El chollo que casi nunca sale a cuenta
Ante el precio de instalar aerotermia nueva, comprarla de segunda mano en un anuncio o a un instalador que liquida un excedente parece un ahorro evidente. Pero una bomba de calor no es un electrodoméstico cualquiera: es un equipo con un circuito de refrigerante sellado, una garantía ligada a cómo y quién la instala, y un componente —el compresor— que se desgasta con el uso y no se puede inspeccionar a simple vista antes de comprar.
En las próximas líneas repasamos los riesgos concretos: la garantía, el refrigerante, el historial invisible del equipo, el dimensionado, los repuestos y las subvenciones. También el matiz que sí merece la pena: no es lo mismo un particular que vende su equipo desmontado que un reacondicionado oficial del fabricante o un distribuidor, con garantía por escrito.
La garantía: quién responde si el equipo falla
La garantía del fabricante de una aerotermia casi nunca es transferible entre propietarios, y en muchos casos queda directamente anulada si el equipo no lo instala un profesional habilitado y no se registra a nombre del nuevo comprador dentro del plazo que marca el fabricante. Comprar un equipo usado suele significar comprarlo sin ese respaldo, aunque el vendedor te asegure que «todavía tiene garantía»: sin el registro correcto, esa garantía no es tuya.
Si el compresor u otro componente principal falla a los pocos meses, te enfrentas al coste completo de la reparación o de un compresor nuevo, algo que en una aerotermia nueva estaría cubierto. Uno de los errores de instalación de la aerotermia más caros es precisamente instalar sin cumplir las condiciones que exige el fabricante para mantener la garantía activa, y con un equipo de segunda mano ese riesgo se multiplica.
El refrigerante: no es un aparato que se enchufa y ya está
El circuito de una aerotermia contiene gas refrigerante, y manipularlo —vaciarlo, recuperarlo o volver a cargarlo— exige un carné de manipulador de gases fluorados y equipo homologado, tal y como marca el reglamento de gases fluorados y el RITE. No es algo que pueda hacer cualquiera, y desde luego no debería hacerlo quien desmonta el equipo para venderlo si no tiene esa cualificación.
Un equipo desmontado y vuelto a instalar sin un vaciado y una carga correctos pierde rendimiento o se avería antes de tiempo, y en el caso de un split —la unidad exterior y la interior separadas— no es raro que llegue directamente sin gas si quien lo desmontó lo recuperó mal o simplemente lo dejó escapar. Cargar un circuito de refrigerante no es como rellenar el depósito de un coche: cada modelo requiere una cantidad y un tipo de gas específicos.

El historial invisible: lo que no cuenta el anuncio
El compresor es la pieza más cara de una aerotermia, y también la que más se desgasta. De un equipo de segunda mano no sabes cuántas horas reales lleva funcionando ni en qué condiciones ha trabajado: esa información no aparece en ningún anuncio, y el vendedor, salvo que lo haga revisar por un técnico, tampoco la tiene. La vida útil de la aerotermia depende en gran medida de cómo se ha usado ese compresor durante sus primeros años, y eso es justamente lo que un equipo usado no te puede garantizar. Estas son las señales de alarma más habituales de ese historial invisible:
- Un compresor cerca del final de su vida útil, que puede fallar a los pocos meses aunque hoy funcione con normalidad.
- Un equipo que trabajó mal dimensionado en su vivienda original, con ciclos de encendido y apagado más cortos y frecuentes de lo normal.
- Corrosión en la unidad exterior por haber estado instalada cerca de la costa, algo que no siempre se aprecia en una foto.
- Ciclos cortos repetidos durante años por una mala regulación o un mantenimiento descuidado.
Dimensionado, repuestos y subvenciones: tres motivos más
Una aerotermia no se elige de un catálogo como una nevera: se calcula según la demanda térmica de tu vivienda, su aislamiento, orientación y superficie, tal y como se explica en la guía sobre qué potencia de aerotermia necesito. Un equipo de segunda mano trae la potencia que le convenía a la casa de otra persona, no a la tuya: sobredimensionado hace ciclos cortos y gasta más de lo necesario, y corto de potencia no calienta bien los días más fríos. A eso se suman dos motivos más: un modelo descatalogado puede tener una electrónica difícil de encontrar si falla una placa de control, y casi todas las subvenciones a la aerotermia exigen que el equipo sea nuevo, con factura y marcado a nombre del solicitante, así que comprar usado suele dejarte fuera de la ayuda.
