No es aluminio vs PVC: son tres lamas
El primer error al elegir persiana es pensar que solo hay dos opciones, aluminio o PVC, porque dentro del aluminio hay dos lamas muy distintas que conviene separar. Por un lado está el PVC: una lama hueca de plástico, ligera y económica. Por otro, el aluminio aparece en dos formas. El aluminio inyectado (también llamado perfilado) es una lama hueca rellena de espuma de poliuretano por dentro: es ligera, aísla bien (gracias a esa espuma) y es lo más común hoy en las viviendas. Y el aluminio extruido es una lama de pared mucho más gruesa y rígida, de gama alta, pensada para seguridad y para huecos grandes.
Esta distinción lo cambia todo, porque la comparación real no es "PVC contra aluminio", sino entre estas tres lamas, que juegan en ligas distintas. El PVC y el aluminio inyectado compiten de tú a tú en las ventanas normales de una casa. El aluminio extruido está en otro nivel: es más caro y robusto, y se reserva para casos exigentes. Confundir el aluminio inyectado con el extruido lleva a expectativas equivocadas de precio y prestaciones, así que vamos a ver cada uno.
PVC y aluminio inyectado: la decisión habitual
Para la mayoría de las ventanas de una vivienda, la elección real está entre el PVC y el aluminio inyectado, y las dos son buenas opciones. El PVC, al ser plástico, aísla bien por sí mismo (el plástico transmite menos el calor que el metal) y es la opción más económica y ligera; es una elección muy razonable para huecos pequeños y medianos con un presupuesto ajustado. Su punto débil es la durabilidad bajo el sol: con los años y la exposición a la radiación ultravioleta, el PVC puede volverse más quebradizo y, en lamas grandes o colores oscuros orientados al sur, llegar a combarse o arquearse con el calor.
El aluminio inyectado resuelve bien ese equilibrio. Aunque el aluminio puro conduce más el calor que el PVC, estas lamas van rellenas de espuma de poliuretano, que les da un buen aislamiento térmico y acústico, comparable o superior al del PVC. A cambio, son más resistentes: no se abollan con facilidad, aguantan mejor el sol y duran más sin deteriorarse. Por eso el aluminio inyectado es hoy la opción equilibrada por excelencia: combina ligereza, aislamiento y durabilidad. La elección entre PVC y aluminio inyectado depende, en buena medida, del presupuesto y de la exposición: PVC para ir más económico en huecos protegidos; aluminio inyectado cuando se valora la durabilidad y la resistencia al sol.

El aluminio extruido y el tamaño del hueco
El aluminio extruido juega en otra categoría. Su lama, de pared gruesa, es mucho más rígida y resistente, y a menudo es autoblocante: ante un intento de levantarla a la fuerza desde fuera, se traba en muchos puntos, lo que la convierte en una persiana de seguridad anti-intrusión. Por eso se elige cuando la seguridad es prioritaria, y también para los huecos grandes. Aquí entra el segundo eje de decisión, que mucha gente olvida: el tamaño del hueco manda. En un ventanal o una balconera grande, una lama ligera de PVC tiende a pandear, a atascarse o a no aguantar bien su propio peso, mientras que el aluminio (y sobre todo el extruido) lo soporta sin problema.
El contrapunto del extruido es que, por su peso y robustez, suele ser la gama más cara y a menudo requiere motorización (cuesta subirlo a mano). No es la opción para una ventana pequeña de un dormitorio, donde sería sobredimensionar; es la opción para grandes huecos, viviendas en la costa (donde el viento y la salinidad exigen más), zonas de mucho sol o cuando la seguridad es un factor. Esta tabla resume las tres lamas:
| Lama | Cómo es | Para qué encaja mejor |
|---|---|---|
| PVC | Hueca de plástico, ligera, económica, buen aislante | Huecos pequeños/medianos, presupuesto ajustado, poco expuestos al sol |
| Aluminio inyectado | Hueca rellena de poliuretano: ligera, aislante, no se abolla | La opción equilibrada para la mayoría de ventanas; durabilidad y sol |
| Aluminio extruido | Pared gruesa, rígida, autoblocante (seguridad) | Huecos grandes, costa, mucho sol, seguridad; gama alta, suele llevar motor |
Orientativo. La elección depende del tamaño del hueco, la exposición al sol, la seguridad y el presupuesto.
Lo que casi nadie cuenta: el cajón importa más que la lama
Antes de obsesionarte con el material de la lama, conviene saber un dato importante: si notas que se te cuela el frío "por la persiana", casi siempre el problema no es la lama, sino el cajón. El cajón de la persiana (el hueco donde se enrolla, también llamado capialzado) suele ser el peor agujero térmico de toda la ventana, porque a menudo está mal aislado y comunica directamente con el exterior. Un cajón descuidado puede concentrar buena parte de las pérdidas de calor de ese hueco, por muy buena que sea la lama que elijas. Por eso, si tu objetivo es dejar de pasar frío, lo primero es aislar el cajón, algo que vemos en aislar el cajón de la persiana.
