Recuperador de calor

Gas radón en casa: por qué la ventilación reduce el riesgo

El radón es un gas radiactivo natural, inodoro e incoloro, que procede del subsuelo y se filtra a las viviendas, acumulándose sobre todo en plantas bajas y sótanos. Importa porque la exposición prolongada a concentraciones altas es un factor de riesgo de cáncer de pulmón (la segunda causa tras el tabaco, según la OMS). La buena noticia: la ventilación es una de las medidas clave para reducirlo, porque renovar el aire diluye el radón y baja su concentración.

Actualizado a junio de 2026

Esquema del gas radón subiendo del subsuelo hacia una vivienda
Qué es
Un gas radiactivo natural, inodoro e incoloro, que procede de la desintegración del uranio en el subsuelo (sobre todo terrenos graníticos)
Dónde se acumula
Entra por grietas y juntas en contacto con el terreno y se acumula en plantas bajas, sótanos y semisótanos
Por qué importa
La exposición prolongada a niveles altos es la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaco (OMS); el riesgo se potencia en fumadores
La solución clave
Ventilar diluye y evacúa el radón; la ventilación mecánica (recuperador) lo hace de forma continua, y en casos altos se despresuriza la solera

Qué es el radón y de dónde viene

El radón es un gas que mucha gente desconoce, pero que conviene tener en el radar. Es un gas radiactivo de origen natural, inodoro, incoloro e insípido (no se puede detectar por los sentidos), que se produce en el subsuelo por la desintegración del uranio presente de forma natural en ciertos tipos de terreno, especialmente los graníticos. No es algo artificial ni una contaminación provocada: está en la naturaleza, surgiendo del suelo en muchas zonas. El problema no es su existencia, sino que puede acumularse en el interior de las viviendas y, a concentraciones altas y de forma prolongada, suponer un riesgo para la salud.

Desde el terreno, el radón asciende y busca salir, y las viviendas, sobre todo en su parte baja, son una vía. Se cuela por las grietas de la solera (el suelo en contacto con el terreno), por las juntas, por los pasos de tuberías e instalaciones y por cualquier punto donde el edificio contacta con el suelo. Una vez dentro, si no se renueva el aire, se va acumulando. Por eso el radón es un buen ejemplo de un riesgo invisible: no huele, no se ve, y solo se sabe que está midiéndolo. La buena noticia, como veremos, es que reducir su concentración está al alcance, y la ventilación juega un papel central.

Dónde se acumula y por qué importa

El radón se acumula sobre todo en las plantas en contacto con el terreno: plantas bajas, sótanos y semisótanos. Tiene su lógica: es ahí donde el gas entra (es donde el edificio toca el suelo) y, a menudo, donde el aire se renueva menos. Por eso una vivienda unifamiliar, un bajo o un sótano tienen, en general, más posibilidades de acumular radón que un piso en una planta alta. La concentración se mide en unas unidades llamadas becquerelios por metro cúbico, y existen niveles de referencia: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar un valor de referencia, y la normativa española fija el suyo para interiores (cifras orientativas y atribuidas; conviene consultarlas en la fuente).

¿Por qué preocupa? Porque la exposición prolongada a concentraciones altas de radón es un factor de riesgo reconocido de cáncer de pulmón. De hecho, la OMS lo señala como la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. Y hay un dato importante: el riesgo se potencia mucho en personas fumadoras, donde el efecto del radón y el del tabaco se suman. Conviene decir esto sin alarmismo: no toda casa tiene un problema de radón, ni mucho menos, y el riesgo depende de la concentración y del tiempo de exposición. Pero es un factor que merece atención, sobre todo en zonas con terreno propenso, y la forma de saber si tu casa tiene un nivel alto es medir.

El radón entrando por la solera y acumulándose en la planta baja y el sótano de una vivienda
Por dónde entra y dónde se acumula: el radón sube del terreno y se cuela por grietas de la solera, juntas y pasos de instalaciones, acumulándose sobre todo en plantas bajas, sótanos y semisótanos, donde el aire se renueva menos.

¿Vives en un bajo, un sótano o una zona con terreno granítico y te preocupa el radón? Medir es el primer paso, y ventilar bien es clave para reducirlo. Te ayudamos a entender cómo una buena ventilación protege la calidad del aire de tu casa sin tirar el calor.

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Cómo se mide y qué dice la normativa

Como el radón no se percibe, la única forma de saber si tu vivienda tiene una concentración alta es medirlo con un detector específico. La medición no es instantánea: para que sea fiable, el detector debe permanecer en la vivienda un tiempo prolongado (se recomienda un mínimo del orden de unos meses, idealmente largo plazo, para reflejar el promedio a lo largo del año, ya que la concentración varía con la estación y la ventilación). Se coloca en las estancias de uso continuado, como el salón o un dormitorio. Es un proceso sencillo y asequible, y es el paso lógico si vives en una zona de riesgo o tienes un bajo o un sótano.

