Lo que no cambia: la eficiencia del recuperador
Antes de ver las diferencias, conviene dejar clara una cosa que sí se mantiene: el rendimiento de un recuperador de calor (cuánto calor del aire que se expulsa logra trasladar al aire fresco que entra) no depende de si vives en un piso o en un chalet. Ese rendimiento es una característica de la máquina (la normativa exige un mínimo y los buenos equipos llegan a recuperar la mayor parte del calor), y es el mismo en una vivienda o en otra. Así que la elección entre piso y unifamiliar no es una cuestión de «cuál ventila mejor»: ventilan igual de bien.
Lo que cambia es todo lo que rodea a esa máquina: dónde se coloca, cómo lleva el aire a cada estancia, cuántos aparatos hacen falta y, en consecuencia, cuánto cuesta la instalación. Y eso sí depende mucho del tipo de vivienda, porque un piso y una casa unifamiliar tienen condicionantes físicos muy distintos. Conviene también no confundir este eje (el tipo de vivienda) con otro que tratamos aparte: el del momento de la obra, que vemos en doble flujo en obra nueva o reforma.
La casa unifamiliar: el centralizado suele ganar
En una vivienda unifamiliar (un chalet, un adosado) las condiciones suelen jugar a favor del sistema centralizado con conductos, que es el doble flujo «clásico»: una sola máquina, normalmente alojada en un armario técnico, un lavadero o el falso techo de un pasillo, que reparte el aire fresco y recoge el viciado de toda la casa a través de una red de conductos. ¿Por qué encaja tan bien en una unifamiliar? Porque suele haber espacio para la máquina, una cubierta propia por la que expulsar cómodamente el aire viciado, y recorrido suficiente para pasar los conductos por los falsos techos.
Hay además un factor exclusivo de muchas unifamiliares: las varias plantas. Una casa de dos o tres alturas puede requerir conductos verticales o, a veces, una unidad por planta, algo que en un piso (de una sola planta) no se plantea. En conjunto, la unifamiliar es el terreno natural del sistema centralizado: una unidad para toda la casa, repartiendo el coste de la máquina entre más metros cuadrados, lo que suele hacerlo eficiente por metro cuadrado.

El piso: cuando el espacio y la fachada mandan
En un piso, las condiciones cambian y empujan hacia otras soluciones. La superficie suele ser menor, no hay cubierta propia (la fachada y el tejado son elementos comunes del edificio), y muchas veces falta el recorrido y la altura de falso techo necesarios para pasar una red de conductos por toda la vivienda sin una obra considerable. Por eso, en un piso, el centralizado con conductos puede ser inviable o demasiado costoso, y entran en juego dos alternativas pensadas para este caso: los equipos compactos, que ventilan con una red de conductos mínima, y los sistemas descentralizados, con una unidad por estancia montada en el muro (solo necesitan un taladro en la fachada).
Estas soluciones dan la misma ventilación con recuperación de calor, pero cambian dos cosas: el número de aparatos (en lugar de una sola máquina central, puede hacer falta una unidad por estancia clave) y, con ello, el coste por metro cuadrado. No desarrollamos aquí la solución del piso en detalle porque tiene su propio artículo: si vives en un piso, el cómo y el qué encaja lo tienes en recuperador de calor para un piso. Y la comparación general entre tener una unidad central o varias por estancia, en recuperador centralizado o por estancia.
Dimensionado y coste: lo que de verdad varía
Sobre el dimensionado, la lógica es la misma en ambos casos: el equipo se calcula por la superficie y el número de estancias de la vivienda, siguiendo lo que marca la normativa de ventilación (el CTE DB-HS3, que aplica tanto a pisos como a unifamiliares y fija los caudales de aire que hay que renovar). Una casa más grande pide más caudal y, normalmente, un equipo de más capacidad; un piso pequeño, menos. Lo que no varía con el tipo de vivienda, insistimos, es la eficiencia del intercambiador: la diferencia está en la instalación, no en la máquina.
Donde sí se nota la diferencia es en el coste, y por dos vías. En la unifamiliar, una única unidad central reparte su coste sobre más metros cuadrados y aprovecha los conductos por el falso techo. En el piso, el coste depende de si se resuelve con un compacto o con varias unidades de pared, lo que cambia el número de aparatos y el precio por metro cuadrado. Cualquier cifra concreta es orientativa y depende de cada vivienda, según los presupuestos que gestiona nuestra red. Para ver el conjunto de la ventilación de tu casa, tienes el pilar de recuperador de calor.

Preguntas frecuentes
¿Cambia el recuperador de calor según viva en un piso o en una casa?
Lo que cambia no es la eficiencia del recuperador (el rendimiento del intercambiador es el mismo en un piso que en un chalet), sino qué sistema puedes instalar, cómo se dimensiona y cuánto cuesta. En una casa unifamiliar suele haber espacio, cubierta propia y recorrido para conductos, así que el sistema centralizado (una unidad para toda la casa) encaja bien y suele ser la mejor opción. En un piso, con menos superficie, fachada y cubierta comunitarias y menos sitio para conductos, encajan mejor un equipo compacto o unidades descentralizadas por estancia. En resumen: el tipo de vivienda decide el sistema y el coste, no la calidad de la ventilación.
¿Qué recuperador es mejor para una vivienda unifamiliar?
En una unifamiliar, lo habitual es que el sistema centralizado con conductos sea la mejor opción: una sola máquina, alojada en un armario técnico, lavadero o falso techo de pasillo, que reparte el aire fresco y recoge el viciado de toda la casa. Encaja bien porque suele haber espacio para el equipo, cubierta propia por la que expulsar el aire y recorrido para los conductos por los falsos techos. Si la casa tiene varias plantas, puede requerir conductos verticales o, a veces, una unidad por planta. Como una sola unidad da servicio a toda la vivienda, el coste se reparte sobre más metros cuadrados, lo que suele hacerlo eficiente. La elección final depende de la distribución concreta.
¿Se puede poner recuperador de calor en un piso?
Sí, aunque con condicionantes distintos a los de una casa. En un piso suele faltar espacio y recorrido para pasar una red de conductos por toda la vivienda, y la fachada y la cubierta son comunes, así que el sistema centralizado clásico puede ser inviable o caro. Para estos casos existen dos soluciones: los equipos compactos, que ventilan con una red de conductos mínima, y los sistemas descentralizados, con una unidad por estancia montada en el muro (solo necesitan un taladro en la fachada). Dan la misma ventilación con recuperación de calor, a cambio de cambiar el número de aparatos y el coste por metro cuadrado. El detalle de la solución para piso lo tratamos en un artículo específico.
¿Cuesta más el recuperador en un piso o en una casa?
Depende del caso, porque el coste no se decide por el tipo de vivienda en abstracto, sino por cómo se resuelve la instalación. En una unifamiliar, una única unidad central reparte su coste sobre más metros cuadrados y aprovecha los conductos por el falso techo. En un piso, el coste depende de si se resuelve con un equipo compacto o con varias unidades de pared por estancia, lo que cambia el número de aparatos y el precio por metro cuadrado. El equipo en sí se dimensiona igual en ambos (por superficie y número de estancias, según el CTE DB-HS3). Cualquier cifra concreta es orientativa y depende de cada vivienda; lo sensato es estudiar el caso.
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Una unidad central o varias por estancia.
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