Calor sensible y calor latente: la idea de fondo
Para entender la diferencia hace falta una idea sencilla. El aire de tu casa contiene dos tipos de energía: el calor «sensible», que es el de la temperatura (lo que marca el termómetro), y el calor «latente», que es el que va asociado a la humedad (el vapor de agua del aire). Cuando un recuperador aprovecha el aire que expulsas para acondicionar el que entra, puede recuperar solo el primero o los dos.
Un recuperador sensible recupera solo la temperatura. Un recuperador entálpico recupera la temperatura y, además, parte de la humedad. Esa es toda la diferencia, y de ella se derivan sus ventajas y sus inconvenientes. Dónde encaja el recuperador dentro del sistema de ventilación lo vemos en el pilar de recuperador de calor.
Cómo lo hace cada uno
El recuperador sensible suele usar un intercambiador de placas (de flujos cruzados o, más eficiente, de contraflujo) por el que pasan los dos aires sin mezclarse, transfiriendo solo temperatura. Como enfría el aire, es habitual que se genere condensación, que cae a una bandeja y necesita un desagüe.
El recuperador entálpico usa un núcleo con una membrana o un material higroscópico que, además de la temperatura, deja pasar el vapor de agua por difusión de un flujo al otro, siempre sin mezclar los aires. Al transferir parte de esa humedad en lugar de condensarla, genera menos condensados y reduce el riesgo de hielo en el núcleo cuando hace mucho frío fuera. Son dos formas distintas de resolver el mismo intercambio.

Cuándo conviene el entálpico y cuándo el sensible
Aquí está la decisión, y la pista la da el clima:
- Entálpico: interesa donde el aire exterior es muy seco en invierno (evita que la ventilación reseque la casa) y donde quieres moderar la humedad que entra en verano. También es ventajoso en climas fríos, porque reduce condensados y riesgo de escarcha en el núcleo.
- Sensible: encaja cuando lo que sobra es humedad dentro de casa y quieres extraerla, o cuando la diferencia de humedad entre interior y exterior es pequeña y el entálpico no aportaría ventaja. Suele ser más simple y económico, y puede dar mayor recuperación de calor puro.
Rendimiento, mantenimiento y la decisión final
En cuanto a rendimiento, ambos recuperan una parte alta del calor, y los modelos de contraflujo alcanzan cifras muy elevadas en ensayo; pero cualquier porcentaje que veas conviene tomarlo como orientativo del fabricante, porque depende mucho del equipo y de las condiciones. En mantenimiento, los dos comparten filtros que hay que limpiar o cambiar de forma periódica; en el entálpico se insiste en cuidar especialmente la limpieza del núcleo. El marco general de estas instalaciones lo fija el RITE.
La conclusión honesta es que no hay un recuperador «mejor» en abstracto: hay el adecuado para tu clima y tu vivienda. Si todavía estás antes en la decisión, eligiendo entre ventilación de simple o doble flujo, lo vemos en VMC simple flujo o doble flujo; este post entra ya dentro del doble flujo, para elegir el tipo de núcleo. Y cómo afecta al gasto eléctrico lo tienes en cuánto consume un recuperador.

Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre un recuperador entálpico y uno sensible?
La diferencia está en qué recuperan. El sensible devuelve solo el calor, es decir, la temperatura del aire que sale. El entálpico devuelve la temperatura y, además, parte de la humedad, gracias a una membrana o material higroscópico que deja pasar el vapor de agua de un flujo al otro sin mezclar los aires. De ahí salen sus ventajas: el entálpico cuida la humedad de confort y genera menos condensados.
¿Cuándo conviene un recuperador entálpico?
Conviene sobre todo donde el aire exterior es muy seco en invierno, porque evita que la ventilación reseque la casa, y donde quieres moderar la humedad que entra en verano. También es ventajoso en climas fríos, ya que al transferir humedad en lugar de condensarla genera menos condensados y reduce el riesgo de escarcha en el núcleo. La elección depende del clima y de la humedad de tu vivienda.
¿Cuándo es mejor el recuperador sensible?
El sensible encaja cuando lo que sobra es humedad dentro de casa y quieres extraerla, o cuando la diferencia de humedad entre interior y exterior es pequeña y el entálpico no aportaría ventaja. Además suele ser más simple y económico y puede ofrecer mayor recuperación de calor puro. A cambio, al enfriar el aire suele generar condensados que necesitan un desagüe.
¿Cuál tiene mejor rendimiento, el entálpico o el sensible?
Ambos recuperan una parte alta del calor, y los modelos de contraflujo alcanzan rendimientos muy elevados en ensayo, pero cualquier porcentaje conviene tomarlo como orientativo del fabricante, porque depende del equipo y de las condiciones. Más que el dato de rendimiento puro, lo que suele decidir es si necesitas recuperar también la humedad (entálpico) o no (sensible), según tu clima.
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