Ventanas

Ventanas en una reforma integral: en qué orden encajan

En una reforma integral, las ventanas se miden cuando el hueco está en su estado definitivo y se montan después de la albañilería sucia pero antes de los acabados. Adelantarlas las llena de polvo y golpes; retrasarlas obliga a picar remates ya pintados. El plazo de fabricación, de varias semanas, es lo que marca el calendario.

Por Alfonso, asesor energético · Actualizado a agosto de 2026

Ilustración vectorial plana de una vivienda en reforma en corte, con una ventana en el hueco de fachada rodeada de herramientas de obra y un calendario de fases al lado, sin texto
Cuándo se miden
En firme, cuando el hueco está en su estado definitivo: demolición hecha, modificaciones de albañilería resueltas y premarco colocado si lo hay
Cuándo se montan
Después de la albañilería sucia y antes de los acabados finos (yeso, pintura, suelo), nunca al principio ni al final de la obra
Qué manda el calendario
El plazo de fabricación, de varias semanas orientativas: hay que pedir las ventanas justo tras medir, aunque se monten después
Aislamiento de fachada
Si vas a poner SATE, la posición de la ventana en el muro se decide junto con el aislante para no dejar un puente térmico

El error de secuencia que más dinero cuesta en una reforma integral

En una reforma integral, las ventanas no se montan cuando conviene al calendario general, sino cuando conviene a la propia carpintería. El error más caro no es elegir mal el material ni el color, sino colocarlas en el momento equivocado de la obra. Dos malas decisiones son igual de costosas: montarlas demasiado pronto, antes de que termine la parte sucia de la obra, o montarlas demasiado tarde, cuando los acabados ya están hechos. Ambas cuestan dinero y tiempo, y ambas son evitables si se planifica la secuencia con margen suficiente para la fabricación.

Si montas las ventanas nada más abrir el hueco, pasan semanas expuestas al polvo de la obra, a golpes de andamios y herramientas, y muchas veces quedan tapadas por el escombro que se acumula a su alrededor. Si las montas al final, cuando yeso, pintura y suelo ya están rematados, cualquier ajuste obliga a picar un remate ya pintado o a levantar parte de un suelo recién colocado. La secuencia razonable evita ambos extremos: monta la carpintería después de la albañilería sucia y antes de los acabados finos.

La secuencia razonable, de la demolición al ajuste final

No existe una única forma correcta de organizar una reforma integral, pero sí un orden que minimiza roces entre gremios y evita repetir trabajo. La clave es situar la carpintería exterior justo en el punto donde ya no estorba a la obra sucia pero todavía no interfiere con los acabados finos. Estas son las fases, en el orden en el que razonablemente encajan las ventanas dentro de una reforma integral.

Esta secuencia no es rígida: en obras pequeñas, algunas fases se solapan sin problema. Pero el principio de fondo se mantiene siempre igual: medir en firme cuando el hueco ya no va a cambiar, fabricar mientras avanza el resto de la obra, y montar entre la parte sucia y los acabados. Saltarse ese orden es lo que provoca sobrecostes, retrasos o ventanas que llegan a obra con una medida que ya no encaja.

  • Demoliciones y retirada de la carpintería vieja.
  • Modificaciones de hueco, si las hay, y colocación de premarcos.
  • Medición en firme del hueco ya en su estado definitivo.
  • Fabricación de las ventanas -varias semanas orientativas- mientras avanzan fontanería, electricidad y albañilería.
  • Montaje de las ventanas y sellado perimetral.
  • Yeso, remates, pintura y, por último, el suelo, con las ventanas ya protegidas.
  • Persianas, mosquiteras y ajuste final de herrajes.

