Conductos o cassette: una máquina oculta frente a varias unidades por estancia
Cuando el objetivo es climatizar toda la vivienda y no una sola habitación, la primera decisión estructural es cómo se reparte el aire por la casa. Un aire acondicionado por conductos usa una única máquina interior, oculta en el falso techo, que impulsa el aire por una red de conductos hasta rejillas repartidas en cada estancia. Es, en esencia, un sistema centralizado: una máquina, una red, muchas salidas.
Un sistema por cassette funciona de forma distinta: en lugar de una máquina y una red, se instalan varias unidades interiores, normalmente una por estancia, empotradas en el techo y con salida de aire a cuatro direcciones. No hay red que recorra la vivienda porque cada cassette climatiza directamente la habitación donde está instalado. La comparación entre cassette y split de pared explica bien esa unidad; aquí el foco es multiplicarla, una por estancia, para cubrir toda la casa.
El falso techo: el factor que más limita en la práctica
El falso techo es, casi siempre, el primer condicionante real a la hora de elegir. En un sistema por conductos, el falso techo solo es imprescindible en el tramo por donde discurre la red, normalmente el pasillo o una zona de paso, porque es ahí donde va oculta la máquina y la conducción hasta llegar a cada rejilla. El resto de habitaciones no necesita perder altura de techo: solo la rejilla queda vista.
Con cassettes el planteamiento cambia por completo: cada unidad necesita su propio hueco de falso techo en la estancia donde se instala, porque el equipo completo (no solo una rejilla) va empotrado ahí. En una vivienda con alturas de techo ajustadas, o en una reforma donde no se quiere perder altura en cada habitación, ese requisito se multiplica por tantas estancias como cassettes se instalen, y suele ser un problema mayor de lo que parece al principio del proyecto.
Zonificación: quién controla la temperatura de cada habitación
Un sistema por conductos zonificado reparte compuertas motorizadas y un termostato por estancia, de modo que cada habitación recibe aire solo cuando lo necesita y se puede ajustar de forma independiente. La limitación está en el origen: todas las zonas comparten la misma máquina, así que comparten también el mismo modo de funcionamiento (frío o calor) y una temperatura de impulsión de aire común, aunque el caudal que llega a cada una sí se pueda regular.
Los cassettes, al ser unidades independientes entre sí, permiten en teoría que cada estancia funcione a su aire, incluso en modos distintos. En la práctica, sin embargo, muchas instalaciones con varios cassettes comparten la misma unidad exterior (un sistema multi-split o VRF), y ese diseño vuelve a imponer el mismo modo de funcionamiento para todas las unidades interiores conectadas a ella. La independencia real depende, por tanto, de cómo esté diseñada la instalación, no solo del tipo de unidad interior.

Estética y ruido: lo que se ve y lo que se oye
En estética, los conductos son la solución más discreta: la máquina queda completamente oculta y en cada habitación solo se ve una rejilla, generalmente más pequeña e integrable que cualquier unidad interior. Un cassette, en cambio, se ve en el techo de cada estancia donde está instalado: es un equipo visible, con su carcasa y su rejilla de impulsión a cuatro vías, aunque existan modelos con acabados cuidados para disimularlo.
En ruido ocurre algo parecido: la máquina de conductos suele quedar oculta y alejada de la zona de estar, así que el nivel sonoro que se percibe en la habitación es muy bajo. El cassette, al tener su propio ventilador en el techo de la estancia, genera su ruido justo ahí donde se está, algo que conviene valorar en dormitorios o zonas donde el silencio importa especialmente.
Obra, coste y mantenimiento: tabla comparativa
La instalación por conductos exige más proyecto: diseño de la red, cálculo de caudales por rejilla y un equilibrado final conforme al RITE. Ese equilibrado es, de hecho, el fallo más frecuente cuando se hace mal: si no se ajusta bien cada rejilla, algunas habitaciones reciben poco aire y otras demasiado, aunque la máquina esté correctamente dimensionada. Los cassettes son más sencillos de instalar unidad por unidad, pero su coste se multiplica porque cada estancia necesita la suya.
