Qué es el Libro del Edificio Existente y qué contiene
El Libro del Edificio Existente es, en esencia, el «expediente completo» de un edificio: un documento que recopila toda su información y, además, planifica su futuro. Se suele organizar en dos grandes bloques. El primero reúne la documentación del edificio, su estado de conservación y las instrucciones de uso y mantenimiento (cómo cuidar la envolvente, las instalaciones, etc.). El segundo, el más relevante para quien busca rehabilitar, es el plan de actuaciones: el conjunto de mejoras recomendadas, ordenadas y valoradas, que pueden ejecutarse por fases o de forma simultánea.
Ese plan de actuaciones es lo que convierte al LEE en algo más que un informe descriptivo. No se limita a decir cómo está el edificio, sino que propone un itinerario de obras técnica y económicamente viables para mejorarlo, normalmente apuntando a distintos niveles de ahorro de energía. Es, dicho en simple, la hoja de ruta de la rehabilitación del edificio, con las intervenciones priorizadas. Por eso es una herramienta tan útil para una comunidad de propietarios que se plantea por dónde empezar.
La diferencia con el IEE (y con el certificado energético)
Aquí está la confusión más habitual, así que vamos a despejarla. El Informe de Evaluación del Edificio (IEE) es un documento que evalúa tres cosas: el estado de conservación, las condiciones de accesibilidad y la eficiencia energética. Es, sobre todo, un diagnóstico: una fotografía del estado del edificio en un momento dado. Lo contamos a fondo en el Informe de Evaluación del Edificio.
El Libro del Edificio Existente es más amplio: recopila toda esa información y le suma el plan de actuaciones por fases. Dicho de otro modo, el IEE y el certificado energético son piezas que se integran dentro del LEE, no documentos rivales. Una forma de recordarlo: el IEE fotografía el estado del edificio; el LEE recopila esa fotografía y traza el camino para mejorarlo. El certificado energético, por su parte, califica la eficiencia y alimenta tanto al IEE como al LEE. No son lo mismo y no se sustituyen entre sí, pero están relacionados y se apoyan unos en otros.

Para qué sirve: la llave de las ayudas a nivel de edificio
La razón práctica por la que tanta gente acaba oyendo hablar del LEE es que suele ser requisito para acceder a las líneas de ayuda dirigidas a la rehabilitación de edificios residenciales completos. Es decir, cuando una comunidad de propietarios quiere optar a una subvención para una actuación a nivel de edificio (mejorar la envolvente, cambiar el sistema de calefacción común…), una de las cosas que le suelen pedir es disponer del Libro del Edificio Existente con su plan de actuaciones.
Tiene su lógica: la Administración quiere que la obra subvencionada forme parte de un plan coherente de mejora del edificio, no de una actuación suelta. El LEE aporta justamente eso. Si vais a solicitar ayudas a nivel de comunidad, conviene tener el LEE en cuenta desde el principio dentro de la documentación; lo enmarcamos en requisitos comunes de las ayudas a la rehabilitación y en ayudas para rehabilitar el edificio en comunidad. La obligatoriedad y los detalles concretos dependen de cada programa y de las bases de cada convocatoria, así que conviene verificarlos en la convocatoria que os aplique.
Quién lo redacta y cuándo conviene tenerlo
El Libro del Edificio Existente lo redacta un técnico competente: un arquitecto, arquitecto técnico, ingeniero o ingeniero técnico, que recopila la documentación, evalúa el edificio y elabora el plan de actuaciones. No es algo que pueda hacer la propia comunidad por su cuenta, porque requiere el diagnóstico técnico y la valoración de las intervenciones. Existen, además, líneas de ayuda específicas para financiar su elaboración, con cuantías que varían según el número de viviendas; los importes concretos son orientativos y dependen de cada convocatoria.
¿Cuándo conviene tenerlo? Sobre todo si tu comunidad se plantea una rehabilitación a medio plazo o quiere optar a ayudas a nivel de edificio: tener el LEE ordena las prioridades (qué hacer primero, qué después), da argumentos en la junta y cumple con un requisito habitual de las subvenciones. Aunque no fuera obligatorio en tu caso, el plan de actuaciones es valioso por sí mismo, porque convierte un «habría que arreglar esto» difuso en una hoja de ruta concreta. Y deja para más adelante la documentación de cada solicitud, que vemos en qué documentos necesitas para una subvención.

Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre el Libro del Edificio Existente y el IEE?
El IEE (Informe de Evaluación del Edificio) es un diagnóstico: evalúa el estado de conservación, la accesibilidad y la eficiencia energética del edificio, como una fotografía de su estado. El Libro del Edificio Existente es más amplio: recopila toda esa información y le añade un plan de actuaciones por fases, es decir, la hoja de ruta de las obras de rehabilitación. Dicho en simple, el IEE evalúa y el LEE recopila más planifica. De hecho, el IEE y el certificado energético son piezas que se integran dentro del LEE; no son documentos que compitan, sino que se complementan.
¿Cuándo es obligatorio el Libro del Edificio Existente?
Su exigencia está ligada sobre todo a las líneas de ayuda a la rehabilitación de edificios residenciales completos: cuando una comunidad quiere optar a una subvención para una actuación a nivel de edificio, suele pedirse disponer del LEE con su plan de actuaciones. La obligatoriedad concreta y los supuestos dependen de cada programa y de las bases de cada convocatoria, por lo que conviene verificarlo en la que os aplique. Aunque no fuera obligatorio en tu caso, el plan de actuaciones es útil por sí mismo para ordenar las obras y las prioridades del edificio.
¿Quién puede redactar el Libro del Edificio Existente?
Lo redacta un técnico competente: arquitecto, arquitecto técnico, ingeniero o ingeniero técnico. Es quien recopila la documentación del edificio, evalúa su estado y elabora el plan de actuaciones con las mejoras priorizadas y valoradas. No es un documento que la comunidad pueda hacer por su cuenta, porque requiere el diagnóstico técnico. Suele haber, además, líneas de ayuda específicas para financiar su elaboración, con cuantías que varían según el número de viviendas; esos importes son orientativos y dependen de cada convocatoria.
¿El Libro del Edificio Existente incluye el certificado energético?
Sí, el certificado de eficiencia energética es una de las piezas que se integran en el Libro del Edificio Existente, igual que la evaluación del estado de conservación o la de accesibilidad. El LEE funciona como documento paraguas que recopila todos esos elementos y, sobre ellos, construye el plan de actuaciones para mejorar el edificio. Por eso no tiene sentido verlos como documentos enfrentados: el certificado energético y el IEE aportan el diagnóstico, y el LEE lo ordena todo y le añade la hoja de ruta de las obras.
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