Medición en firme: por qué no antes de que el hueco esté acabado

La medición en firme, la que se usa para fabricar la ventana, se toma cuando el hueco está en su estado definitivo: demolida la carpintería vieja, hecha cualquier modificación de albañilería y colocado el premarco si el proyecto lo incluye. Medir antes de ese punto es el error más habitual: cualquier cambio posterior en el hueco -un rejuntado, un recrecido, un ajuste de pocos milímetros- obliga a refabricar la ventana entera, con el retraso de volver a contar el plazo de fabricación desde cero. Si quieres entender el proceso completo, la guía sobre cómo medir una ventana para cambiarla detalla cada paso.

En una reforma integral es habitual que el hueco cambie de tamaño respecto al original: unir dos estancias con un ventanal más grande, ampliar una abertura para ganar luz o, al contrario, reducirla. Esa decisión hay que tomarla antes de la medición en firme, nunca después, porque condiciona tanto el hueco de obra como el premarco. Si el cambio de hueco es estructural o afecta a fachada, conviene revisar antes si necesitas licencia de obra para cambiar las ventanas, porque los plazos administrativos también entran en el calendario general de la reforma.

Ilustración vectorial plana de una línea de tiempo con las fases de una reforma integral -demolición, premarco, medición, fabricación, montaje y acabados- y una ventana situada en el punto intermedio de la secuencia, sin texto
La ventana se mide cuando el hueco está acabado y se monta entre la albañilería sucia y los acabados finos, nunca en los extremos de la obra.

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El plazo de fabricación manda el calendario, no el montaje

El dato que más reformas descoloca es que las ventanas a medida no son un producto de almacén: se fabrican por encargo, y ese proceso lleva semanas. El plazo de fabricación de ventanas a medida es orientativo y varía según el fabricante, el material y la carga de pedidos del taller, pero en cualquier caso hay que contar con él desde el principio del proyecto. El error de planificación más caro en una reforma integral no es de diseño ni de presupuesto: es pedir las ventanas tarde y frenar toda la obra esperando a que lleguen.

Por eso el pedido en firme debe salir justo después de la medición, aunque el montaje esté previsto semanas o meses más tarde. Mientras se fabrican, el resto de la reforma no se detiene: avanzan la fontanería, la electricidad, y la parte de albañilería que no depende de tener las ventanas puestas. Cuando la carpintería llega a obra, el hueco debe estar ya preparado para recibirla, de modo que el montaje se resuelve en poco tiempo y no se convierte en un cuello de botella.

Aislamiento de fachada y la posición de la ventana en el muro

Si la reforma incluye aislamiento de fachada por el exterior, del tipo SATE, la posición de la ventana dentro del grosor del muro debe decidirse junto con el espesor de ese aislamiento, no después. Colocar la ventana demasiado retranqueada hacia el interior, sin tener en cuenta el aislante que se añadirá por fuera, deja parte del marco sin cubrir y genera un puente térmico justo en el perímetro de la carpintería, un punto que el CTE DB-HE identifica como crítico en la envolvente térmica de la vivienda.

Esta coordinación afecta también al orden de la obra: si el aislamiento de fachada se ejecuta a la vez que la reforma interior, conviene que el proyectista o el instalador fijen la posición definitiva de la ventana en el muro antes de la medición en firme, no durante el montaje. Cambiar esa posición una vez fabricada la ventana ya no es posible sin rehacer el pedido.

Quién sella qué, y cómo proteger las ventanas hasta el final de la obra

El sellado perimetral -la junta entre el marco de la ventana y el muro- es el punto donde más se cruzan las responsabilidades entre el carpintero, que instala la ventana, y el albañil, que remata el hueco. Si no queda claro en el presupuesto quién hace qué -quién sella con espuma o cinta de estanqueidad, quién remata el guarnecido exterior e interior-, es habitual que cada gremio dé por hecho que lo hace el otro y el sellado quede a medias. Dejarlo por escrito, con el reparto de tareas explícito, evita esa discusión a mitad de obra.

Una vez montadas, las ventanas deben protegerse con film y esquineras hasta que termine el resto de la obra: pintura, alicatados y suelo generan salpicaduras, polvo y golpes que pueden dañar el marco o rayar el vidrio. Tampoco conviene usarlas como apoyo de andamios, escaleras o materiales. La tabla siguiente resume, fase por fase, qué pasa con las ventanas y el error más habitual si te saltas el orden.

