Qué altura de falso techo para un recuperador de calor necesitas
La altura de falso techo para un recuperador de calor de doble flujo no es un número fijo de catálogo, sino el resultado de sumar lo que se apila dentro del techo. Como referencia orientativa, en el punto donde se aloja la máquina la bajada suele rondar los 30 a 40 cm, mientras que en los tramos donde solo cruzan los conductos hace falta bastante menos. Esa cifra depende del modelo de equipo, del diámetro de los conductos y del trazado, así que se decide sobre el plano de tu vivienda, no antes. Lo constante es el orden de las cosas que ocupan esa altura, y eso es lo que desglosamos aquí.
Conviene separar dos preguntas que se confunden. Una es dónde va la máquina —en qué falso techo o espacio técnico se aloja—, que tratamos en la guía sobre la ubicación de la máquina del recuperador. La otra, la de esta página, es cuánto tiene que bajar ese falso techo para que quepa todo. Son cosas distintas: puedes tener clarísimo el sitio y aun así necesitar saber cuántos centímetros vas a perder de altura libre, que es justo lo que decide si el techo terminado te queda cómodo o agobiante.
Qué ocupa la altura del falso techo, elemento a elemento
La bajada del techo no la marca solo la caja del recuperador. Dentro del falso techo conviven varios elementos que se apilan, y en el punto donde coinciden todos es donde el techo baja más. Antes de decidir cuánto bajarlo conviene tener claro qué ocupa cada centímetro, porque algunos elementos se pueden reducir y otros no. Esta tabla resume qué suma altura, a qué se debe y cómo se puede recortar cuando vas justo de espacio.
| Elemento que ocupa altura | A qué se debe | Cómo reducirlo |
|---|---|---|
| Cuerpo de la máquina | El recuperador con sus ventiladores, intercambiador y filtros (del orden de 20 a 30 cm) | Elegir un equipo de bajo perfil o extraplano, o sacarlo del techo a un espacio técnico |
| Conductos de impulsión y extracción | Los tubos que llevan y recogen el aire cruzan el techo con su diámetro | Usar conducto plano u oval y centrar la máquina para acortar recorridos |
| Plenums y codos | Cajas de reparto y curvas donde los conductos giran o se dividen y se superponen | Simplificar el trazado para que no coincidan varios en el mismo punto |
| Aislamiento de los conductos | El forro térmico y acústico que envuelve los tubos suma unos centímetros | Es imprescindible; solo se ajusta el espesor, no se suprime |
| Pendiente de los condensados | El tubo de desagüe tiene que caer con inclinación hasta un desagüe | Situar la máquina cerca de un desagüe para acortar esa pendiente |
| Registro de filtros | La trampilla y el hueco para maniobrar al cambiar los filtros | No baja el techo, pero hay que reservarlo en proyecto para no emparedar la máquina |
La bajada máxima no siempre está bajo la máquina: puede estar donde se concentra el nudo de conductos. Todas las medidas son orientativas y se calculan sobre el plano según el equipo y el trazado.
El cuerpo de la máquina y los conductos que salen de ella
El elemento más voluminoso suele ser el propio cuerpo de la máquina. Un recuperador de doble flujo es una caja que integra los dos ventiladores, el intercambiador y los filtros, y su altura ronda, de forma orientativa, los 20 a 30 cm según el modelo; los equipos de bajo perfil o extraplanos se quedan en la parte baja de esa horquilla. A eso hay que sumarle un pequeño margen por encima y por debajo para colgarla con soportes antivibratorios y poder maniobrar cuando toque el mantenimiento.
Después vienen los conductos. De la máquina salen y entran cuatro: dos al exterior y dos hacia la vivienda, que luego se ramifican hasta cada estancia. Cada conducto ocupa su diámetro, y donde varios se cruzan o cambian de dirección con codos y cajas de reparto (los plenums), la altura necesaria se dispara, porque ya no es un tubo sino varios superpuestos. Cómo se trazan esos conductos y qué sección piden lo vemos en la guía de conductos de la ventilación de doble flujo; cuanto más limpio y centrado sea el trazado, menos tiene que bajar el techo.
La pendiente de condensados y el registro de filtros
Hay dos elementos que se olvidan al calcular la altura y que suelen dar sorpresas. El primero es la pendiente del desagüe de condensados. Un recuperador de doble flujo genera agua al condensarse la humedad del aire, y esa agua sale por un tubo que tiene que caer con una ligera inclinación hasta un desagüe. Esa pendiente come altura a lo largo del recorrido, así que cuanto más cerca esté la máquina de un desagüe, menos se nota. Si el equipo va en un falso techo, hay que resolver por dónde y con qué caída sale ese tubo antes de cerrarlo.
El segundo es el aislamiento de los conductos, que los forra por fuera para que no pierdan calor ni transmitan ruido y suma unos centímetros al diámetro de cada tubo: es imprescindible, no se puede suprimir, solo ajustar el espesor. Y aunque no baja el techo, hay que reservar el hueco del registro: la trampilla y el espacio para maniobrar al cambiar los filtros, un mantenimiento que la normativa de ventilación —el CTE DB-HS3 y el RITE— da por descontado. Sin ese acceso, la máquina queda emparedada y no se puede mantener.

Por qué el pasillo baja más que las habitaciones
En una instalación centralizada, la máquina y el nudo de conductos que sale de ella suelen ir sobre el pasillo, porque es la espina central de la casa y desde ahí los ramales llegan equilibrados a cada estancia. Eso tiene una consecuencia práctica muy útil: el pasillo es el tramo que más baja, mientras que las habitaciones y el salón conservan más altura, porque por ellos solo cruza el ramal que alimenta su boca, no el equipo entero. Por eso una bajada de techo importante en el pasillo no significa que toda la casa se quede baja.