En cuanto a la normativa, en España el Código Técnico de la Edificación incorporó un documento específico de protección frente al radón (el CTE DB-HS6), que establece un nivel de referencia y obliga a tomar medidas en obra nueva y en ciertas reformas, especialmente en los municipios identificados como de mayor riesgo. Además, el Consejo de Seguridad Nuclear (el organismo que se ocupa de la protección radiológica en España) publica mapas que clasifican el territorio según su potencial de radón, lo que permite saber si tu zona es propensa. Consultar esa información es un buen primer paso para valorar si te conviene medir.

Por qué la ventilación reduce el riesgo

Llegamos a la buena noticia y al porqué de que este tema esté ligado a la ventilación. La forma más directa de reducir la concentración de radón en el interior es renovar el aire: al ventilar, el aire cargado de radón se sustituye por aire exterior limpio, lo que diluye el gas y baja su concentración. Es un mecanismo sencillo y eficaz. Ventilar abriendo ventanas ayuda, pero tiene el inconveniente de que no es continuo y de que en invierno tira el calor; por eso, la solución más estable y eficiente es la ventilación mecánica controlada, idealmente con recuperación de calor, que renueva el aire de forma permanente sin desperdiciar la energía. Cómo funciona ese tipo de ventilación lo vemos en VMC de simple o doble flujo.

Conviene un matiz honesto: en casos de concentraciones muy altas, la ventilación por sí sola puede no ser suficiente, y la medida más eficaz es actuar en el origen, con sistemas específicos como la despresurización de la solera (que extrae el gas del terreno bajo el edificio antes de que entre). Pero para muchos casos, una buena ventilación reduce notablemente el riesgo, y es además la base de un aire interior sano en general. El radón es, así, una razón más (junto al CO2, la humedad y los olores, que vemos en el nivel de CO2 saludable en casa) por la que renovar bien el aire de la vivienda no es un lujo, sino salud. Lo ves en el pilar de recuperador de calor.

La ventilación renovando el aire y diluyendo la concentración de radón en la vivienda
Por qué ventilar reduce el riesgo: renovar el aire diluye y evacúa el radón, bajando su concentración. La ventilación mecánica con recuperador lo hace de forma continua sin perder calor; en casos altos se añade despresurizar la solera.
Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si mi casa tiene gas radón?

La única forma de saberlo es medirlo, porque el radón es inodoro, incoloro e insípido y no se percibe por los sentidos. Se usa un detector específico que debe permanecer en la vivienda un tiempo prolongado (se recomienda un mínimo del orden de unos meses, idealmente largo plazo, para reflejar el promedio anual, ya que la concentración varía con la estación), colocado en una estancia de uso continuado como el salón o un dormitorio. Es un proceso sencillo y asequible. Antes de medir, puedes consultar los mapas del Consejo de Seguridad Nuclear, que clasifican el territorio según su potencial de radón: si vives en una zona propensa o tienes un bajo o un sótano, medir es especialmente recomendable.

¿La ventilación elimina el gas radón?

La ventilación reduce notablemente su concentración, que es lo que importa para el riesgo, aunque no «elimina» el radón en el sentido de cortar su origen. Al renovar el aire, el aire cargado de radón se sustituye por aire exterior limpio, lo que diluye el gas y baja su nivel en el interior. Ventilar abriendo ventanas ayuda, pero lo más estable y eficiente es la ventilación mecánica controlada, idealmente con recuperación de calor, que renueva el aire de forma continua sin perder calor. En casos de concentraciones muy altas, la ventilación por sí sola puede no bastar, y se recurre a medidas en el origen como la despresurización de la solera. Pero para muchos casos, ventilar bien reduce el riesgo de forma importante.

¿Qué nivel de radón es peligroso en una vivienda?

Existen niveles de referencia por encima de los cuales se recomienda actuar, medidos en becquerelios por metro cúbico. La Organización Mundial de la Salud recomienda un valor de referencia para viviendas, y la normativa española fija el suyo para interiores (son cifras orientativas que conviene consultar en la fuente oficial). No es que por debajo no haya nada de radón y por encima sea catastrófico: el riesgo aumenta de forma gradual con la concentración y con el tiempo de exposición. Por eso lo importante no es un único número mágico, sino medir tu vivienda, ver dónde está respecto a esos niveles de referencia y, si los supera, tomar medidas como mejorar la ventilación o actuar en el origen.

¿El radón afecta más en plantas bajas y sótanos?

Sí. El radón sube del terreno, así que entra en la vivienda por las zonas en contacto con el suelo, y se acumula sobre todo en plantas bajas, sótanos y semisótanos, donde además el aire suele renovarse menos. Por eso una vivienda unifamiliar, un bajo o un sótano tienen, en general, más posibilidades de acumular radón que un piso en una planta alta, más alejado del terreno. Esto no significa que un piso alto esté siempre libre de radón ni que todo bajo tenga un problema, pero sí que el riesgo se concentra en las plantas inferiores. Si vives en una de ellas, especialmente en una zona de terreno propenso, medir y asegurar una buena ventilación es lo más recomendable.

¿Te preocupa la calidad del aire de tu casa, incluido el radón? Cuéntanos cómo es tu vivienda (planta, zona) y te ayudamos a entender cómo una buena ventilación con recuperación de calor protege tu salud sin que renovar el aire te cueste el calor que has pagado.

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