Antes de sellar nada: localiza la fuga
El error habitual es comprar silicona o cinta y ponerse a sellar a ciegas. Primero hay que saber por dónde entra el aire, porque según el punto la solución es distinta. El método de toda la vida funciona: con la ventana cerrada y, mejor, en un día con algo de viento, pasa una vela encendida (con cuidado) o una tira fina de papel por todo el contorno. Donde la llama se incline o el papel se mueva, ahí hay una infiltración. Así sabes si el aire entra por la unión del marco con la pared, por el contacto de la hoja o por el cajón de la persiana.
Este diagnóstico importa porque las infiltraciones son una vía real de pérdida: el IDAE sitúa el ahorro por reducir infiltraciones y sellar rendijas en el entorno de un 5-15 % en climatización (dato orientativo de su guía de recomendaciones), y recuerda que por unas ventanas mal aisladas puede irse una parte importante de la energía térmica del hogar. Con la fuga localizada, ya puedes elegir la solución adecuada para cada punto, que es de lo que va el resto del artículo.
Las tres fugas que la gente confunde
Esta es la parte clave y la que casi ningún sitio explica con orden. Hay tres puntos de fuga distintos en una ventana, y cada uno se arregla de una forma:
- La junta entre el marco y la pared (la obra): es la unión exterior del marco con el muro. Con los años, la silicona o masilla que sella esa junta se agrieta y se cuela el aire. Se arregla aplicando un cordón nuevo de silicona (mejor neutra para exterior) o masilla, tras limpiar bien. Una fisura fina a lo largo del marco equivale a tener la ventana algo abierta, así que es de las fugas de más impacto.
- El contacto de la hoja: es por donde abre la ventana, y se sella con burletes (las juntas de goma de la hoja). Es una fuga muy común, pero tiene su propio capítulo: lo vemos paso a paso, con los tipos de burlete según tu ventana, en cambiar los burletes de las ventanas.
- El cajón de la persiana: ese hueco sobre la ventana es un agujero térmico que se cuela mucha gente, y se trata aparte. Cómo sellarlo y aislarlo lo contamos en aislar el cajón de persiana.

Film aislante y cortinas térmicas: el refuerzo de invierno
Más allá de sellar las juntas, hay dos medidas baratas que refuerzan el cristal en los meses fríos. La primera es el film aislante retráctil: una lámina de plástico transparente que se fija con cinta de doble cara alrededor del marco y se tensa con un secador hasta quedar lisa. Crea una pequeña cámara de aire delante del cristal que reduce la pérdida de calor, y es especialmente útil en ventanas de vidrio simple. Es una solución de temporada, reversible (se quita en primavera) y muy económica, aunque estéticamente no es para siempre.
La segunda son las cortinas o estores térmicos: tejidos más gruesos o con cámara que añaden una capa aislante delante de la ventana, sobre todo de noche. No sellan nada por sí mismos, pero ayudan a frenar la sensación de pared fría y la pérdida de calor cuando están echados. Son el complemento de menor impacto de los que hemos visto, pero suman confort. Combinadas con el sellado de las juntas, estas medidas hacen que una ventana existente se note bastante menos fría en invierno sin necesidad de obra.
Hasta dónde llega sellar (y cuándo toca cambiar la ventana)
Conviene ser honesto con lo que el sellado puede y no puede hacer. Sellar las juntas, poner film y cortinas reduce las infiltraciones de aire y mejora el confort, y es lo más rentable que puedes hacer sin obra. Pero no transforma una ventana mala en una buena: no arregla el frío que atraviesa un vidrio simple, ni un marco deformado, ni un herraje que ya no aprieta la hoja contra el marco. Esas son limitaciones de la propia ventana, no de su estanqueidad.
¿Cómo distinguirlo? Si tras sellar y reforzar sigues notando el cristal muy frío al tacto o la ventana sigue siendo fría en conjunto, el problema es el vidrio o el marco, y ahí la mejora real pasa por cambiar la ventana: doble acristalamiento, rotura de puente térmico y un buen cierre. Lo vemos en el pilar de ventanas. Y si quieres encajar el sellado de las ventanas dentro del conjunto de medidas sin obra para toda la casa, lo tienes en aislar la casa sin obras. Resumen: sella primero, porque es barato y se nota; y si la ventana sigue siendo el punto débil, plantéate cambiarla.

Preguntas frecuentes
¿Por qué entra aire frío con la ventana cerrada?
Porque hay una infiltración por alguno de los tres puntos de fuga de la ventana: la junta entre el marco y la pared (cuando la silicona o masilla se ha agrietado), el contacto de la hoja (cuando los burletes están endurecidos o aplastados) o el cajón de la persiana (un hueco que comunica con el exterior). Para saber cuál es, pasa una vela encendida o una tira de papel por el perímetro con la ventana cerrada: donde la llama se incline o el papel se mueva, ahí está la fuga. Cada uno de esos tres puntos se sella de una forma distinta.
¿Qué silicona uso para sellar la ventana por fuera?
Para la junta exterior entre el marco y la pared lo recomendable es una silicona neutra, pensada para exterior, que resiste bien la humedad, el sol y los cambios de temperatura sin agrietarse pronto; también se usa masilla para ese sellado. La clave no es solo el producto, sino la preparación: hay que retirar la silicona vieja agrietada y limpiar bien la superficie para que el cordón nuevo agarre. Una junta bien sellada dura muchos años. Ojo, esto es para la unión del marco con la obra; el sellado del contacto de la hoja se hace con burletes, que es otra cosa.
¿El film aislante para ventanas funciona de verdad?
Sí, dentro de lo que es: una medida barata y de temporada. El film retráctil crea una pequeña cámara de aire delante del cristal que reduce la pérdida de calor, y se nota sobre todo en ventanas de vidrio simple, donde no hay esa cámara. Se coloca con cinta de doble cara y se tensa con un secador hasta quedar transparente y liso. No hace milagros ni equivale a un doble acristalamiento, y estéticamente es una solución de invierno que se retira en primavera, pero por su precio es una de las medidas con mejor relación coste-confort para pasar el frío.
¿Cómo aíslo una ventana del frío sin cambiarla?
Combinando varias medidas según dónde esté el problema: sella con silicona la junta del marco con la pared si está agrietada, renueva los burletes de la hoja si están endurecidos, revisa el cajón de la persiana, y refuerza el cristal con film aislante y cortinas térmicas en invierno. Empieza siempre por localizar la fuga con la prueba de la vela. Todo esto mejora el confort y reduce las infiltraciones sin obra. Eso sí, si la ventana es de vidrio simple o el marco está en mal estado, estas medidas alivian pero no sustituyen el cambio de ventana, que es la solución de fondo.
