gas con el que funciona la bomba de calor. Los dos más habituales hoy son el R32 y el R290 (propano); el R290 es más ecológico pero, al ser inflamable, tiene requisitos de instalación y mantenimiento más estrictos, lo que puede condicionar dónde se coloca la unidad y el coste de futuras intervenciones. No hay una respuesta única de cuál es «mejor»: lo importante es que el instalador te explique cuál lleva el equipo y por qué. En cualquier caso, el circuito de refrigerante solo puede manipularlo un técnico con certificación, tal como exige el RD 115/2017; no es algo doméstico. Para orientarte entre fabricantes y su servicio técnico, tienes un repaso en las marcas de aerotermia.
Y no te quedes solo con la garantía del equipo. Hay dos garantías distintas y conviene preguntar por las dos: la del fabricante sobre la máquina (a veces con una cobertura más larga para el compresor) y la del instalador sobre su propio trabajo, la mano de obra. Pregunta cuántos años cubre cada una y, sobre todo, cómo es el servicio técnico y la disponibilidad de repuestos en tu zona. En climatización, la diferencia entre una buena compra y una mala muchas veces se decide el día en que algo falla, no el día en que firmas: un equipo excelente con un servicio técnico inexistente cerca de casa te dejará tirado.
| Qué preguntar | Por qué importa | Buena señal / señal de alarma |
|---|---|---|
| ¿Cómo han calculado la potencia? | Un dimensionado a ojo por m² suele sobrar o faltar; ambas cosas encarecen | Buena: cálculo de la demanda de tu casa. Alarma: «tantos kW por m²» |
| ¿Mis radiadores o suelo valen? | Marca la temperatura de impulsión y el rendimiento real del sistema | Buena: te dicen si sirven y a qué temperatura. Alarma: «van a ir bien» sin mirarlos |
| ¿Qué marca, modelo y SCOP? | Sin modelo ni SCOP no puedes comparar ni saber qué te instalan | Buena: modelo concreto y SCOP por escrito. Alarma: solo «clase A» |
| ¿Qué refrigerante lleva? | R32 y R290 tienen requisitos distintos de instalación y mantenimiento | Buena: te lo indican y lo explican. Alarma: no lo saben o lo evitan |
| ¿Qué garantías hay? | La del equipo y la de la mano de obra son distintas | Buena: las dos por escrito y con años. Alarma: solo «la del fabricante» |
| ¿Servicio técnico y repuestos? | El día que falla algo es lo que de verdad cuenta | Buena: SAT propio o cercano. Alarma: sin respuesta clara |
| ¿Qué incluye y qué NO el precio? | Depósitos, obra, legalización o retirada pueden ir aparte | Buena: desglose por partidas. Alarma: precio cerrado sin detalle |
| ¿Referencias e instalaciones hechas? | Un histórico verificable respalda al instalador | Buena: te enseñan trabajos y clientes. Alarma: no tienen ninguno que mostrar |
Checklist orientativo; adáptalo a tu vivienda y a tu caso. El circuito de refrigerante solo lo manipula un técnico certificado (RD 115/2017). Pide siempre el presupuesto por escrito y con las partidas desglosadas.
Qué incluye el precio, ayudas y referencias: el resto del checklist antes de firmar
Antes de comparar precios, asegúrate de que comparas lo mismo. La partida más importante del presupuesto no es solo el número final, sino qué incluye y qué no incluye. Pregunta expresamente por: el depósito de agua caliente sanitaria (ACS), el depósito de inercia si la instalación lo necesita, la obra (huecos, soportes, canalizaciones), la puesta en marcha y configuración del equipo, la legalización de la instalación y el certificado RITE, y la retirada de la caldera vieja. Es muy habitual que un presupuesto parezca más barato solo porque deja fuera partidas que otro sí incluye. Un desglose por partidas claro es, en sí mismo, buena señal; un precio cerrado sin detalle es motivo para pedir explicaciones.
El segundo punto de este bloque son las ayudas. Hay subvenciones y una deducción en el IRPF por mejorar la eficiencia energética de la vivienda, y tramitarlas tiene su papeleo. Una pregunta útil es si el instalador te ayuda con la gestión o al menos te orienta sobre qué documentación necesitas y qué plazos hay. No esperes que nadie te garantice que vas a cobrar una ayuda concreta (depende de cada convocatoria y de tu caso), pero que el instalador conozca el terreno y te acompañe en el trámite es un plus que conviene valorar.
