Térmico, fuego y humedad: dónde gana cada uno
Empecemos por el aislamiento térmico. El poliuretano proyectado de célula cerrada tiene una conductividad (lambda) muy baja, de forma orientativa en torno a 0,022-0,028 W/mK, mientras que la lana mineral ronda los 0,034-0,040. ¿Qué significa esto en la práctica? Que el poliuretano aísla más por cada centímetro, así que necesita menos espesor para conseguir el mismo aislamiento; orientativamente, una capa de poliuretano equivale a una capa de lana bastante más gruesa. Esto es una ventaja cuando el espacio es muy justo. Pero ojo: no significa que la lana aísle mal; simplemente necesita algo más de grosor para igualar, y a cambio gana en otros frentes. Qué es la lambda lo vemos en conductividad térmica del aislante.
En fuego, la lana mineral gana sin discusión. Es incombustible, con la mejor clasificación europea de reacción al fuego (Euroclase A1): no arde ni propaga la llama y resiste temperaturas muy altas. El poliuretano, al ser un material orgánico, es combustible (aunque los productos para construcción suelen estar tratados para ser autoextinguibles). Por eso, donde el comportamiento ante el fuego es prioritario, la lana es la opción. En humedad, en cambio, suele ganar el poliuretano de célula cerrada: absorbe muy poca agua y actúa casi como una barrera impermeable, así que aguanta bien zonas con riesgo de humedad. La lana resiste el agua líquida pero es permeable al vapor (transpirable), lo que es bueno para evitar condensaciones, aunque exige una barrera de vapor bien ejecutada.
Acústica, sellado e instalación
En acústica, la lana mineral vuelve a ganar. Su estructura fibrosa absorbe y disipa las ondas sonoras, por lo que mejora el aislamiento al ruido, mientras que el poliuretano rígido aísla menos del sonido. Si además del frío te preocupa el ruido, la lana tiene ventaja. La diferencia entre aislamiento térmico y acústico la explicamos en aislamiento térmico y acústico.
En sellado, gana el poliuretano. Al proyectarse como espuma líquida que se expande, forma una capa continua sin juntas, adaptándose a formas irregulares, vigas, recovecos y superficies difíciles, lo que elimina puentes térmicos y rendijas. La lana, en paneles o mantas, deja juntas entre piezas que hay que resolver con cuidado para que no se conviertan en vías de fuga (aunque también existe la lana insuflada, que rellena cámaras sin juntas). En instalación, la lana es más manejable y la puede colocar más gente (e incluso insuflarse en cámaras), mientras que el poliuretano proyectado exige maquinaria específica y una empresa especializada, además de una superficie limpia y seca. Son formas de trabajar distintas.

Precio y la tabla comparativa
En precio, la lana mineral suele ser más económica por metro cuadrado que el poliuretano proyectado, que al necesitar maquinaria y mano de obra especializada parte de un coste mayor. Pero conviene tomar cualquier cifra con cautela, porque depende mucho del espesor, la superficie, la accesibilidad y el formato (panel, manta, insuflado), así que los precios son siempre orientativos, según los presupuestos que gestiona nuestra red. El precio del poliuretano en detalle lo tienes en poliuretano proyectado: precio. Esta tabla resume quién gana en cada eje:
| Eje | Poliuretano proyectado | Lana mineral |
|---|---|---|
| Aislamiento térmico | Más por cm (lambda menor) | Bueno, necesita algo más de espesor |
| Fuego | Combustible | Gana: incombustible (Euroclase A1) |
| Humedad | Gana: célula cerrada, casi impermeable | Transpirable; exige barrera de vapor |
| Acústica | Aísla menos del ruido | Gana: absorbe el sonido |
| Sellado | Gana: continuo, sin juntas, formas difíciles | Deja juntas (salvo insuflado) |
| Instalación | Maquinaria y empresa especializada | Más manejable; también insuflado |
| Precio | Suele ser más caro | Suele ser más económico |
Orientativo. Lambda y precios dependen del producto y la obra. No hay un ganador absoluto: cada uno destaca en ejes distintos.
Cuál elegir según el uso (no hay ganador absoluto)
La conclusión honesta es que no hay un ganador universal: el mejor aislante es el que encaja con tu caso. Elige poliuretano proyectado si vas a sellar bajo una cubierta o aislar formas irregulares y geometrías complicadas, si el espacio disponible es muy justo (porque aísla más por centímetro), si hay riesgo de humedad o agua, o si quieres eliminar puentes térmicos en una superficie difícil donde los paneles dejarían juntas. Es la opción del sellado continuo y del máximo aislamiento en poco grosor.