En mantenimiento, un sistema por conductos tiene un único filtro central que limpiar o cambiar, pero la propia red de conductos necesita una limpieza periódica para no acumular polvo. Los cassettes tienen filtro propio en cada unidad, así que el mantenimiento se reparte entre tantos puntos como estancias climatizadas, aunque cada revisión individual sea más sencilla. La tabla siguiente resume los criterios que más pesan en la decisión.
| Criterio | Conductos | Cassettes |
|---|---|---|
| Falso techo | Solo en el pasillo o zona de paso | En cada estancia donde se instale |
| Zonificación | Por compuertas y termostato, mismo modo para todas | Independientes en teoría, mismo modo si comparten exterior |
| Estética | La más discreta, solo rejillas vistas | Unidad visible en el techo de cada habitación |
| Ruido en la estancia | Muy bajo, máquina oculta y alejada | El ventilador está en el propio techo de la estancia |
| Obra | Proyecto de red y equilibrado de caudales | Instalación más simple por unidad, se multiplica |
| Mantenimiento | Un filtro central, limpieza periódica de la red | Filtro propio en cada unidad |
Los datos son orientativos y dependen del proyecto concreto; los presupuestos que gestiona nuestra red detallan cada caso.
Qué elegir según tu vivienda: la regla práctica
Si el proyecto es de obra nueva o una reforma integral que ya contempla falso techo en el pasillo, los conductos son casi siempre la mejor opción para toda la casa: son la solución más discreta, más silenciosa en cada estancia y permiten zonificar con compuertas y termostatos, todo desde una única máquina. Si además el salón es grande y se busca aún más discreción, el suelo-techo es una tercera vía a valorar en esa estancia concreta.
Si los techos no tienen margen para una red completa, o las estancias son muy dispares entre sí y de verdad se busca independencia total, los cassettes encajan mejor, aunque conviene revisar si van a compartir unidad exterior antes de dar por hecho esa independencia. Si tienes dudas sobre si te conviene climatizar toda la vivienda o solo alguna habitación, la guía sobre aire acondicionado para una habitación o toda la casa es un buen punto de partida antes de pedir presupuesto. Solicita tu estudio gratis y valoramos contigo qué solución encaja con tu vivienda.

Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre aire acondicionado por conductos y por cassette?
El aire acondicionado por conductos usa una única máquina interior oculta en el falso techo que reparte el aire por una red de conductos hasta rejillas en cada estancia. El sistema por cassette, en cambio, instala varias unidades independientes, normalmente una por habitación, empotradas en el techo y con salida de aire a cuatro direcciones. La diferencia estructural condiciona el falso techo necesario, la zonificación real y el ruido en cada estancia.
¿Los conductos necesitan falso techo en toda la casa?
No. Los conductos solo necesitan falso techo en el tramo por donde discurre la red, normalmente el pasillo o una zona de paso, porque ahí es donde va oculta la máquina y la conducción hasta cada rejilla. En el resto de habitaciones solo queda vista la rejilla, sin necesidad de perder altura de techo en cada una.
¿Se puede tener frío en una habitación y calor en otra con conductos?
No de forma simultánea. Con conductos, cada estancia puede tener su propio termostato y compuerta motorizada para regular el caudal de aire que recibe, pero todas comparten la misma máquina y, por tanto, el mismo modo de funcionamiento (frío o calor) en cada momento. Es una zonificación de caudal, no de modo.
¿Los cassettes son realmente independientes entre sí?
Cada cassette es una unidad interior independiente, pero en la práctica muchas instalaciones con varios cassettes comparten la misma unidad exterior, en un sistema multi-split o VRF. Cuando eso ocurre, todas las unidades conectadas a esa exterior comparten el mismo modo de funcionamiento, igual que pasa con los conductos. La independencia real depende del diseño concreto de la instalación.
¿Cuál es el fallo más frecuente en una instalación por conductos?
El fallo más habitual es no equilibrar bien los caudales de cada rejilla al final de la instalación. Si ese ajuste no se hace correctamente, algunas habitaciones reciben poco aire y otras demasiado, aunque la máquina esté bien dimensionada para toda la casa. Por eso el equilibrado es un paso tan importante como el diseño inicial de la red.
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