Y por último, referencias. Pregunta por instalaciones que hayan hecho parecidas a la tuya, si puedes ver alguna o hablar con algún cliente, y desde cuándo trabajan con aerotermia. Un instalador con recorrido no tiene problema en enseñar su trabajo. Con todas estas respuestas sobre la mesa (dimensionado, emisores, equipo y SCOP, garantías, qué incluye el precio, ayudas y referencias) ya puedes comparar presupuestos con criterio y firmar con tranquilidad. Si quieres una visión de conjunto de qué es la aerotermia y cuánto puedes ahorrar antes de pedir presupuestos, tienes todo el contexto en el pilar de aerotermia. Y una vez instalada, para que no se te escapen fallos habituales, revisa los errores de instalación de aerotermia.

Preguntas frecuentes
¿Qué es lo primero que debo preguntar antes de contratar aerotermia?
Lo primero es cómo han calculado la potencia del equipo. La pregunta concreta es: «¿han hecho un cálculo de la demanda térmica de mi casa o han estimado la potencia por metros cuadrados?». Un instalador serio calcula la demanda teniendo en cuenta la superficie, el aislamiento, la orientación, las ventanas y la zona climática; no aplica una regla rápida de tantos kilovatios por metro cuadrado. Importa mucho porque un equipo sobredimensionado arranca y para constantemente, pierde rendimiento y desgasta el compresor, mientras que uno infradimensionado tira de la resistencia eléctrica y dispara la factura. En los dos casos acabas pagando de más. Por eso, cómo se ha dimensionado el equipo es la mejor señal de si el presupuesto está bien hecho, y una pregunta que conviene hacer antes que ninguna otra.
¿Qué debe incluir un buen presupuesto de aerotermia?
Un buen presupuesto debe indicar la marca y el modelo concretos del equipo (no un genérico «clase A»), su SCOP (el indicador de eficiencia estacional) y el refrigerante que utiliza. Además, debe venir desglosado por partidas para que sepas qué incluye y qué no: la bomba de calor, el depósito de agua caliente sanitaria, el depósito de inercia si hace falta, la obra, la puesta en marcha, la legalización y el certificado RITE, y la retirada de la caldera vieja. También conviene que figuren por escrito las garantías (la del equipo y la de la mano de obra). Un presupuesto que solo da un precio final cerrado, sin modelo del equipo ni desglose de partidas, no te permite comparar ni saber qué te van a instalar; pide siempre el detalle antes de firmar.
¿Cómo sé si mis radiadores valen para la aerotermia?
Preguntándoselo directamente al instalador y pidiendo que lo compruebe, no que lo dé por hecho. La clave es la temperatura de impulsión, es decir, la temperatura a la que el equipo envía el agua a los emisores. La aerotermia rinde mejor a baja temperatura, y por eso el suelo radiante es su mejor compañero. Los radiadores tradicionales se diseñaron para agua muy caliente, así que algunos pueden quedarse cortos cuando la aerotermia trabaja a baja temperatura. Eso no descarta usar radiadores: muchas veces valen, pero el instalador debe decirte si los tuyos sirven tal cual, si hay que cambiar alguno por uno más grande o de baja temperatura, y a qué temperatura de impulsión prevé trabajar. Si un presupuesto asegura que «con tus radiadores irá bien» sin haberlos mirado, es momento de pedir más detalle.
¿Qué garantías y qué servicio técnico debo pedir?
Hay dos garantías distintas y conviene preguntar por las dos por separado. La primera es la del fabricante sobre el equipo, que a veces incluye una cobertura más larga para el compresor. La segunda es la del instalador sobre su propio trabajo, es decir, la mano de obra. Pregunta cuántos años cubre cada una y que quede por escrito. Igual de importante es el servicio técnico: pregunta si hay servicio de asistencia (SAT) propio o cercano en tu zona y si hay disponibilidad de repuestos para ese modelo. En climatización, la diferencia entre una buena compra y una mala muchas veces se decide el día en que algo falla, no el día de la firma; un equipo excelente con un servicio técnico inexistente cerca de casa acaba siendo un problema. Recuerda además que el circuito de refrigerante solo puede tocarlo un técnico certificado, según el RD 115/2017.
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