Qué es el colector de aerotermia y qué hace
En una instalación de aerotermia, el colector es una barra o una caja metálica con una entrada y varias salidas, cada una con su ida y su retorno. Por la entrada llega el agua que ha climatizado la bomba de calor, normalmente después de pasar por el depósito de inercia si la instalación lleva uno; por las salidas, ese mismo caudal se reparte en tantos circuitos como zonas tenga la vivienda. Cada salida alimenta un ramal distinto: un bucle de suelo radiante, un radiador o un fancoil, según cómo esté distribuida la calefacción.
Visto así, el colector no es más que un punto de reparto. Pero es un reparto que hay que gestionar: si todos los ramales recibieran el mismo trato sin más, el resultado sería desigual, porque no todos los circuitos tienen el mismo recorrido ni la misma resistencia. A este ajuste se le llama «equilibrado», y es el verdadero corazón del colector. Antes de entrar en él, conviene tener claro qué piezas monta un colector típico y para qué sirve cada una.
Los componentes del colector, pieza por pieza
Por fuera, un colector puede parecer solo una barra con llaves. Por dentro monta varias piezas con una función concreta cada una, y la instalación combina unas y otras según si hay zonificación por termostatos o no. Esta tabla resume las más habituales:
| Componente | Para qué sirve |
|---|---|
| Llaves de corte | Cierran o abren el paso de agua a un circuito completo, por ejemplo para aislarlo durante una reparación |
| Caudalímetros o detentores | Regulan cuánta agua pasa por cada salida; son la pieza clave del equilibrado |
| Purgadores | Sacan el aire acumulado en el circuito, que si no se elimina impide que el agua circule bien |
| Cabezales electrotérmicos | Abren y cierran el circuito de forma automática según la orden del termostato de esa zona |
No todos los colectores llevan las cuatro piezas: uno sencillo para radiadores puede prescindir de los cabezales si no hay control por zonas; uno de suelo radiante casi siempre lleva caudalímetro en cada salida.
El equilibrado: por qué es el corazón del colector
Cada circuito que sale del colector tiene un recorrido distinto: cambia su longitud, el número de codos, si sube o baja de planta. Toda esa diferencia se traduce en una resistencia distinta al paso del agua. Si se dejan todas las salidas abiertas sin más, el agua —como cualquier fluido— tiende a circular por el camino que ofrece menos resistencia. El resultado es que el circuito más corto o más directo recibe de más, y el más largo o más complicado se queda corto. Con el mismo sistema funcionando, unas estancias reciben el caudal que necesitan y otras no, y ahí nace el síntoma clásico: habitaciones calientes y habitaciones frías al mismo tiempo.
Equilibrar consiste en regular, salida por salida, el caudal que deja pasar cada circuito con los caudalímetros o los detentores del colector, hasta que cada zona reciba lo que le corresponde según su recorrido. Es una operación que el RITE, el reglamento que regula las instalaciones térmicas en los edificios, contempla dentro de la puesta en marcha y el mantenimiento de este tipo de instalaciones. No es un ajuste de por vida: si se reforma una estancia, se añade un radiador o cambia el uso de una habitación, el equilibrado puede reajustarse para que la instalación siga respondiendo igual en todas las zonas.
Zonificación por termostatos y el aviso para la aerotermia
El colector también es la pieza que hace posible la zonificación: cada salida puede llevar un cabezal electrotérmico gobernado por el termostato de su estancia o de su grupo de estancias, de forma que el circuito se abre o se cierra solo según haga falta calor en esa zona. Repartir la calefacción por zonas con control independiente, en lugar de un único termostato para toda la casa, es una de las líneas que empuja el Código Técnico de la Edificación en su documento DB-HE de eficiencia energética. Pero la zonificación tiene una consecuencia que conviene conocer si el generador es una bomba de calor de aerotermia.
Si varias zonas alcanzan su consigna a la vez y sus cabezales cierran el circuito, el volumen de agua que sigue circulando por la instalación puede caer de golpe. Con poco caudal circulando, la bomba de calor tiende al «ciclado corto»: arranca y para el compresor con más frecuencia de la que le conviene, lo que lo desgasta y resta eficiencia. Aquí es donde entra el depósito de inercia: actúa como colchón de agua que sigue en circulación aunque se cierren varias zonas del colector a la vez, y evitar ese ciclado corto es una de sus funciones principales.

Dónde se instala el colector y por qué el acceso importa
El colector suele alojarse en un armario empotrado o en una caja de registro, casi siempre cerca del punto donde arrancan los circuitos de la vivienda: un pasillo central, un distribuidor o una zona técnica. La ubicación no es un detalle estético: cuanto más centrado esté respecto a las zonas que reparte, más parecidos son los recorridos de cada ramal, lo que facilita el equilibrado.
El acceso importa tanto como la ubicación. Un colector tapado detrás de un acabado cerrado o encajado sin margen convierte cualquier tarea sencilla en un problema: purgar el aire, reajustar el equilibrado si una estancia deja de responder bien, o localizar una fuga o un caudalímetro atascado. Por eso conviene que quede accesible con una tapa o una puerta desmontable, no sellado ni oculto tras un acabado que haya que romper para llegar a él. Es un detalle que conviene fijar con el instalador antes de cerrar el proyecto, no una vez terminada la obra.
