Recuperador de calor

Recuperador de calor y alergias: el papel del filtro F7

Para quien tiene alergia al polen, un recuperador de calor (ventilación de doble flujo) es muy útil: filtra el aire que entra del exterior y retiene buena parte del polen y las partículas antes de que entren en casa, de modo que puedes renovar el aire con las ventanas cerradas. La pieza clave es el filtro F7, un filtro de alta eficacia, protegido por un prefiltro G4.

Actualizado a junio de 2026

Persona respirando tranquila en casa mientras fuera hay polen en el aire
Por qué ayuda al alérgico
Filtra el aire de entrada y retiene el polen antes de que entre en casa; ventilas con las ventanas cerradas
El filtro F7
Un filtro de alta eficacia que retiene buena parte del polen y las partículas finas del aire exterior
El prefiltro G4
Un filtro más grueso que atrapa las partículas grandes y protege al F7 y al equipo, alargando su vida
Para casos severos
Existen filtros superiores (F8, F9 o HEPA), que filtran más pero ofrecen más resistencia al paso del aire

El problema del alérgico con la ventilación de toda la vida

Si eres alérgico al polen, la primavera plantea un dilema incómodo: necesitas ventilar la casa para que el aire no se vicie, pero abrir las ventanas justo en plena polinización mete dentro el polen que quieres evitar. Por eso a los alérgicos se les recomienda ventilar a ciertas horas, lo que es un parche poco práctico. El fondo del problema es que la ventilación tradicional (abrir ventanas) no filtra nada: entra el aire de la calle tal cual, con su polen.

Aquí es donde una ventilación mecánica de doble flujo (un recuperador de calor) cambia las reglas. En lugar de abrir, el sistema renueva el aire de forma controlada y, sobre todo, filtrada, lo que permite tener la casa bien ventilada con las ventanas cerradas. Para un alérgico, esa diferencia es enorme: deja de tener que elegir entre aire fresco y aire sin polen.

Cómo el doble flujo deja el polen fuera

Un recuperador de doble flujo funciona con dos corrientes de aire: extrae el aire viciado de las zonas húmedas (cocina, baños) y, a la vez, introduce aire nuevo del exterior en las zonas secas (dormitorios, salón). La clave para el alérgico está en esa segunda corriente: el aire que entra de la calle pasa antes por unos filtros que retienen el polen y las partículas, de modo que llega a casa ya limpio.

Es decir, el recuperador ataca el polen en el origen: no lo deja entrar, en lugar de intentar limpiarlo una vez dentro. Esa es la diferencia conceptual con abrir la ventana y también con un purificador, como veremos. Y todo ello manteniendo la temperatura, porque el recuperador aprovecha el calor del aire que expulsa; cómo funciona ese ahorro de energía es el corazón del sistema, que tratamos en VMC simple flujo o doble flujo.

Esquema del recuperador filtrando el polen del aire exterior antes de introducirlo en casa
La clave: el recuperador filtra el aire que entra de la calle y deja el polen fuera, mientras renuevas con las ventanas cerradas.

¿Sufres alergia al polen y no puedes ventilar bien en primavera? Te ayudamos a ver si un recuperador con buen filtro encaja en tu casa para respirar tranquilo.

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El filtro F7 (y el G4 que lo protege)

La capacidad de retener el polen depende del filtro, y el de referencia para esto es el F7, un filtro de alta eficacia que retiene buena parte del polen y de las partículas finas del aire. Según los fabricantes de filtros, un F7 retiene la mayor parte del polen y de las partículas finas, aunque las cifras concretas varían, así que conviene tomarlas como orientativas. Junto a él suele ir un prefiltro G4, más grueso, que atrapa las partículas grandes (polvo, insectos, hojas) y protege al F7 y al equipo, alargando su vida. Lo habitual es que el recuperador lleve esa pareja G4 + F7.

