Qué significa calentar la casa con aerotermia
La diferencia de fondo con una caldera es que la aerotermia no produce calor: lo traslada. Una caldera quema gas, gasóleo o pellet y convierte ese combustible en calor, así que como mucho puede aprovechar el 100% de lo que quema. Una bomba de calor no quema nada: usa electricidad para mover un refrigerante en un ciclo que absorbe energía del aire exterior y la suelta dentro de casa. Como la energía del aire es gratis y solo pagas el trabajo de moverla, por cada kWh eléctrico que consume puede entregar del orden de 3 a 5 kWh de calor. Ese multiplicador es su COP, un valor orientativo que cambia con el equipo y con el clima.
Que capte calor del aire frío suena contradictorio, pero no lo es: mientras haya una temperatura por encima del cero absoluto hay energía térmica que extraer, y el refrigerante trabaja a temperaturas mucho más bajas que el aire exterior. Por eso una aerotermia sigue calentando con el termómetro bajo cero. Lo que sí ocurre es que, cuanto más frío hace fuera, más trabajo le cuesta y menos rinde. Ese es el matiz honesto: funciona siempre, pero no rinde igual siempre.
El circuito completo, pieza a pieza
Una instalación de calefacción por aerotermia tiene tres bloques. El primero es la unidad exterior, que es donde ocurre la captación: un ventilador hace pasar aire por un intercambiador y el refrigerante absorbe su energía. Es la parte que se ve desde fuera y la que hace algo de ruido, así que su colocación importa más de lo que parece. El segundo es la unidad interior, que recibe esa energía y la transfiere al agua del circuito de calefacción mediante otro intercambiador. En los equipos partidos esta unidad va dentro de la vivienda, normalmente en un cuarto técnico, un lavadero o un armario.
El tercer bloque es el de distribución y acumulación: el agua caliente sale hacia los emisores y, en paralelo, hacia el acumulador de agua caliente sanitaria. Muchas instalaciones incorporan además un depósito de inercia, que es un volumen de agua que amortigua los arranques y paradas del compresor para que la máquina no esté encendiéndose y apagándose continuamente. No siempre hace falta, pero cuando el circuito tiene poco volumen de agua marca la diferencia entre un equipo que trabaja estable y uno que se pasa el día ciclando.
- Unidad exterior: capta la energía del aire. Necesita espacio libre alrededor para que el aire circule y no recircule el suyo propio ya enfriado.
- Unidad interior: transfiere esa energía al agua del circuito. Requiere un hueco técnico ventilado y accesible para el mantenimiento.
- Acumulador de agua caliente sanitaria: almacena el agua caliente del grifo y la ducha, para no depender de la producción instantánea.
- Depósito de inercia (según el caso): estabiliza el funcionamiento y evita que el compresor arranque y pare constantemente.
- Emisores: suelo radiante, fancoils o radiadores, que son los que finalmente entregan el calor a cada estancia.
La temperatura de impulsión: el dato que decide si funciona
Si te quedas con una sola idea de esta guía, que sea esta. La temperatura de impulsión es la temperatura a la que sale el agua de la máquina hacia los emisores, y es lo que gobierna el rendimiento de toda la instalación. Una bomba de calor es más eficiente cuanto menor sea el salto entre la temperatura del aire exterior y la del agua que tiene que producir. Si le pides agua a 35 °C rinde de forma excelente; si le pides agua a 65 o 70 °C, como necesitaría un radiador tradicional antiguo, el compresor trabaja mucho más forzado y el rendimiento cae de manera notable.
Aquí está el origen de casi todas las decepciones que se leen sobre la aerotermia. No suele fallar la máquina: suele fallar que se ha instalado sobre un circuito pensado para agua muy caliente sin adaptar nada. El sistema calienta, sí, pero consumiendo mucho más de lo previsto, y el ahorro esperado no aparece. Por eso el diseño de la instalación pesa tanto como el equipo que elijas, y por eso conviene calcular la demanda real de la vivienda antes de comprar nada.