Esto encaja además con lo que piden el confort y la propia normativa: el CTE fija alturas libres mínimas más generosas en salas y dormitorios que en pasillos, baños o cocinas, que admiten quedarse algo más bajos. Como referencia orientativa, se suele contar con techos de en torno a 2,50 m en zonas de estar y de unos 2,10 m en pasillos y baños, de modo que concentrar la bajada donde va la máquina no penaliza las estancias principales. Si tu vivienda es un piso con poca altura de partida, ese reparto es aún más importante.
Soluciones cuando no tienes altura suficiente
Cuando no hay altura para bajar el techo lo que haría falta, hay salidas. La primera es elegir un equipo de bajo perfil o extraplano, pensado justo para falsos techos ajustados: reduce el canto de la máquina a la parte baja de la horquilla. La segunda es sacar la máquina del falso techo y llevarla a un espacio técnico —una galería, un altillo o la bajocubierta— y pasar por el techo solo los conductos, que ocupan mucho menos que el equipo; dónde puede ir la máquina lo detallamos en la guía de ubicación del recuperador.
La tercera es el montaje semiempotrado, en el que parte del equipo se aloja en un hueco por encima del forjado o en un armario, de modo que no todo el canto cuelga del techo. Y la cuarta, cuando no hay sitio ni para conductos, es renunciar a la instalación centralizada y usar recuperadores de pared por estancia: equipos descentralizados que se integran en el muro de fachada y ventilan habitación por habitación sin red de conductos, así que no obligan a bajar ningún falso techo. Cuál compensa depende del caso, y va ligado al presupuesto de la instalación.
Cómo se decide la altura en tu vivienda
La altura que hay que bajar no se saca de una ficha técnica, sino de cruzar el equipo elegido, el trazado de los conductos, la posición del desagüe y la altura libre de la que partes. Por eso la misma máquina puede pedir bajar 30 cm en una casa y encajar con menos en otra: cambia el recorrido y cambian los codos y plenums que se acumulan en cada punto. Es un cálculo que se hace sobre el plano, y va de la mano de decidir si la instalación se plantea en obra nueva o en reforma, donde el margen para bajar techos es muy distinto.
Si estás valorando un recuperador y te preocupa cuánto vas a perder de altura, o si crees que no tienes sitio para bajar el techo, lo podemos mirar sobre el plano de tu casa: qué equipo encaja, cuánto tendría que bajar el falso techo en cada tramo y qué solución evita agobiar las estancias. No damos cifras de coste cerradas aquí porque dependen de cada instalación; las orientamos según los presupuestos que gestiona nuestra red. Solicita tu estudio gratis y lo valoramos contigo sin compromiso.

Preguntas frecuentes
¿Cuánta altura de falso techo necesita un recuperador de calor de doble flujo?
Como referencia orientativa, en el punto donde se aloja la máquina el falso techo suele bajar del orden de 30 a 40 cm, y en los tramos donde solo cruzan los conductos hace falta bastante menos. No es una cifra fija: depende del modelo de recuperador, del diámetro de los conductos, del aislamiento que los forra y de la pendiente que necesita el desagüe de condensados. Por eso la altura se calcula sobre el plano de cada vivienda y no se puede dar cerrada de catálogo.
¿Se puede instalar un recuperador si tengo poca altura de falso techo?
Sí, hay varias salidas. Puedes elegir un equipo de bajo perfil o extraplano, que reduce el canto de la máquina; sacar el recuperador a un espacio técnico como una galería, un altillo o la bajocubierta y pasar por el techo solo los conductos; recurrir a un montaje semiempotrado; o, si no hay sitio ni para conductos, usar recuperadores de pared por estancia, que se integran en el muro y ventilan sin bajar ningún falso techo. La solución concreta se decide según la altura de la que partes.
¿Qué ocupa más altura, la máquina o los conductos?
Normalmente el cuerpo de la máquina es la pieza más alta por sí sola, del orden de 20 a 30 cm orientativos según el modelo. Pero en los puntos donde varios conductos se cruzan o giran con codos y cajas de reparto (los plenums), esos tubos superpuestos pueden pedir tanta o más altura que el propio equipo. Por eso la bajada máxima no siempre está bajo la máquina, sino donde se concentra el nudo de conductos. Un trazado limpio y centrado ayuda a que el techo baje menos.
¿Por qué baja más el falso techo del pasillo que el de las habitaciones?
Porque en una instalación centralizada la máquina y el nudo de conductos suelen ir sobre el pasillo, que es la espina central de la casa. Ahí es donde se acumula todo y donde el techo baja más. Por las habitaciones y el salón solo cruza el ramal que alimenta su boca, así que conservan más altura libre. Esto encaja con la normativa, que admite pasillos y baños algo más bajos que las salas y dormitorios, y permite concentrar la bajada sin penalizar las estancias principales.
¿Un recuperador de pared necesita bajar el falso techo?
No. Un recuperador de pared es un equipo descentralizado que se integra en el muro de fachada y ventila una estancia sin red de conductos, así que no obliga a bajar ningún falso techo. Es una alternativa habitual en pisos o reformas donde no hay altura ni recorrido para una instalación centralizada. A cambio, se instala un equipo por estancia en lugar de una sola máquina para toda la vivienda, y eso condiciona el reparto y el mantenimiento. Es una de las salidas cuando la altura es el problema.
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