Dicho esto, elegir bien la lama sí importa para la durabilidad, la resistencia, la seguridad y, en parte, el aislamiento y el ruido. La recomendación práctica, sin un ganador absoluto: el PVC para huecos pequeños o medianos y presupuesto ajustado; el aluminio inyectado como opción equilibrada para la mayoría de los casos (durabilidad + aislamiento + no se abolla); y el aluminio extruido para huecos grandes, costa, mucho sol o cuando prima la seguridad. Sobre el precio, el PVC suele partir más barato y el aluminio extruido de seguridad es la gama alta, pero cualquier cifra depende del tamaño, el color y la motorización, así que es orientativa, según los presupuestos que gestiona nuestra red. Para el conjunto de la ventana, tienes el pilar de ventanas.

Preguntas frecuentes
¿Qué persiana es mejor, de aluminio o de PVC?
No hay una mejor en abstracto: depende del hueco, la exposición y el presupuesto, y además conviene saber que hay tres lamas, no dos. El PVC es económico, ligero y aísla bien, ideal para huecos pequeños o medianos con presupuesto ajustado; su pega es que el sol lo vuelve más quebradizo con los años y puede combarse en lamas grandes. El aluminio inyectado (relleno de espuma de poliuretano) es la opción equilibrada para la mayoría de las ventanas: ligero, con buen aislamiento térmico y acústico, y más resistente que el PVC (no se abolla, aguanta mejor el sol). El aluminio extruido es la gama alta: lama de pared gruesa, robusta y a menudo autoblocante (de seguridad), pensada para huecos grandes, costa, mucho sol o cuando prima la seguridad, aunque suele necesitar motor por su peso. Como regla práctica: PVC para ir económico en huecos protegidos, aluminio inyectado para durabilidad y equilibrio, y aluminio extruido para grandes dimensiones o seguridad. Y recuerda que el cajón suele importar más que la lama para el frío.
¿Qué aísla más, una persiana de PVC o de aluminio?
Depende del tipo de aluminio. El PVC, al ser plástico, aísla bien por sí mismo, porque el plástico transmite menos el calor que el metal; una lama de PVC tiene un aislamiento razonable. El aluminio puro conduciría más el calor, pero las persianas de aluminio que se usan hoy en vivienda son de aluminio inyectado, es decir, lamas huecas rellenas de espuma de poliuretano, y esa espuma les da un aislamiento térmico y acústico comparable o incluso superior al del PVC. Así que, en la práctica, un buen aluminio inyectado y un buen PVC aíslan de forma parecida, con la ventaja de que el aluminio es más resistente y duradero. Ahora bien, hay un matiz importante: el aislamiento real de ese hueco lo determina más el cajón de la persiana que la propia lama. Si el cajón está mal aislado, se cuela el frío por ahí por muy buena que sea la lama. Por eso, para mejorar el aislamiento, lo prioritario suele ser aislar el cajón, no solo elegir la lama.
¿Por qué las persianas de PVC se vuelven quebradizas o se comban?
Por el efecto del sol y el calor a lo largo del tiempo. El PVC es un plástico, y la exposición continuada a la radiación ultravioleta del sol lo va degradando: con los años puede perder flexibilidad y volverse más frágil o quebradizo, sobre todo en orientaciones muy soleadas. Además, el calor puede provocar dilataciones, y en lamas grandes o de colores oscuros (que absorben más calor) orientadas al sur, esto puede llegar a combarlas o arquearlas, dificultando que la persiana suba y baje con suavidad. No significa que el PVC sea mala opción (es económico y aísla bien), pero sí que su durabilidad bajo sol intenso es menor que la del aluminio. Por eso, en huecos muy expuestos al sol, en la costa o en lamas grandes, suele compensar el aluminio (inyectado o extruido), que resiste mucho mejor la radiación y el calor sin deformarse. En huecos pequeños o medianos y protegidos del sol directo, el PVC aguanta bien.
¿Qué persiana conviene para un ventanal o un hueco grande?
Para un ventanal, una balconera o cualquier hueco grande, conviene el aluminio, y preferiblemente el aluminio extruido. La razón es el peso y la rigidez: una lama ligera de PVC, en un hueco grande, tiende a pandear, a atascarse en las guías o a no soportar bien su propio peso a lo largo del tiempo, lo que da problemas de funcionamiento. El aluminio, al ser más rígido y resistente, aguanta esas dimensiones sin combarse. El aluminio inyectado puede valer para huecos medianos-grandes, pero para los realmente grandes o exigentes, el aluminio extruido (de pared gruesa) es lo más adecuado, porque es mucho más robusto; además, suele ser autoblocante, lo que añade seguridad. El contrapunto es que el aluminio extruido es la gama más cara y, por su peso, casi siempre requiere motorización, porque subirlo a mano resulta pesado. Así que, en grandes huecos, la inversión en aluminio (con motor) se justifica por el buen funcionamiento y la durabilidad que un PVC no daría.
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