Por qué las placas, por sí solas, no bajan la potencia contratada
Es una de las expectativas más frecuentes y conviene desmontarla con claridad: poner placas solares no reduce automáticamente la potencia que tienes que contratar. El motivo está en qué es la potencia contratada. Es el tope de electricidad que puedes consumir en un instante dado, es decir, cuántos aparatos puedes tener funcionando a la vez sin que salte el interruptor de control. Se dimensiona por la punta de demanda simultánea: el momento del día en que más cosas tienes encendidas al mismo tiempo (el horno, la vitrocerámica, la lavadora y poco más, y ya estás arriba).
Las placas reducen la energía que compras a la red durante muchas horas, sobre todo de día, pero no cambian esa punta. Cuando los paneles no producen (de noche, al amanecer, un día muy nublado) y enciendes varios aparatos grandes a la vez, tiras de la red exactamente igual que antes. Por eso necesitas mantener la potencia contratada que cubra ese pico. La generación solar baja el consumo y la factura por el lado de la energía, pero no por el lado de la potencia.
El término de potencia: por qué interesa ajustarlo bien
Aunque las placas no bajen la potencia, sí merece la pena revisar si la tuya está bien ajustada, porque el término de potencia es una parte fija de la factura: pagas una cantidad por cada kilovatio contratado todos los días, produzcas o no, consumas o no. Si tienes contratada más potencia de la que realmente usas, estás pagando de más cada mes por algo que no aprovechas. Y aquí es donde a veces la instalación de placas se convierte en la excusa perfecta para hacer una revisión que tenías pendiente.
La herramienta para saber si tienes margen es el maxímetro o la curva de carga de tu contador digital, que registra la potencia máxima que has demandado en cada periodo. Si ves que nunca te acercas a la potencia contratada, tienes margen para bajarla (con placas o sin ellas), y eso sí reduce la parte fija de la factura. Ojo: hazlo con datos, no a ciegas, porque si te quedas corto te saltará el interruptor cuando enciendas varias cosas a la vez. La potencia se suele poder modificar una vez al año.

Cuándo SÍ puedes bajar la potencia: la batería como palanca
Hay un caso en el que las placas (o más bien, lo que les añades) sí ayudan a bajar la potencia contratada: cuando incorporas una batería o un sistema de gestión que recorta el pico de demanda. La técnica se llama, en inglés, peak shaving: el sistema detecta que vas a superar cierto nivel de consumo y suelta energía de la batería justo en ese instante, de modo que el pico que llega al contador desde la red es menor. Si consigues que tu punta de red baje de forma fiable, entonces sí puedes contratar menos potencia.
Es importante entenderlo bien: no es la placa la que baja la potencia, es la batería o el limitador gestionando tu pico. Por eso, si tu objetivo al instalar es reducir también el término de potencia, hay que plantearlo desde el principio en el diseño, no esperar que ocurra solo. El dimensionado de la batería tiene su propia lógica (no se elige por las placas, sino por tu consumo), y lo vemos en cuánta batería necesito. Aquí basta con quedarse con la idea: la batería puede recortar la punta; las placas, por sí solas, no.
No confundas tres potencias distintas
Buena parte de la confusión con este tema viene de mezclar tres cosas que se miden parecido pero no son lo mismo. La potencia contratada (en kW) es la que pactas con tu comercializadora y limita tu demanda simultánea de la red. La potencia instalada o pico de las placas (en kWp) es la suma máxima teórica que pueden generar los paneles en condiciones ideales: mide capacidad de producir, no tiene relación directa con lo que contratas. Y la potencia del inversor (en kW) es lo que ese equipo es capaz de convertir de la corriente de los paneles a la de tu casa.
Hay una conexión normativa entre ellas que conviene conocer: la potencia del inversor que se legaliza no puede superar a la potencia que tienes contratada, según el Real Decreto 244/2019 que regula el autoconsumo. Pero el campo de paneles sí suele sobredimensionarse algo respecto al inversor, porque rara vez producen al máximo. En resumen: puedes tener una instalación de placas potente y seguir necesitando tu potencia contratada de siempre, porque cada número responde a una pregunta distinta. Lo vemos en conjunto en el pilar de placas solares.

Preguntas frecuentes
¿Puedo bajar la potencia contratada si instalo placas solares?
No de forma automática solo por poner placas. La potencia contratada se dimensiona por la punta de aparatos que enciendes a la vez, y eso no cambia con los paneles: de noche o un día nublado, cuando las placas no producen, necesitas la misma potencia de red para tus picos. Sí puedes bajarla en dos casos: si revisas tu maxímetro y resulta que nunca te acercabas al tope contratado (tenías margen de sobra), o si añades una batería o limitador que recorte el pico de demanda. La placa sola no baja la potencia.
¿Por qué la potencia no depende de cuánta energía consumo?
Porque son dos cosas distintas. La energía (kWh) es la cantidad total que gastas a lo largo del mes, y eso es lo que las placas sí reducen. La potencia (kW) es cuánto demandas en un instante concreto, es decir, cuántos aparatos grandes tienes funcionando a la vez en el momento de más consumo. Puedes gastar poca energía al mes pero tener una punta alta si un día enciendes el horno, la vitro y la lavadora juntos. La potencia contratada tiene que cubrir esa punta, independientemente de tu consumo total o de lo que generen los paneles.
¿Una batería permite reducir la potencia contratada?
Sí, esa es la vía real para bajarla. Una batería con gestión de picos (peak shaving) suelta energía justo cuando tu consumo se dispara, de modo que el pico que llega al contador desde la red es menor. Si con eso consigues que tu punta de red baje de forma fiable, puedes contratar menos potencia y reducir la parte fija de la factura. Conviene plantearlo desde el diseño de la instalación si es uno de tus objetivos. El tamaño de la batería se decide por tu consumo, no por las placas; lo explicamos en el post sobre cuánta batería necesitas.
¿Es lo mismo la potencia contratada que la potencia de las placas?
No, son tres cosas diferentes que conviene no mezclar. La potencia contratada (kW) es la que pactas con la comercializadora y limita tu demanda simultánea de la red. La potencia instalada o pico de las placas (kWp) es lo máximo que pueden generar los paneles en condiciones ideales. Y la potencia del inversor (kW) es lo que ese equipo convierte para tu casa. Por normativa de autoconsumo, la potencia del inversor que se legaliza no puede superar a la contratada, pero el campo de paneles puede ser algo mayor. Cada número responde a una pregunta distinta.
