Aerotermia

Temperatura de impulsión en aerotermia: la palanca de la factura

La temperatura de impulsión es a cuántos grados sale el agua de tu aerotermia hacia los radiadores o el suelo radiante, y es el ajuste de uso que más influye en la factura: cuanto más baja, mayor es el rendimiento (el COP) y menos electricidad gasta. Por eso la aerotermia brilla con emisores de baja temperatura como el suelo radiante y sufre con radiadores que piden agua muy caliente. Bajarla bien, sin perder confort, es la palanca clave.

Actualizado a junio de 2026

Una bomba de calor de aerotermia con un indicador de temperatura del agua de salida
Qué es
La temperatura a la que la aerotermia entrega el agua a los emisores; se anota como W35, W45 o W55 (agua a 35, 45 o 55 °C)
La regla de oro
Cuanto más baja es la temperatura de impulsión, mayor es el COP y menos gasta: a menos salto térmico, mejor rendimiento
El emisor manda
Suelo radiante (baja temperatura, ~30-40 °C) rinde mucho más que radiadores tradicionales que piden 60-70 °C
La herramienta
La curva de calefacción o ley de agua ajusta la impulsión según la temperatura exterior; afinarla evita sobrecalentar y gastar de más

Qué es la temperatura de impulsión y qué significan W35, W45 y W55

La temperatura de impulsión es la temperatura a la que la aerotermia entrega el agua caliente al circuito de calefacción, ya sea al suelo radiante, a los fancoils o a los radiadores. Es un número que, aunque no se ve en el día a día, decide cuánto trabaja el equipo. Por eso en las fichas técnicas el rendimiento siempre viene asociado a una temperatura de salida del agua, con una notación que conviene saber leer: W35, W45 o W55 significan agua a 35, 45 o 55 °C respectivamente (la W es por «water», agua en inglés).

Esa notación es importante porque el rendimiento de la misma máquina cambia mucho según a qué temperatura tenga que dar el agua. Como referencia orientativa de una ficha real de fabricante, un equipo puede tener un COP en torno a 4 trabajando a W35 y caer hacia 3 a W55: una diferencia de aproximadamente un 25 % de rendimiento solo por subir la temperatura del agua. Traducido a tu factura, calentar el agua más de la cuenta es de lo que más encarece la calefacción con aerotermia.

Por qué cuanto más baja, menos gastas: el salto térmico

La razón de fondo es sencilla y es la misma que explica todo el comportamiento de una bomba de calor. La aerotermia no genera calor quemando nada: lo «bombea» del aire exterior al agua. Cuanto menor es el salto entre la temperatura del aire de fuera y la temperatura a la que tiene que dejar el agua, menos esfuerzo le cuesta y mejor es su rendimiento. Si le pides agua a 35 °C, el salto es pequeño y rinde mucho; si le pides agua a 55 °C, el salto es grande y rinde bastante menos, consumiendo más electricidad para el mismo confort.

De ahí la regla práctica: baja la temperatura de impulsión todo lo que el confort permita. Se cita habitualmente que reducir un grado la temperatura del agua de calefacción ahorra del orden de un 1-2 % del coste (dato orientativo del sector), así que la suma de varios grados se nota. Si quieres entender a fondo qué es el rendimiento y por qué un salto menor lo mejora, lo explicamos en COP y SCOP en aerotermia. Aquí la idea a quedarse es directa: agua menos caliente, factura más baja.

Comparación entre suelo radiante con agua templada en mucha superficie y un radiador con agua muy caliente
El emisor decide la temperatura: el suelo radiante reparte calor por mucha superficie con agua templada (más rendimiento), mientras un radiador pequeño necesita agua muy caliente para dar el mismo calor (menos rendimiento).

¿Tienes aerotermia y sospechas que gasta más de lo que debería? Muchas veces es cuestión de la temperatura de impulsión y de la curva de calefacción mal ajustadas. Te ayudamos a revisar tu instalación y tu tipo de emisor para que rinda en su mejor zona.

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El emisor manda: por qué el suelo radiante rinde más

Ahora se entiende por qué se insiste tanto en el tipo de emisor. El suelo radiante reparte el calor por una superficie enorme (todo el suelo), así que le basta con agua templada, en rangos orientativos de unos 30-40 °C, para calentar la casa. Eso es justo lo que la aerotermia hace mejor: trabajar a baja temperatura. Los fancoils también funcionan a temperaturas moderadas. En el otro extremo, los radiadores tradicionales tienen poca superficie, así que necesitan agua muy caliente (60-70 °C) para dar el mismo calor, y ahí la aerotermia pierde rendimiento.