Fase de obraQué pasa con las ventanasError si te lo saltas
Demoliciones y retirada de la carpintería viejaSe retira la ventana antigua y se limpia el huecoEmpezar a medir en firme aquí, sin esperar a que el hueco esté acabado
Modificación de hueco y colocación de premarcosSe abre, cierra o ajusta el hueco si el proyecto lo requiere, y se coloca el premarcoFabricar la ventana antes de tener el hueco en su estado definitivo
Medición en firmeEl carpintero toma las medidas reales del hueco ya cerradoMedir con el hueco a medio hacer y tener que refabricar la ventana
Fabricación (varias semanas orientativas)Avanzan fontanería, electricidad y albañilería mientras se fabrica la ventanaPedir la ventana tarde y frenar toda la obra esperando a que llegue
Montaje y sellado perimetralSe coloca la ventana en el hueco y se sella la junta con el muroMontarla demasiado pronto y llenarla de polvo y golpes de la obra sucia
Yeso, remates, pintura y sueloLos acabados se ejecutan con la ventana ya puesta y protegida con filmMontarla demasiado tarde y tener que picar un remate ya pintado o rehacer el suelo
Persianas, mosquiteras y ajuste de herrajesSe remata la carpintería con los elementos finalesInstalarlos antes de terminar la obra sucia y tener que limpiarlos o ajustarlos dos veces

Es una secuencia orientativa: en obras pequeñas algunas fases pueden solaparse, pero el orden de fondo -medir en firme, fabricar, montar entre la obra sucia y los acabados- se mantiene.

Ilustración vectorial plana de dos escenas comparadas: una ventana cubierta de polvo y escombro de obra a un lado, y una ventana con un remate de pintura picado al otro lado, sin texto
Montar la ventana demasiado pronto la expone a golpes y polvo; montarla demasiado tarde obliga a picar remates ya terminados.
Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se miden las ventanas en una reforma integral?

Se miden en firme cuando el hueco está en su estado definitivo: con la carpintería vieja retirada, cualquier modificación de albañilería ya resuelta y el premarco colocado si el proyecto lo lleva. Medir antes de ese punto es arriesgado, porque cualquier cambio posterior en el hueco obliga a refabricar la ventana entera y a volver a contar el plazo de fabricación desde el principio.

¿Las ventanas se montan antes o después de la albañilería?

Se montan después de la albañilería sucia (demoliciones, apertura de rozas, obra de fábrica) y antes de los acabados finos como yeso, pintura y suelo. Montarlas demasiado pronto las expone a polvo, golpes y escombro; montarlas demasiado tarde obliga a picar remates ya terminados o a levantar parte de un suelo recién colocado.

¿Por qué hay que pedir las ventanas tan pronto si se van a montar más tarde?

Porque el plazo de fabricación, de varias semanas orientativas según el taller y el material, es el que marca el calendario de toda la reforma. Pedir las ventanas tarde, esperando a que la obra esté más avanzada, es el error de planificación más caro: frena el montaje y, con él, buena parte de los acabados posteriores.

¿Quién sella la ventana con el muro, el carpintero o el albañil?

Depende de cómo lo reparta el presupuesto, y ahí está el problema: si no queda escrito quién sella la junta perimetral y quién remata el guarnecido, es habitual que cada gremio dé por hecho que lo hace el otro. Conviene dejarlo explícito antes de empezar el montaje, para que el sellado no quede a medias.

¿Puedo agrandar o cambiar el tamaño de un hueco durante la reforma?

Sí, es habitual en una reforma integral, pero esa decisión debe tomarse antes de la medición en firme, nunca después, porque condiciona el hueco de obra, el premarco y la propia fabricación de la ventana. Si el cambio afecta a fachada o es estructural, conviene revisar también si necesitas licencia de obra antes de continuar.

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