Por dentro o por fuera: cuándo elegir el trasdosado
Aislar la fachada se puede hacer por fuera o por dentro. Por fuera, con un sistema tipo SATE, es técnicamente la mejor opción: envuelve todo el edificio, reduce drásticamente los puentes térmicos y aprovecha la inercia del muro. Pero es más caro, necesita andamios, afecta a toda la fachada y, en un edificio, requiere el acuerdo de la comunidad y suele pedir licencia. Lo explicamos en el aislamiento por el exterior (SATE).
Aislar por dentro con un trasdosado es la alternativa cuando esa vía no está disponible: un piso suelto, una fachada protegida o una comunidad que no aprueba la obra exterior. Se hace por el interior de tu vivienda, sin tocar la fachada, es más barato, no necesita andamios y se puede ejecutar estancia a estancia. A cambio, aísla algo menos y arrastra los tres peajes que vemos más abajo. Si tu muro tiene una cámara de aire interior, otra opción sin obra es rellenarla con aislante insuflado; lo vemos en el aislamiento insuflado.
Trasdosado directo o autoportante: la diferencia que importa
Hay dos formas de hacer el trasdosado. El directo consiste en pegar al muro una placa de yeso laminado que ya lleva el aislante incorporado. Es el más rápido, barato y el que menos espacio ocupa, pero ofrece menos prestaciones y exige que el muro esté plano y seco. Es una buena opción cuando solo quieres un refuerzo de aislamiento.
El autoportante monta una estructura de perfiles metálicos separada del muro, anclada a suelo y techo, que crea una cámara que se rellena de aislante (lana mineral, por ejemplo) y se cierra con placa de yeso. Aísla más, tanto térmica como acústicamente, y es el recomendado para una fachada, aunque resta algo más de espacio. La elección entre uno y otro depende del estado del muro y de cuánto aislamiento quieras ganar. Sobre qué material meter dentro, te ayuda la comparativa entre EPS y XPS.

Los tres inconvenientes honestos de aislar por dentro
El primero es que resta metros útiles: el trasdosado ocupa unos centímetros en todo el perímetro de cada estancia, lo que se nota en habitaciones pequeñas. El segundo, más técnico pero importante, es que no resuelve bien los puentes térmicos: los encuentros con los forjados, los pilares y, sobre todo, el contorno de las ventanas siguen perdiendo calor, porque el aislante interior no llega a esos puntos. Ahí pueden seguir apareciendo zonas frías, condensación y moho; lo explicamos en los puentes térmicos.
El tercero es el riesgo de condensación dentro del muro. Al poner el aislante por dentro, la cara interior del muro se queda más fría, y si el vapor de agua del ambiente llega hasta ahí puede condensar dentro del cerramiento (lo que se llama condensación intersticial). No es un motivo para descartar el trasdosado, sino para hacerlo bien, como vemos a continuación.
Cómo evitar la condensación: la barrera de vapor
La clave para que el trasdosado no genere humedad dentro del muro es controlar el paso del vapor con una barrera (o freno) de vapor, y colocarla en el sitio correcto. La regla de oro, que recogen los fabricantes de aislamiento, es ponerla siempre del lado cálido, es decir, en la cara interior, justo por detrás de la placa de yeso. Así el vapor del interior no llega a la parte fría del muro donde condensaría.
El error que hay que evitar es poner barrera de vapor en los dos lados del cerramiento: atraparía la humedad en medio y provocaría justo lo que se quiere evitar. Todo esto no es opcional: el CTE DB-HE, que fija las exigencias de la envolvente térmica de los edificios, incluye la verificación de que no se produzcan condensaciones. Por eso conviene que un profesional dimensione el trasdosado y la barrera de vapor para tu caso, en lugar de improvisar.

Preguntas frecuentes
¿Qué es mejor, aislar la fachada por dentro o por fuera?
Por fuera (con un sistema tipo SATE) es técnicamente mejor, porque envuelve todo el edificio y reduce los puentes térmicos, pero es más caro y exige tocar la fachada, con licencia y acuerdo de la comunidad. Por dentro, con un trasdosado, es más barato y no toca la fachada, así que es la opción cuando no puedes ir por fuera. A cambio resta metros y no elimina bien los puentes térmicos.
¿Cuántos metros se pierden al aislar una pared por dentro?
Un trasdosado ocupa unos centímetros en todo el perímetro de la estancia, según el espesor del aislante y de la placa y según sea directo o autoportante. En una habitación grande apenas se nota, pero en estancias pequeñas conviene tenerlo en cuenta al decidir el espesor: a más aislamiento, algo más de espacio ocupado. Es uno de los peajes de aislar por el interior en lugar de por fuera.
¿El trasdosado interior elimina los puentes térmicos?
No del todo. El aislamiento por el interior no llega bien a los encuentros con los forjados, los pilares y el contorno de las ventanas, que siguen perdiendo calor y pueden seguir dando zonas frías, condensación y moho. Aislar por el exterior sí los reduce mucho más. Por eso, si los puentes térmicos son un problema serio en tu vivienda, conviene valorarlos aparte antes de decidir.
¿Dónde se pone la barrera de vapor en un trasdosado?
Siempre del lado cálido, es decir, en la cara interior, justo por detrás de la placa de yeso. Así se evita que el vapor de agua del ambiente llegue a la parte fría del muro y condense dentro del cerramiento. El error a evitar es poner barrera de vapor en los dos lados, porque atraparía la humedad. El CTE DB-HE exige verificar que no se produzcan condensaciones, así que conviene dimensionarlo bien.
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