Qué es el bombeo solar y cómo funciona
El bombeo solar es un sistema que mueve agua usando la electricidad que generan unos paneles solares, sin depender de la red eléctrica. El esquema más habitual es el bombeo solar directo: los paneles alimentan, a través de un controlador o variador solar, una bomba que extrae agua de un pozo, un río o una balsa. Funciona al ritmo del sol: arranca por la mañana cuando empieza a haber luz, alcanza su máximo caudal hacia el mediodía y se reduce al atardecer, parando de noche. No necesita estar bombeando las 24 horas: bombea cuando el sol lo permite.
Lo interesante es lo que falta en ese esquema: las baterías. La inmensa mayoría de instalaciones de bombeo solar no llevan baterías eléctricas, y eso no es una carencia, sino el diseño. En lugar de almacenar electricidad (caro y con baterías que se degradan), el sistema almacena agua, como veremos enseguida. Esto lo hace más sencillo, más barato de mantener y muy robusto: menos componentes electrónicos y ninguna batería que reemplazar cada cierto número de años.
El agua como batería: la idea clave
Aquí está el concepto que diferencia al bombeo solar de cualquier instalación doméstica. Como solo se bombea cuando hay sol, hace falta una forma de tener agua disponible también cuando no lo hay (por la tarde, por la noche, un día nublado). La solución no es guardar electricidad, sino guardar agua: se bombea durante las horas de sol hacia una balsa o un depósito situado en alto, y desde ahí el agua baja por gravedad cuando se necesita regar. Esa agua acumulada en altura es, literalmente, energía almacenada (energía potencial), y cumple el mismo papel que cumpliría una batería en una instalación eléctrica.
Por eso se dice que en el bombeo solar «el agua es la batería». Es una solución elegante y económica: almacenar agua en una balsa cuesta una fracción de lo que costaría almacenar la misma energía en baterías de litio, y la balsa no se degrada con los ciclos. Esta es justamente la gran diferencia con el autoconsumo doméstico, que sí usa baterías o vierte excedentes a la red: el bombeo solar normalmente ni vierte a red ni usa baterías; su almacén es el depósito de agua. Si te interesa el autoconsumo de una vivienda con sus baterías y excedentes, ese es otro mundo, y lo tienes en el pilar de placas solares.

Cómo se dimensiona: caudal y altura manométrica
Un sistema de bombeo solar no se calcula por «cuántos kWh consumo», sino por dos magnitudes propias del agua. La primera es el caudal: cuánta agua necesitas mover, medido en litros por hora; depende de lo que vayas a regar o abastecer. La segunda, y la más importante, es la altura manométrica total: la «cuesta» que la bomba tiene que vencer para llevar el agua desde donde está (el fondo del pozo, por ejemplo) hasta donde la necesitas (la balsa en alto), sumando la profundidad del pozo, la altura a la que subes el agua, la presión que pida el riego y las pérdidas por el rozamiento en las tuberías. Se mide en metros de columna de agua.
De esas dos cifras salen el tipo y la potencia de la bomba y el número de paneles. A grandes rasgos, para pozos profundos se usa una bomba sumergible (va metida en el agua), mientras que para sacar agua de una balsa o un río poco profundo sirve una bomba de superficie; y según la combinación de caudal y altura, el técnico elige entre distintos tipos de bomba (por ejemplo, las helicoidales encajan bien con mucha altura y caudal moderado, y las centrífugas con caudales altos y menos altura). Los rangos de los equipos comerciales son muy amplios y los precios varían mucho según la instalación: cualquier cifra es orientativa, según los presupuestos que gestiona nuestra red.
Para qué sirve y cuándo compensa
El bombeo solar encaja allí donde hay que mover agua de forma regular y, a menudo, lejos de la red eléctrica: riego agrícola de fincas y huertos, extracción de agua de un pozo, abastecimiento de abrevaderos para ganadería o el llenado de balsas de acumulación. En todos estos casos, el patrón coincide con el del sol: se riega y se bombea de día, justo cuando los paneles producen, y el agua sobrante se acumula para el resto. También puede usarse para llenar o mover el agua de una piscina, un caso que tratamos aparte en placas solares para piscina.
¿Cuándo compensa de verdad? Sobre todo en tres situaciones: cuando la finca o el pozo no tienen acometida eléctrica (llevar la red hasta allí sería carísimo o imposible), cuando dar de alta o mantener un suministro eléctrico para el bombeo resulta muy caro, o cuando hoy se está bombeando con un grupo electrógeno de gasóleo (con su coste de combustible y mantenimiento). En esos escenarios, el bombeo solar elimina prácticamente la factura energética del riego, porque la energía es el sol. La inversión inicial se concentra en los paneles, la bomba y la balsa, y a partir de ahí el agua se mueve sola.

Preguntas frecuentes
¿El bombeo solar necesita baterías?
Normalmente no, y esa es una de sus ventajas. En lugar de almacenar electricidad en baterías (caras y que se degradan con los años), el bombeo solar almacena agua: se bombea durante las horas de sol hacia una balsa o un depósito en altura, y desde ahí el agua baja por gravedad cuando se necesita. Ese agua acumulada hace de «batería» (es energía potencial guardada). Por eso un sistema de bombeo solar suele ser más sencillo, más barato de mantener y más robusto que una instalación con baterías. Solo en casos muy concretos, donde haya que bombear de noche sí o sí y no se pueda acumular agua, se planteará otra solución.
¿Cómo se dimensiona una instalación de bombeo solar?
Por dos magnitudes del agua, no por el consumo eléctrico. La primera es el caudal: cuántos litros por hora necesitas mover, según lo que riegues o abastezcas. La segunda es la altura manométrica total: la altura que la bomba debe vencer, sumando la profundidad del pozo, la altura a la que subes el agua, la presión que pida el riego y las pérdidas en las tuberías, medida en metros de columna de agua. Con esos dos datos se elige el tipo y la potencia de la bomba y el número de paneles. Es un cálculo distinto al de una instalación doméstica, que se dimensiona por los kWh que consume la vivienda.
¿Qué tipo de bomba solar necesito, sumergible o de superficie?
Depende de dónde esté el agua. Para extraer agua de un pozo profundo se usa una bomba sumergible, que va metida dentro del agua y la impulsa hacia arriba. Para sacar agua de una balsa, un río o un depósito poco profundos, sirve una bomba de superficie, instalada fuera del agua. Además, según la combinación de caudal y altura manométrica, se elige el tipo de bomba: por ejemplo, las helicoidales encajan bien cuando hay mucha altura que vencer con un caudal moderado, y las centrífugas cuando se necesita mover mucho caudal con menos altura. La elección concreta la hace el técnico a partir de los datos de tu pozo y tu riego.
¿Cuándo merece la pena el bombeo solar?
Compensa especialmente en tres situaciones. Primera: cuando la finca o el pozo no tienen acometida eléctrica y llevar la red hasta allí sería muy caro o inviable. Segunda: cuando mantener un suministro eléctrico solo para el bombeo resulta caro. Y tercera: cuando hoy se bombea con un grupo electrógeno de gasóleo, con su coste continuo de combustible y mantenimiento. En esos casos, el bombeo solar elimina prácticamente la factura energética del riego, porque la energía es el sol, y a cambio la inversión se concentra al principio en los paneles, la bomba y la balsa de acumulación. La rentabilidad depende de cada finca, así que conviene estudiar el caso concreto.
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