Colector de suelo radiante frente a colector de radiadores o fancoils
El colector de suelo radiante suele tener bastantes más salidas que el de radiadores, porque cada bucle de tubo enterrado en el pavimento se conecta a su propia salida, y una sola estancia grande puede necesitar varios bucles. Por eso casi siempre monta un caudalímetro visible en cada salida: con tantos circuitos en paralelo, equilibrar bien es imprescindible para que el suelo caliente de forma pareja en toda la estancia, sin zonas más templadas que otras dentro de la misma habitación.
El colector para radiadores o fancoils suele ser más sencillo: menos salidas, porque normalmente hay una por estancia o por grupo de estancias en lugar de una por bucle. El ajuste puede resolverse con detentores en vez de caudalímetros completos, aunque el principio de fondo es el mismo: cada circuito necesita su reparto de caudal para responder igual que el resto.
Síntomas de un colector mal ajustado y qué hacer
Un colector desajustado no avisa con una avería visible: se nota en cómo responde la casa. Estos son los síntomas más habituales de un equilibrado que no está bien hecho o que se ha desajustado con el tiempo:
- Habitaciones desiguales: unas estancias alcanzan su temperatura sin problema y otras se quedan frías, aunque el mismo sistema esté funcionando para todas.
- Ruido de agua circulando o borboteo en los purgadores, señal de que hay aire en el circuito o de que el caudal no está bien repartido.
- Una zona que nunca llega a la consigna del termostato, por mucho tiempo que pase con la calefacción encendida.
- Ciclado corto del compresor cuando se cierran varias zonas a la vez, con arranques y paradas más frecuentes de lo normal.

Preguntas frecuentes
¿Por qué unas habitaciones calientan más que otras si el sistema de aerotermia es el mismo?
Porque cada circuito que sale del colector tiene un recorrido distinto —diferente longitud, distintos codos, distinta planta— y eso le da una resistencia distinta al paso del agua. Si las salidas del colector no están reguladas, el agua circula más por el camino más fácil y menos por el más largo o complicado, así que unas estancias reciben más caudal del que necesitan y otras menos. El equilibrado del colector es precisamente el ajuste que corrige esa diferencia para que todas las zonas respondan por igual.
¿Qué es el equilibrado de un colector de aerotermia?
Es el ajuste que reparte el caudal de agua entre los circuitos del colector según lo que necesita cada uno, usando los caudalímetros o los detentores de cada salida. Sin este ajuste, el agua tiende a ir por el camino de menor resistencia y deja corto al circuito más largo o más complicado. El equilibrado se hace normalmente en la puesta en marcha de la instalación y es la razón de que, con el mismo sistema funcionando, todas las estancias calienten de forma pareja.
¿Se puede reajustar el equilibrado después de la instalación?
Sí. El equilibrado no es un ajuste fijo de por vida: si se reforma una estancia, se cambia un radiador, se añade un bucle de suelo radiante o simplemente cambia el uso de una habitación, tiene sentido volver a revisar cómo responde cada circuito. Es una tarea para el instalador, que mide el comportamiento de cada salida del colector y corrige los caudalímetros o los detentores hasta que la instalación vuelve a repartir el agua como corresponde en cada zona.
¿Qué pasa si cierro muchas zonas del colector a la vez?
El volumen de agua que sigue circulando por la instalación puede caer de golpe, porque cada zona cerrada deja de aportar caudal al circuito general. Con poco caudal circulando, la bomba de calor de aerotermia tiende al ciclado corto: el compresor arranca y para con más frecuencia de la que le conviene, lo que reduce su eficiencia y lo desgasta antes de tiempo. El depósito de inercia existe en parte para evitar esto: actúa como colchón de agua que mantiene un volumen mínimo en circulación aunque se cierren varias zonas.
¿Dónde debe instalarse el colector de aerotermia?
Lo habitual es un armario empotrado o una caja de registro, situado cerca del punto donde arrancan los circuitos de la vivienda y, a ser posible, centrado respecto a las zonas que reparte, para que los recorridos de cada ramal sean lo más parecidos posible. Tan importante como la ubicación es que quede accesible: purgar el aire, reajustar el equilibrado o revisar una avería son tareas habituales que se complican mucho si el colector está oculto tras un acabado cerrado.
¿En qué se diferencia el colector de suelo radiante del de radiadores?
El de suelo radiante suele tener más salidas, porque cada bucle de tubo enterrado en el pavimento necesita su propio circuito, y una estancia grande puede requerir varios bucles; por eso casi siempre lleva un caudalímetro visible en cada salida. El de radiadores o fancoils es más sencillo, con menos salidas —normalmente una por estancia o grupo de estancias— y a veces se ajusta con detentores en vez de caudalímetros completos. El principio de fondo es el mismo: repartir bien el caudal entre todos los circuitos.
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