Elige lana mineral si lo prioritario es el comportamiento ante el fuego (medianeras, zonas comunes, exigencia normativa), si te importa la acústica (aislar del ruido), si el presupuesto manda, o si prefieres un material mineral y transpirable. La lana de roca en detalle la tienes en lana de roca, y el cara a cara entre las dos lanas, en lana de roca o lana de vidrio. De hecho, en muchas reformas los dos materiales conviven: lana en tabiques y trasdosados (por la acústica y el fuego) y poliuretano donde hay que sellar formas difíciles o ganar aislamiento en poco espesor. Para elegir según dónde aísles, tienes el mejor aislante y el pilar de aislamiento.

Preguntas frecuentes
¿Qué aísla más, el poliuretano proyectado o la lana de roca?
Por centímetro, aísla más el poliuretano proyectado de célula cerrada: su conductividad (lambda) es más baja, de forma orientativa en torno a 0,022-0,028 W/mK, frente a los 0,034-0,040 de la lana mineral. Eso significa que el poliuretano consigue el mismo nivel de aislamiento con menos espesor, lo que es una ventaja cuando el espacio disponible es muy justo (orientativamente, una capa de poliuretano equivale a una capa de lana bastante más gruesa). Pero esto no significa que la lana aísle mal: simplemente necesita algo más de grosor para igualar al poliuretano, y a cambio gana en otros aspectos importantes, como el comportamiento ante el fuego (es incombustible) y la acústica (absorbe el ruido). Así que, si el criterio es solo "aislar más en menos espesor", el poliuretano gana; pero si hay espacio de sobra, la lana iguala el aislamiento térmico y aporta ventajas que el poliuretano no tiene. La elección no debería basarse solo en la lambda.
¿Cuál es mejor contra el fuego, el poliuretano o la lana mineral?
La lana mineral, sin discusión. Es un material incombustible, con la mejor clasificación europea de reacción al fuego (Euroclase A1): no arde, no propaga la llama y resiste temperaturas muy altas, por encima de los 1.000 °C. Por eso es el material de referencia en protección pasiva contra incendios y en zonas donde la normativa exige un buen comportamiento al fuego (medianeras, zonas comunes, etc.). El poliuretano proyectado, al ser un material orgánico (derivado del plástico), es combustible; los productos para construcción suelen estar formulados para ser autoextinguibles (no mantienen la llama por sí solos), pero no alcanzan la incombustibilidad de la lana mineral. Por tanto, si el comportamiento ante el fuego es un criterio prioritario en tu obra, la lana mineral es la opción más segura. Conviene matizar que, en una cubierta, el comportamiento del sistema constructivo completo puede diferir de la clase del material aislado, pero como material, la lana es claramente superior frente al fuego.
¿Cuál resiste mejor la humedad?
Suele resistir mejor el poliuretano proyectado de célula cerrada. Su estructura, con las celdas cerradas, absorbe muy poca agua y actúa casi como una barrera impermeable, por lo que se comporta bien en zonas con riesgo de humedad o contacto con agua. La lana mineral resiste el agua líquida (es hidrófuga), pero es permeable al vapor de agua, es decir, transpirable. Esa transpirabilidad es buena para dejar salir el vapor y evitar que se acumule humedad dentro del cerramiento, pero exige que la barrera de vapor del sistema esté bien ejecutada; si no, puede haber condensaciones. Por eso, en puntos con riesgo de agua líquida o donde se busca una barrera frente a la humedad, el poliuretano de célula cerrada tiene ventaja. En cambio, en cerramientos donde se quiere un comportamiento transpirable y bien gestionado con barrera de vapor, la lana funciona perfectamente. Un matiz: el poliuretano de célula abierta no comparte esa resistencia al agua, así que cuando se habla de resistencia a la humedad se asume el de célula cerrada.
¿Cuál debo elegir para aislar la cubierta o el bajo tejado?
Depende de qué prioritices, porque ambos se usan en cubierta. El poliuretano proyectado encaja muy bien bajo cubierta cuando hay formas irregulares, vigas o recovecos que sellar, porque al expandirse forma una capa continua sin juntas que se adapta a la geometría y elimina puentes térmicos; también cuando el espacio es justo (aísla más por centímetro) o hay riesgo de humedad. La lana mineral es una excelente opción en cubierta cuando prima el comportamiento ante el fuego, la acústica (reduce el ruido de la lluvia y el exterior) o el presupuesto, y es muy habitual en cubiertas inclinadas con estructura regular donde los paneles o mantas encajan bien. No hay una respuesta única: si tu cubierta tiene geometría complicada y buscas sellado y máximo aislamiento en poco grosor, el poliuretano; si valoras el fuego, la acústica y un material transpirable y más económico, la lana. Lo mejor es que un técnico valore tu cubierta concreta, porque a veces incluso se combinan. La decisión depende del uso, no hay un ganador absoluto.
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