Sobre la nomenclatura, conviene un apunte porque genera confusión. La clasificación antigua usaba letras (G4, F7, según la norma EN 779) y la nueva, vigente, clasifica los filtros por las partículas que retienen (ePM1, ePM2.5, ePM10, según la norma ISO 16890). De forma orientativa, un F7 suele etiquetarse como ePM1 en torno al 50-55%, pero la equivalencia no es exacta al cien por cien, así que verás filtros marcados con ambas referencias. Para el cambio de estos filtros y el resto de cuidados, mira el mantenimiento del recuperador de calor: un filtro saturado pierde eficacia, así que cambiarlo a tiempo es esencial para que siga protegiéndote.

Cuándo necesitas más (y por qué no es un purificador)

El F7 cubre bien la mayoría de los casos de alergia al polen, pero para alérgicos severos o para retener partículas aún más finas existen filtros superiores: F8, F9 e incluso HEPA, que filtran más. Tienen una contrapartida: ofrecen más resistencia al paso del aire (más pérdida de carga), así que el equipo trabaja más y no todos los recuperadores los admiten sin más. Por eso, si tu caso es severo, conviene valorar con un profesional qué nivel de filtración admite tu equipo y cuál te compensa.

Por último, una aclaración importante: un recuperador no es un purificador de aire, aunque ambos mejoren el aire. El recuperador renueva el aire (saca el viciado y mete aire nuevo filtrado del exterior) y recupera energía; un purificador recircula el aire de una habitación que ya está dentro, sin renovarlo ni traer aire de fuera. Son complementarios, no lo mismo: el recuperador evita que el polen entre, y el purificador limpia el aire de una sala concreta. Para el alérgico, atacar el polen en la entrada (lo que hace el recuperador) suele ser lo más eficaz.

Esquema de la pareja de filtros: el G4 retiene lo grueso y protege al F7, que retiene el polen y las partículas finas
La pareja de filtros: el G4 atrapa lo grueso y protege al F7, que es el que retiene el polen y las partículas finas.
Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Un recuperador de calor ayuda con la alergia al polen?

Sí. Un recuperador de doble flujo filtra el aire que entra del exterior y retiene buena parte del polen y las partículas antes de que entren en casa, de modo que puedes ventilar con las ventanas cerradas. Eso resuelve el dilema del alérgico, que con la ventilación tradicional tiene que elegir entre airear la casa o no meter polen. El recuperador ataca el polen en el origen, no lo deja entrar, manteniendo además la temperatura interior.

¿Qué filtro necesito para el polen en un recuperador?

El filtro de referencia es el F7, un filtro de alta eficacia que retiene buena parte del polen y de las partículas finas. Suele ir acompañado de un prefiltro G4, más grueso, que atrapa las partículas grandes y protege al F7. Para alérgicos severos existen filtros superiores (F8, F9 o HEPA) que filtran más, aunque ofrecen más resistencia al paso del aire y no todos los equipos los admiten. Lo habitual y suficiente para el polen es la pareja G4 más F7.

¿Qué diferencia hay entre el filtro G4 y el F7?

El G4 es un prefiltro grueso que atrapa las partículas grandes (polvo, insectos, hojas) y su función principal es proteger al filtro fino y al equipo. El F7 es un filtro de alta eficacia que retiene las partículas finas, como el polen. Trabajan en pareja: primero el aire pasa por el G4, que retiene lo grueso, y luego por el F7, que retiene lo fino. Esa combinación es la habitual en los recuperadores para conseguir un aire interior limpio.

¿Es lo mismo un recuperador de calor que un purificador de aire?

No. Un recuperador renueva el aire: extrae el viciado del interior e introduce aire nuevo del exterior ya filtrado, recuperando además la energía. Un purificador, en cambio, recircula el aire de una habitación que ya está dentro, sin renovarlo ni traer aire de fuera. Son complementarios: el recuperador evita que el polen entre en casa, y el purificador limpia el aire de una sala concreta. Para la alergia, frenar el polen en la entrada suele ser lo más eficaz.

¿La alergia al polen te complica la primavera y no sabes cómo ventilar sin que entre? Cuéntanos cómo es tu vivienda y qué notas y te ayudamos a ver si un recuperador con el filtro adecuado encaja en tu caso, para que respires un aire limpio y renovado con las ventanas cerradas, sin renunciar al confort ni disparar la factura.

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