Los tres emisores posibles, y qué implica cada uno
El emisor es lo que reparte el calor por la casa, y es quien impone la temperatura de impulsión que va a necesitar la bomba de calor. No hay uno correcto: hay uno que encaja mejor según si estás en obra, en reforma o solo cambiando la fuente de calor.
| Emisor | Temperatura de trabajo orientativa | Cuándo encaja |
|---|---|---|
| Suelo radiante | En torno a 30-40 °C | Obra nueva o reforma integral donde se puede levantar el suelo. Es el que mejor rendimiento saca a la aerotermia |
| Fancoil | En torno a 40-50 °C | Reformas sin levantar suelo. Además enfría en verano, cosa que el suelo radiante no hace por sí solo |
| Radiador | Depende del radiador: los de baja temperatura trabajan en torno a 45-50 °C; los tradicionales se diseñaron para 70 °C | Sustituir la caldera manteniendo el circuito. Hay que comprobar si los radiadores existentes tienen superficie suficiente |
Temperaturas orientativas: el valor exacto depende del aislamiento de la vivienda, del dimensionado del emisor y de la temperatura exterior de diseño de tu zona. Cuanto más baja sea la temperatura de impulsión que necesita tu emisor, mejor rinde la bomba de calor.

¿Sirven mis radiadores de ahora?
Es la pregunta más frecuente de quien ya tiene calefacción y quiere cambiar la fuente de calor. La respuesta corta es que a veces sí, y depende de la superficie de emisión. Un radiador entrega calor en función de la diferencia entre la temperatura del agua que lleva dentro y la del aire de la habitación. Si bajas el agua de 70 a 50 °C, ese radiador entrega bastante menos potencia. Para compensarlo necesitas más superficie: radiadores más grandes, más elementos, o modelos específicos de baja temperatura con mayor superficie de intercambio.
En viviendas con radiadores generosamente dimensionados o bien aisladas, es habitual que el circuito existente aguante trabajando a temperatura más baja. En viviendas con radiadores justos y aislamiento pobre, hay que reforzar emisores o mejorar la envolvente. Lo desarrollamos en la página de aerotermia con radiadores, que es donde tratamos ese caso a fondo. Y si el circuito arrastra años, conviene revisar su estado antes: los lodos en el circuito de calefacción reducen el intercambio y estropean el rendimiento de cualquier sistema, no solo de la aerotermia.
Calefacción, agua caliente y refrigeración con el mismo equipo
Una particularidad de la aerotermia frente a una caldera es que no resuelve solo la calefacción. El mismo equipo produce el agua caliente sanitaria de grifos y duchas, normalmente acumulándola en un depósito para que haya reserva cuando se abren varios puntos a la vez. Lo tratamos en detalle en la página de aerotermia para agua caliente.
Y si el equipo es reversible, que es lo habitual, en verano invierte el ciclo y refrigera: extrae calor del interior y lo expulsa fuera. Con fancoils obtienes aire frío directamente; con suelo radiante puedes hacer suelo refrescante, que baja la temperatura de forma suave pero no equivale a un aire acondicionado. Esa es la lectura práctica: un solo sistema puede sustituir la caldera y los equipos de aire acondicionado a la vez, y ese ahorro de equipos cuenta al comparar presupuestos.
Qué necesita tu casa para que salga bien
Antes de decidir hacen falta cuatro datos: la demanda térmica real de la vivienda (que depende de superficie, orientación, aislamiento y clima de tu zona), qué emisores tienes o vas a poner, dónde puede ir la unidad exterior sin molestar y qué espacio técnico hay disponible para la unidad interior y los depósitos. Con eso se dimensiona el equipo. Sobredimensionar es un error caro: una máquina demasiado grande arranca y para continuamente, se desgasta antes y rinde peor que una bien ajustada.
