Aire acondicionado

¿A qué temperatura poner el aire acondicionado? (y por qué los 18 no enfrían antes)

Poner el aire acondicionado a 18 grados no enfría la habitación más rápido: el equipo enfría a su ritmo, y una consigna baja solo hace que el compresor trabaje más tiempo y gaste más. La temperatura recomendada en verano está entre 24 y 26 grados, y combinada con un ventilador consigues el mismo frescor gastando bastante menos.

Actualizado a junio de 2026

Termostato de aire acondicionado marcando una temperatura de confort en una habitación fresca
Temperatura recomendada
Entre 24 y 26 ºC en verano (referencia del IDAE)
El mito de los 18 ºC
No enfría antes: solo alarga el trabajo del compresor y la factura
Cada grado de menos
Sube el consumo de forma notable (orientativo ~7-10% por grado, según IDAE/OCU)
Salud
Que la diferencia con la calle no pase de unos 12 ºC

El mito de los 18 grados: por qué no enfría antes

Es la costumbre más extendida y la que más dinero cuesta: llegar a casa con calor y poner el aire acondicionado a 18 grados pensando que así enfría antes. No funciona así. El equipo impulsa aire frío a un ritmo más o menos constante, independientemente de la temperatura que marques. Fijar 18 en vez de 24 no acelera el enfriamiento de la sala: solo cambia cuándo se para el compresor.

Con un equipo inverter (el estándar actual) esto es aún más claro: alcanza la temperatura de confort igual de rápido, y la diferencia de poner una consigna absurdamente baja es que el compresor sigue trabajando para mantener un frío que ni necesitas ni notas. El error mental es confundir la temperatura objetivo con la velocidad de enfriamiento. Son cosas distintas, y la factura lo nota.

La temperatura recomendada: entre 24 y 26 grados

El IDAE sitúa la franja de confort eficiente del verano entre los 24 y los 26 grados, con 25 como referencia habitual de día. Es la temperatura a la que la mayoría de las personas están cómodas sin que el equipo trabaje de más. A partir de ahí, cada grado que bajas la consigna encarece la factura.

¿Cuánto? Las fuentes lo cifran de forma orientativa: según el IDAE y organizaciones como la OCU, bajar por debajo del rango recomendado puede aumentar el consumo en torno a un 7-10% por cada grado. No es una cifra exacta y depende del equipo y la casa, pero la dirección es clara y todas las fuentes coinciden: cuanto más bajo lo pones, más pagas, y a partir de cierto punto, sin ganar confort.

Diagrama que muestra cómo el consumo sube cuanto más baja se fija la temperatura del aire acondicionado
Bajar la consigna no aumenta la velocidad de enfriamiento: solo alarga el trabajo del compresor y el consumo.

¿Tu aire acondicionado gasta más de lo que esperabas? A veces es el equipo y a veces cómo se usa. Te ayudamos a verlo.

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El punto dulce: 26 grados y un ventilador

Aquí está el truco que muchos artículos no rematan. No se trata solo de un número, sino de cómo usar el equipo. Poner el aire a 25-26 grados y añadir un ventilador (de techo o de pie) que reparta el aire frío por la habitación te da la misma sensación de frescor que tendrías a 23 grados a secas, pero gastando bastante menos. El ventilador apenas consume y mueve el aire, así que sientes más fresco con una consigna más alta.

Suma a eso el modo eco o el modo nocturno (sleep), que ajustan suavemente el equipo para evitar picos de consumo y, de noche, dejan subir un poco la temperatura mientras duermes. La temperatura ideal, al final, no se gana pasando frío: se gana usando bien lo que ya tienes.

El otro límite: la salud y el salto térmico

Hay una segunda razón para no abusar del frío, y es la salud. Se recomienda que la diferencia entre la temperatura de la calle y la de dentro de casa no supere unos 12 grados, para evitar el malestar y el típico catarro de verano al entrar y salir. Con 35 grados fuera, por ejemplo, eso significa no bajar de unos 23 dentro. Otra vez, los 24-26 encajan.

Conviene no confundir este «salto térmico» de confort con el salto térmico técnico que usan los instaladores (la diferencia entre el aire que sale del equipo y el de la sala) para diagnosticar averías o falta de gas. Son dos cosas distintas: lo segundo lo vemos en el post de mantenimiento del aire acondicionado. Aquí hablamos solo de cómo usarlo bien.

Aire acondicionado a temperatura moderada combinado con un ventilador de techo que reparte el aire fresco
El punto dulce: 26 ºC y un ventilador que reparte el aire. Misma sensación de frescor, mucho menos gasto.
Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura hay que poner el aire acondicionado en verano?

El IDAE recomienda entre 24 y 26 grados, con 25 como referencia de día. Es la franja en la que estás cómodo sin que el equipo trabaje de más. Cada grado que bajas por debajo de ese rango encarece la factura de forma notable, y a partir de cierto punto ni siquiera ganas confort. Con un ventilador puedes subir un par de grados manteniendo la sensación de frescor.

¿Poner el aire a 18 grados enfría más rápido la habitación?

No. El equipo enfría el aire a un ritmo más o menos constante, así que fijar 18 en vez de 24 no acelera el enfriamiento de la sala: solo hace que el compresor trabaje más tiempo para mantener un frío excesivo, gastando más. Con un equipo inverter llegas a la temperatura de confort igual de rápido poniendo directamente los 24-26 grados.

¿Cuánto sube el consumo por cada grado que bajo el aire acondicionado?

Las fuentes lo dan como orientativo: según el IDAE y la OCU, bajar por debajo del rango recomendado puede aumentar el consumo en torno a un 7-10% por cada grado, dependiendo del equipo y de la casa. No es una cifra exacta, pero todas las fuentes coinciden en la dirección: cuanto más bajo pones el termostato, más pagas, sin ganar confort a partir de cierto punto.

¿Es mejor usar el aire acondicionado con un ventilador?

Sí. Un ventilador reparte el aire frío por la habitación y aumenta la sensación de frescor, así que puedes subir la consigna del aire un par de grados (a 25-26) manteniendo el mismo confort. El ventilador consume muy poco, de modo que la combinación gasta bastante menos que poner el aire más bajo. Es de las formas más sencillas de ahorrar en verano.

¿Tu aire acondicionado enfría bien pero la factura se dispara en verano? Cuéntanos cómo es tu equipo y tu casa y te ayudamos a saber si el problema es cómo se usa, el equipo o el aislamiento de la vivienda.

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