Qué es la condensación intersticial y por qué no la ves
El aire del interior de una vivienda siempre lleva vapor de agua (cocinar, ducharse, respirar, secar ropa). Ese vapor no se queda quieto: tiende a atravesar los materiales del muro por difusión, viajando del lado más húmedo y caliente (el interior) hacia el más seco y frío (el exterior). Mientras el vapor se mantiene como gas no hay problema. La condensación intersticial aparece cuando, en su recorrido por dentro del cerramiento, ese vapor alcanza una capa lo bastante fría como para convertirse en agua líquida. Sucede dentro del muro, entre capas, no en la superficie.
Por eso es traicionera: no la ves. La condensación superficial, la que tratamos en paredes frías y condensación, se manifiesta en la cara visible de la pared con humedad y moho, así que la detectas pronto. La intersticial, en cambio, trabaja escondida y se manifiesta tarde, cuando ya ha hecho daño: aislamiento que pierde eficacia al mojarse, manchas que reaparecen, olor a humedad o incluso degradación de los materiales. Entender el mecanismo es el primer paso para evitarla al aislar.
Del vapor al agua: el punto de rocío dentro del cerramiento
La clave está en el punto de rocío: la temperatura a la que el vapor de agua que lleva el aire se satura y empieza a condensar. Depende de la temperatura y de la humedad del aire. Dentro de un muro, la temperatura no es uniforme: es alta en la cara interior (calefactada) y va bajando capa a capa hasta la cara exterior, fría en invierno. Si en algún punto de ese recorrido la temperatura cae por debajo del punto de rocío del vapor que está pasando, ahí condensa el agua.
El método clásico para comprobar dónde ocurre esto se llama método Glaser, y es la base del procedimiento que recoge el CTE (el Código Técnico de la Edificación) en su Documento de Apoyo de condensaciones, el DA DB-HE-2. Lo que se busca es que la temperatura en cada punto del cerramiento esté siempre por encima de la de rocío, o al menos que el agua que pueda condensar en invierno se evapore en la temporada cálida. Es un cálculo que hace un técnico con los datos climáticos de tu localidad; aquí explicamos el principio, no lo certificamos.

La barrera de vapor y por qué va siempre del lado caliente
Para evitar que el vapor llegue a la zona fría donde condensaría, se coloca una capa que frena su paso: la barrera de vapor (o el freno de vapor, una versión menos estanca). La regla de oro es que va siempre del lado caliente del aislamiento, es decir, hacia el interior en un clima donde calefactamos. La lógica es sencilla: si frenas el vapor antes de que entre en el muro, no llega a la capa fría y no condensa. Si por error la pones del lado frío (exterior), atrapas el vapor dentro del muro y empeoras el problema en lugar de resolverlo.
Esto conecta con un aviso que ya dimos en aislar la fachada por dentro: cuando aíslas por el interior, la cara fría del muro original queda aún más fría, y sin un control de vapor por el lado caliente es fácil generar condensación intersticial oculta. Aislar por el exterior (un sistema tipo SATE) reduce mucho este riesgo, porque mantiene caliente toda la masa del muro. Por eso el control de vapor es especialmente importante en los trasdosados interiores.
Materiales abiertos o cerrados al vapor: factor µ y valor Sd
No todos los materiales dejan pasar el vapor igual. Eso se mide con el factor de resistencia a la difusión de vapor, llamado µ (la letra griega mu): indica cuánto más se resiste un material al paso del vapor en comparación con el aire (cuyo µ es 1). Cuanto menor es el µ, más «abierto» o transpirable es el material. Como referencia orientativa de catálogo, la lana mineral es muy abierta (µ cercano a 1), el corcho y la fibra de madera bajos, y los plásticos como el XPS son bastante cerrados. Son rangos orientativos: el valor real lo da la ficha de cada producto.
En la práctica se usa mucho otro dato derivado: el valor Sd (en metros), que es el espesor de aire inmóvil que tendría la misma resistencia que esa capa (Sd = µ por el espesor). Una lámina muy abierta y transpirable tiene un Sd bajo; una barrera de vapor, un Sd alto. Entre medias están los frenos de vapor y las láminas higrovariables, que cambian su resistencia según la humedad. Con esto se entiende la regla constructiva «estanco por dentro, abierto por fuera»: conviene que las capas sean cada vez más permeables hacia el exterior, para que el poco vapor que entre pueda secarse hacia fuera en lugar de quedar atrapado.

Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre condensación intersticial y superficial?
La superficial se forma en la cara visible de la pared (cuando su superficie está más fría que el punto de rocío del aire de la estancia) y se manifiesta con humedad y moho que sí ves. La intersticial ocurre dentro del muro, entre capas, cuando el vapor que lo atraviesa condensa al llegar a una zona fría; es invisible y se detecta tarde, por la pérdida de eficacia del aislante, manchas que reaparecen u olor a humedad. Son dos problemas distintos con causas y soluciones distintas.
¿La barrera de vapor va del lado caliente o del lado frío?
Siempre del lado caliente, es decir, hacia el interior en un clima donde calefactamos. Así se frena el vapor antes de que entre en el muro y llegue a la capa fría donde condensaría. Colocarla del lado frío es un error clásico: atrapa el vapor dentro del cerramiento y empeora la condensación intersticial en lugar de evitarla. Y tampoco conviene poner una barrera estanca a cada lado del aislante, porque encierra la humedad sin posibilidad de secar.
¿Una barrera de vapor es siempre un plástico?
No necesariamente. Una barrera de vapor es una capa muy poco permeable al vapor (valor Sd alto), y muchas veces es una lámina. Pero según el clima y el tipo de muro suele ser mejor un freno de vapor o una lámina higrovariable, que no son del todo estancos y regulan el paso de vapor según la humedad, permitiendo que el muro seque cuando puede. Que convenga una barrera estanca o un freno regulable depende del caso, y es algo que valora un técnico.
¿Aislar por dentro provoca condensación intersticial?
Puede provocarla si no se controla el vapor. Al aislar por el interior, la cara original del muro queda más fría, y si el vapor del aire interior la alcanza sin frenarse, condensa dentro del cerramiento, oculto. Por eso un trasdosado interior suele necesitar barrera o freno de vapor del lado caliente. Aislar por el exterior (sistema SATE) reduce mucho este riesgo, porque mantiene caliente toda la masa del muro. La solución correcta depende de tu pared y tu clima.
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