Esto no significa que la aerotermia no funcione con radiadores: funciona, pero rinde menos si esos radiadores obligan a subir mucho la temperatura del agua. Por eso, al instalar aerotermia sobre una calefacción de radiadores, a menudo se valora ampliarlos o sustituir algunos por modelos de baja temperatura, para poder bajar la impulsión sin pasar frío. La normativa va en esa dirección: el RITE empuja a dimensionar los emisores para trabajar a temperaturas moderadas. La conclusión práctica: el emisor que tengas marca el suelo desde el que puedes bajar la factura.

La curva de calefacción: el ajuste que casi nadie afina

Aquí está el detalle que de verdad permite exprimir el ahorro y que la mayoría de la gente deja por defecto. La curva de calefacción (o ley de agua) es la función que hace que el equipo ajuste solo la temperatura de impulsión según la temperatura que hace en la calle: cuando fuera hace mucho frío, sube un poco el agua; cuando templa, la baja. Así el sistema da en cada momento lo justo, sin sobrecalentar. Una instalación con la curva bien ajustada trabaja casi siempre a la temperatura de impulsión más baja posible, que es exactamente lo que interesa.

Afinarla es cuestión de mover su pendiente: si en los días fríos pasas algo de frío, se sube un punto; si te sobra calor o notas que el equipo va más caliente de lo necesario, se baja. Otros dos hábitos ayudan: mantener una consigna estable (es mejor bajar un poco por la noche que apagar y volver a arrancar de cero) y no perseguir temperaturas de confort extremas. Con la curva ajustada y el emisor adecuado, la aerotermia se mueve casi siempre en su zona de máximo rendimiento. Si dudas de si tu instalación está bien resuelta, lo vemos en conjunto en el pilar de aerotermia.

Gráfico de la curva de calefacción: a más frío exterior, más sube la temperatura de impulsión del agua
La curva de calefacción (o ley de agua): el equipo sube la temperatura del agua cuando hace más frío fuera y la baja cuando templa. Afinar su pendiente evita calentar de más y gastar sin necesidad.
Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura de impulsión debe trabajar la aerotermia?

Lo más baja posible que permita calentar bien la casa, porque cuanto más baja sea la temperatura del agua, más rinde y menos gasta. El valor concreto depende del emisor: con suelo radiante se puede trabajar con agua templada, en rangos orientativos de unos 30-40 °C; con radiadores tradicionales hace falta más temperatura, lo que reduce el rendimiento. No hay un número único válido para todas las casas: la idea es ajustar la curva de calefacción para que el equipo dé la temperatura mínima necesaria en cada momento según el frío que haga fuera.

¿Qué significa W35, W45 y W55 en una aerotermia?

Es la temperatura a la que la aerotermia entrega el agua: W35 son 35 °C, W45 son 45 °C y W55 son 55 °C (la W viene de «water», agua). Las fichas técnicas dan el rendimiento del equipo asociado a una de esas temperaturas, porque el mismo aparato rinde distinto según a qué temperatura tenga que dar el agua. De forma orientativa, un equipo puede tener un COP en torno a 4 a W35 y bajar hacia 3 a W55. Por eso, leer a qué temperatura de salida está medido un rendimiento es clave para comparar equipos con criterio.

¿Por qué la aerotermia rinde mejor con suelo radiante que con radiadores?

Porque el suelo radiante reparte el calor por una superficie enorme y le basta con agua templada (orientativamente unos 30-40 °C) para calentar la casa, justo lo que la aerotermia hace mejor: trabajar a baja temperatura. Los radiadores tradicionales tienen poca superficie, así que necesitan agua mucho más caliente (60-70 °C) para dar el mismo calor, y a esa temperatura la aerotermia rinde menos y consume más. La aerotermia funciona con radiadores, pero rinde mejor cuanto más baja pueda ser la temperatura del agua, y eso lo facilitan los emisores de baja temperatura.

¿Qué es la curva de calefacción y cómo se ajusta?

La curva de calefacción (o ley de agua) es el ajuste que hace que la aerotermia regule sola la temperatura del agua según la temperatura exterior: sube el agua cuando hace mucho frío fuera y la baja cuando templa, para dar siempre lo justo sin sobrecalentar. Se ajusta moviendo su pendiente: si pasas algo de frío en los días fríos, se sube un punto; si te sobra calor, se baja. Una curva bien afinada mantiene la temperatura de impulsión lo más baja posible en cada momento, que es lo que minimiza el consumo. Es uno de los ajustes que más ahorro permite y suele dejarse por defecto.

¿Quieres que tu aerotermia gaste lo mínimo posible? Cuéntanos qué emisores tienes (suelo radiante, radiadores) y qué temperaturas maneja tu equipo, y te ayudamos a ver si se puede bajar la temperatura de impulsión y afinar la curva para reducir la factura sin perder confort.

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