| Aspecto | Equipo nuevo | Segunda mano de particular | Reacondicionado oficial |
|---|---|---|---|
| Garantía | Completa y a tu nombre desde la instalación | Normalmente anulada o intransferible | Garantía por escrito del fabricante o distribuidor |
| Refrigerante | Cargado de fábrica y verificado en la instalación | Estado desconocido; riesgo de fuga o carga incorrecta | Revisado y recargado por un profesional habilitado |
| Historial del compresor | Cero horas de uso | Desconocido | Revisado y documentado por el fabricante o distribuidor |
| Subvenciones | Accede a las ayudas vigentes | Normalmente fuera de las bases de la convocatoria | Depende de la convocatoria; conviene confirmarlo antes |
| Dimensionado | Calculado para tu vivienda | Heredado de otra vivienda | Puede recalcularse igual que un equipo nuevo |
El precio siempre debe valorarse junto con estos aspectos, no de forma aislada: según los presupuestos que gestiona nuestra red, la diferencia frente a un equipo nuevo con garantía completa suele ser menor de lo que parece a primera vista.
El matiz honesto: el reacondicionado oficial y qué exigir si aún lo consideras
Hay una excepción real a todo lo anterior: un equipo reacondicionado por el propio fabricante o por un distribuidor oficial, con garantía por escrito, no es lo mismo que comprarlo a un particular. En ese caso alguien responsable revisa el compresor, verifica el circuito de refrigerante y asume la garantía frente a ti. La clave no es si el equipo es «nuevo» o no, sino quién responde si algo falla.
Si aun así decides valorar un equipo de segunda mano o reacondicionado, esto es lo mínimo que deberías exigir antes de cerrar la compra:
- Factura y documentación que acredite el origen y, si aplica, el reacondicionamiento oficial del equipo.
- Garantía por escrito, con el periodo de cobertura y quién la asume.
- Certificado de manipulación de refrigerante por un técnico con carné de gases fluorados.
- Instalación a cargo de un instalador habilitado, con boletín y registro a tu nombre.
- Informe del estado del compresor, con horas de funcionamiento si es posible conocerlas.

Preguntas frecuentes
¿Es buena idea comprar una aerotermia de segunda mano?
En general no compensa: la garantía del fabricante suele quedar anulada o no ser transferible, el refrigerante requiere manipulación homologada, y no conoces el historial real del compresor ni si el equipo estuvo mal dimensionado en su vivienda anterior. La excepción es un equipo reacondicionado por el propio fabricante o un distribuidor oficial, con garantía por escrito: ahí sí hay alguien que responde si algo falla.
¿Se puede transferir la garantía de una aerotermia a otro propietario?
Casi nunca. La mayoría de fabricantes exigen que el equipo lo instale un profesional habilitado y que se registre a nombre del comprador dentro de un plazo determinado para que la garantía sea válida. Si compras un equipo ya instalado por otra persona, lo habitual es que esa garantía haya quedado anulada o directamente no se pueda transferir a tu nombre.
¿Qué riesgo tiene el refrigerante de un equipo de aerotermia usado?
Manipular el gas refrigerante —vaciarlo, recuperarlo o volver a cargarlo— exige un carné de manipulador de gases fluorados y equipo homologado. Si el equipo se desmontó y se va a reinstalar sin un vaciado y una carga correctos, puede perder rendimiento o averiarse pronto, y en el caso de un split no es raro que llegue directamente sin gas si la recuperación se hizo mal.
¿Puedo pedir la subvención de aerotermia si el equipo es de segunda mano?
Casi nunca. La mayoría de convocatorias de ayudas exigen que el equipo sea nuevo, con factura y marcado a nombre del solicitante. Comprar de segunda mano suele dejarte fuera de esa ayuda, y su importe normalmente supera con creces lo que ahorras frente al precio de un equipo nuevo.
¿Qué diferencia hay entre comprar a un particular y un equipo reacondicionado oficial?
La diferencia está en quién responde si algo falla. Un particular vende el equipo tal cual, sin garantía real y sin que nadie revise el compresor ni el circuito de refrigerante. Un reacondicionado oficial del fabricante o de un distribuidor, en cambio, pasa por una revisión profesional y suele incluir garantía por escrito, lo que cambia por completo el riesgo que asumes.
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