Sobre la instalación en sí, el RITE regula las exigencias de las instalaciones térmicas en edificios y el CTE DB-HE fija las de eficiencia energética de la envolvente y los sistemas, que es el marco en el que se diseña todo esto. El proceso completo, desde la visita hasta la puesta en marcha, lo contamos en la página de instalación de aerotermia. Si quieres ver números de tu caso concreto —qué equipo necesitas, qué inversión supone y qué ahorro es razonable esperar—, calcula tu presupuesto y lo miramos con los datos de tu vivienda.

Preguntas frecuentes
¿Cómo calienta la casa la aerotermia?
Mediante una bomba de calor que extrae energía del aire exterior y la transfiere al agua del circuito de calefacción. Esa agua caliente se distribuye por suelo radiante, fancoils o radiadores, que son los que entregan el calor a cada estancia. No hay combustión: la máquina solo consume electricidad para mover ese calor, y por eso puede entregar del orden de 3 a 5 kWh de calor por cada kWh eléctrico consumido, un rendimiento orientativo que varía con el equipo y el clima.
¿La aerotermia calienta bien en invierno?
Sí, sigue funcionando con temperaturas exteriores bajo cero, porque el refrigerante trabaja a temperaturas muy inferiores a las del aire exterior y puede seguir absorbiendo energía. Lo que ocurre es que su rendimiento baja cuanto más frío hace fuera, porque el salto térmico que debe salvar es mayor. En climas suaves y medios el rendimiento se mantiene alto durante casi toda la temporada; en zonas de frío intenso continuado conviene dimensionar el equipo específicamente para esa temperatura exterior de diseño.
¿Puedo usar aerotermia con mis radiadores actuales?
A veces sí. Depende de si tus radiadores tienen superficie suficiente para entregar la potencia necesaria con agua más fría. Un radiador diseñado para trabajar a 70 °C entrega bastante menos calor si le llega agua a 50 °C, así que hace falta más superficie de emisión: radiadores mayores, más elementos o modelos de baja temperatura. En viviendas bien aisladas o con radiadores holgados suele funcionar; en viviendas con radiadores justos hay que reforzarlos o mejorar el aislamiento.
¿Qué es la temperatura de impulsión y por qué importa tanto?
Es la temperatura a la que la máquina envía el agua hacia los emisores. Importa porque el rendimiento de una bomba de calor depende del salto entre la temperatura exterior y la del agua que debe producir: cuanto más baja sea esa temperatura de impulsión, más eficiente trabaja. Por eso el suelo radiante, que trabaja en torno a 30-40 °C, saca mejor rendimiento que un radiador tradicional pensado para 70 °C. La mayoría de decepciones con la aerotermia vienen de instalarla sobre un circuito de alta temperatura sin adaptar nada.
¿La aerotermia también da agua caliente y aire acondicionado?
Sí a las dos cosas. El mismo equipo produce el agua caliente sanitaria, normalmente acumulándola en un depósito para tener reserva. Y si es reversible, que es lo habitual, en verano invierte el ciclo y refrigera: con fancoils da aire frío y con suelo radiante permite suelo refrescante, que enfría de forma suave sin llegar al efecto de un aire acondicionado. Es decir, un solo sistema puede cubrir calefacción, agua caliente y refrigeración.
¿Hace falta depósito de inercia en una instalación de aerotermia?
No siempre. El depósito de inercia es un volumen de agua que amortigua los arranques y paradas del compresor. Es especialmente útil cuando el circuito tiene poco volumen de agua, como ocurre con pocos radiadores o con circuitos muy zonificados, porque sin él la máquina tiende a encenderse y apagarse continuamente, lo que desgasta el equipo y empeora el rendimiento. En instalaciones con suelo radiante, que ya acumulan mucha agua e inercia térmica, con frecuencia no es necesario.
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Si los radiadores que ya tienes sirven o hay que cambiarlos.
El emisor que mejor rendimiento saca a la bomba de calor.
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Cómo produce el agua caliente sanitaria y qué acumulación necesita.
