El mito de la obra grande: de dónde viene
La idea de que la aerotermia exige una reforma integral nace de una confusión muy concreta: se asocia la aerotermia con el suelo radiante. Como el suelo radiante es el emisor que mejor se lleva con ella (funciona con agua a baja temperatura, justo donde la aerotermia es más eficiente), mucha gente da por hecho que poner aerotermia significa, obligatoriamente, levantar todo el suelo de la casa para instalar el circuito radiante. Y eso sí sería una obra grande, cara y muy invasiva en una vivienda ya habitada.
La realidad es otra: el suelo radiante es la opción ideal, pero no la única. La aerotermia es un generador de calor (y de agua caliente, y de frío en verano), y ese calor se puede entregar por distintos emisores. Si tu casa ya tiene radiadores, en la mayoría de los casos se pueden aprovechar. Por eso la pregunta correcta no es «¿cuánta obra hay que hacer?», sino «¿qué emisor tengo y cómo conecto el nuevo equipo a lo que ya existe?». Esa es la clave que ordena todo lo demás.
Lo que de verdad decide la obra: el emisor
El factor que marca la diferencia entre una instalación sencilla y una compleja es el sistema de emisores que ya tienes en casa. Si tienes suelo radiante, la aerotermia encaja casi de fábrica: es el escenario más cómodo. Si tienes radiadores tradicionales, también se puede, pero hay un matiz: esos radiadores se diseñaron en su día para una caldera que les daba agua muy caliente (en torno a 70 °C de forma orientativa), mientras que la aerotermia rinde mejor con agua más templada. Para resolverlo hay dos vías: usar un equipo preparado para dar más temperatura, o sustituir algunos radiadores por otros de mayor superficie (de baja temperatura) o por fancoils.
No vamos a desarrollar aquí cada una de esas vías, porque cada una merece su propio análisis: la opción de equipo de alta temperatura para conservar radiadores antiguos y la alternativa de los fancoils las tratamos en sus artículos específicos. Lo importante para este post es entender el principio: el emisor es lo que condiciona la instalación, y en una casa ya construida casi siempre hay una solución que evita levantar el suelo. La «obra» se traslada, como mucho, a cambiar algún radiador puntual, que no tiene nada que ver con una reforma integral.

Qué obra es real (y cuál no)
Separemos lo que sí implica de lo que es un mito. La obra real en una vivienda ya construida se concentra en dos puntos. Primero, la unidad interior: la parte que va dentro de casa (a veces llamada hidrokit) suele colocarse en el mismo lugar que ocupaba la caldera, aprovechando las conexiones de agua y la salida que ya estaban. Segundo, la unidad exterior: hace falta un hueco al aire libre y bien ventilado (una fachada, un patio, una azotea, un jardín) donde colocar la máquina que capta el calor del aire. Lo que cruza la pared hacia el interior son tuberías de agua, no de gas: es un trabajo de fontanería y electricidad, no de albañilería pesada.
Lo que es un mito: que haya que picar suelos, tirar tabiques o vaciar la vivienda. Salvo que decidas voluntariamente instalar suelo radiante nuevo, nada de eso es necesario. Por eso la duración típica de la instalación es corta: de forma orientativa, en torno a dos días, con un rango habitual de dos a cinco según la complejidad. Si quieres ver con qué radiadores funciona mejor y por qué importa la temperatura del agua, lo explicamos en temperatura de impulsión.
¿Es tu casa apta? Un checklist rápido
Antes de pedir presupuesto, puedes hacer una comprobación mental sencilla. Tu vivienda ya construida es buena candidata si: tienes un sitio exterior ventilado para la unidad de fuera (con algo de holgura a las paredes para que el aire circule; de forma orientativa se recomienda alrededor de un metro libre); dispones de un espacio interior, idealmente donde estaba la caldera, para la unidad interior y, si hace falta, un depósito de agua caliente; y tienes una instalación de calefacción por agua ya existente (radiadores o suelo radiante) que reutilizar. Si cumples estos tres puntos, lo más probable es que no necesites obra grande.
Conviene saber también que la instalación la realiza siempre una empresa habilitada y que la aerotermia, al llevar refrigerante, la manipula personal certificado conforme al Real Decreto 115/2017 de gases fluorados; además, como instalación térmica, se legaliza según el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios) con la documentación que corresponda. Nada de esto es obra para ti: es papeleo técnico que gestiona el instalador. Para ver el conjunto (cómo funciona, qué ahorro permite y qué equipo encaja con tu vivienda) tienes el pilar de aerotermia.

Preguntas frecuentes
¿Se puede poner aerotermia en una casa ya construida sin obra grande?
En la mayoría de los casos, sí. La idea de que hace falta una reforma integral viene de confundir aerotermia con suelo radiante: como el suelo radiante es el emisor ideal, se asume que hay que levantar el suelo. Pero la aerotermia también funciona con los radiadores que ya tienes, aunque puedan pedir un equipo preparado para más temperatura o cambiar algún emisor. La obra real se reduce a colocar la unidad interior (normalmente donde estaba la caldera) y la unidad exterior en un hueco ventilado, conectándolas con tuberías de agua. Es trabajo de fontanería y electricidad, no de albañilería; de forma orientativa, en torno a dos días.
¿Tengo que cambiar los radiadores para poner aerotermia?
No necesariamente. Los radiadores existentes se pueden reutilizar en muchos casos. El matiz es que se diseñaron para una caldera que daba agua muy caliente (en torno a 70 °C de forma orientativa), mientras que la aerotermia rinde mejor con agua más templada. Para resolverlo hay dos caminos: usar un equipo preparado para alcanzar más temperatura (que permite conservar los radiadores) o sustituir algunos por otros de mayor superficie o por fancoils. No es obligatorio cambiarlos todos ni hacer obra: a menudo basta con un equipo bien elegido y, como mucho, ajustar algún radiador concreto. Lo decide un estudio de tu instalación.
¿Dónde se coloca la unidad exterior de la aerotermia?
En un espacio al aire libre y bien ventilado: una fachada, un patio, una terraza, una azotea o el jardín. La máquina necesita aspirar aire con holgura, así que conviene dejar algo de espacio libre alrededor (de forma orientativa, alrededor de un metro a las paredes u obstáculos) y evitar huecos cerrados como un trastero sin ventilación. La unidad interior, en cambio, se instala dentro de casa, normalmente en el lugar que ocupaba la caldera, aprovechando las conexiones de agua que ya existían. Entre ambas solo cruzan tuberías de agua, no se hace obra de albañilería para ello.
¿Cuánto dura la instalación de aerotermia en una vivienda existente?
De forma orientativa, suele rondar los dos días, con un rango habitual de dos a cinco según la complejidad de cada caso (si hay que cambiar radiadores, añadir un depósito de agua caliente o resolver la ubicación de la unidad exterior, puede alargarse). Es un trabajo concentrado de fontanería y electricidad, no una reforma que obligue a vaciar la casa ni a vivir entre escombros. La parte de gestión (legalización conforme al RITE, manipulación del refrigerante por personal certificado según el RD 115/2017) la asume el instalador y no añade obra para ti.
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