Por qué el cajón de la persiana se lleva tanto calor
La ventana es la parte más delicada de la envolvente de una casa, y dentro de la ventana, el cajón de la persiana suele ser el eslabón más débil. El motivo es sencillo: es una caja hueca, a menudo de paredes finas y mal aisladas, que está abierta al exterior por dos sitios. Por la ranura por la que entra y sale la cinta de la persiana y por las guías laterales se cuela el aire frío en invierno (y el caliente en verano), se escapa el calor del interior y, de paso, entra ruido de la calle. Por eso muchas corrientes que se notan «junto a la ventana» vienen en realidad del cajón.
Se citan cifras llamativas sobre cuánto calor se pierde por un cajón sin aislar (rangos que el sector sitúa en una parte significativa de las pérdidas de la ventana), pero conviene tomarlas como orientativas y no como un dato cerrado. Lo importante es la idea: el cajón es un puente térmico y un punto de infiltración de primer orden, y además es de los más baratos de corregir. Es uno de los puntos que ya mencionamos al hablar de puentes térmicos; aquí lo vemos a fondo.
Cómo saber si el tuyo está mal aislado
Detectarlo es fácil sin aparatos. En un día frío o con viento, acerca la mano a la tapa del cajón y a la zona por donde sale la cinta: si notas el aire más frío o una corriente, está entrando aire del exterior. Lo mismo con el ruido: si oyes la calle con más nitidez junto al cajón que junto al resto de la ventana, es que comunica con fuera. Otra pista es la condensación o las manchas de humedad que a veces aparecen en la tapa o alrededor: señal de que ahí hay un punto frío.
Si confirmas que se cuela aire, tienes dos caminos según cuánto quieras invertir: un arreglo casero y barato (Plan A) o un cambio de mayor calado en reforma (Plan B). Lo bueno del cajón es que el Plan A ya da una mejora muy perceptible por muy poco dinero, así que casi siempre merece la pena empezar por ahí.

Plan A: aislar el cajón tú mismo, paso a paso
El parche DIY consiste en aislar por dentro la caja y sellar los puntos por donde entra el aire. Abre la tapa del cajón (suele ir a presión o con tornillos) y forra el interior con planchas de material aislante recortadas a medida, abrazando el hueco alrededor de la persiana enrollada sin tocarla para que siga girando. Sirven el poliestireno expandido (EPS, el más barato y fácil de cortar), el extruido (XPS, más resistente a la humedad) o el poliuretano; para superficies irregulares van bien las espumas o láminas flexibles. La clave es elegir un material ligero, fácil de cortar y, sobre todo, resistente a la humedad, porque el interior del cajón puede condensar.
El segundo frente, que casi nadie sella bien, es la ranura por la que pasa la cinta. Ahí no puedes poner espuma rígida, porque bloquearías la persiana: la solución correcta es un cepillo cortavientos (un burlete de cepillo), que sella el hueco pero deja que la cinta entre y salga. Completa con burletes adhesivos en el perímetro de la tapa y, si hace falta, una mano de silicona en las juntas exteriores. Con planchas dentro, cepillo en la ranura de la cinta y burletes en la tapa, has cerrado las tres vías de fuga del cajón por muy poco dinero.
Plan B: cambiar a un cajón compacto, y los errores a evitar
Si quieres ir a fondo, o si el cajón está muy deteriorado, la solución de reforma es sustituirlo por un cajón compacto (o un monoblock), un bloque prefabricado y ya aislado de fábrica que mejora mucho el aislamiento térmico y acústico. La ventaja es que suele instalarse sobre el hueco existente sin necesidad de obra de albañilería, así que es una reforma limpia. Es la opción cuando el parche DIY se queda corto o cuando vas a cambiar también la ventana y quieres resolver el conjunto de una vez.
Dos avisos para no estropear el arreglo. El primero, el de la cinta que ya hemos visto: no taponar su paso con espuma rígida ni con planchas, porque bloquearías la persiana; ese punto se sella siempre con cepillo. El segundo, la humedad: aislar con material que retiene agua o cerrar el cajón a cal y canto sin pensar en la condensación puede provocar moho dentro de la caja; por eso conviene usar materiales resistentes a la humedad. Y recuerda que bajar la persiana no aísla el cajón: la lama tapa el vidrio, pero el aire sigue entrando por la caja hueca. El cajón es solo uno de los puntos por donde se escapa el calor de tu casa; si quieres detectarlos todos, te podemos ayudar.

Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si entra frío por el cajón de la persiana?
Con una comprobación sencilla: en un día frío o con viento, acerca la mano a la tapa del cajón y a la zona por donde sale la cinta. Si notas el aire más frío o una corriente, está entrando aire del exterior. El ruido es otra pista: si oyes la calle con más claridad junto al cajón que en el resto de la ventana, es que comunica con fuera. La condensación o las manchas de humedad en la tapa también indican que ahí hay un punto frío que conviene aislar.
¿Qué material es mejor para aislar el cajón de la persiana?
Sirven el poliestireno expandido (EPS), el más barato y fácil de cortar; el extruido (XPS), más resistente a la humedad; el poliuretano, de alto poder aislante; y las espumas o láminas flexibles para superficies irregulares. Más importante que la marca es que el material sea ligero, fácil de recortar a medida y resistente a la humedad, porque el interior del cajón puede condensar. Hay kits específicos para cajón de persiana, pero con planchas cortadas a medida se resuelve igual de bien.
¿Cómo evito que entre aire por la ranura de la cinta?
Con un cepillo cortavientos, también llamado burlete de cepillo: se coloca en la ranura por la que pasa la cinta y sella el hueco dejando que la cinta siga entrando y saliendo. Es el punto que casi nadie sella bien, porque ahí no se puede poner espuma rígida ni una plancha: bloquearían la persiana. Por eso ese punto va siempre con cepillo, mientras que el interior del cajón se forra con planchas y el perímetro de la tapa se sella con burletes adhesivos.
¿Puede dar problemas de humedad aislar el cajón?
Puede, si se hace con el material equivocado. El interior del cajón es un punto donde puede haber condensación, así que aislarlo con material que retiene agua, o cerrarlo por completo sin pensar en la humedad, podría favorecer la aparición de moho dentro de la caja. Por eso conviene usar materiales resistentes a la humedad y no obstruir respiraderos o desagües previstos. Bien hecho, aislar el cajón mejora el confort sin crear problemas; el riesgo aparece solo con materiales o sellados inadecuados.
