Qué es una frigoría y cómo se traduce a vatios y BTU
Antes de calcular nada, conviene entender la unidad, porque genera mucha confusión. Una frigoría es, simplemente, la unidad de "frío" equivalente a la caloría de calor: representa la capacidad de enfriamiento del equipo. El lío viene porque los fabricantes mezclan tres formas de expresar lo mismo: frigorías, vatios (o kilovatios) y BTU. La buena noticia es que se convierten con una regla fija. Una frigoría por hora equivale a 1,163 vatios; al revés, un kilovatio son unas 860 frigorías. Y una frigoría equivale a unas 3,97 BTU. Con esas tres equivalencias puedes traducir cualquier número que te den.
Esto es lo que te permite pasar de la regla a un equipo real. Si una habitación necesita, pongamos, 2.500 frigorías, eso son unos 2,9 kW de potencia frigorífica, o cerca de 10.000 BTU, y se corresponde con una unidad que el mercado suele etiquetar como "2.500" o por sus BTU. Sin esta conversión es fácil perderse entre etiquetas y comparar mal dos equipos. Aquí tienes la tabla de referencia para no fallar:
| Unidad | Equivalencia | Para qué sirve |
|---|---|---|
| 1 frigoría/h | = 1,163 W | La unidad "de frío" que usan muchos fabricantes en España |
| 1 kW | ≈ 860 frigorías/h | Pasar de la potencia en kW del equipo a frigorías |
| 1 frigoría | ≈ 3,97 BTU | Traducir a las BTU que usan las etiquetas internacionales |
| 2.000 frig | ≈ 2,3 kW ≈ 9.000 BTU | Ejemplo de una unidad pequeña típica |
| 3.000 frig | ≈ 3,5 kW ≈ 12.000 BTU | Ejemplo de una unidad media típica |
Conversiones físicas estándar. Las cifras de las unidades comerciales son orientativas y redondeadas.
La regla de las 100 frigorías por m² y sus límites
La regla más extendida dice que una estancia necesita en torno a 100 frigorías por metro cuadrado. Es una aproximación cómoda: una habitación de 20 m² pediría unas 2.000 frigorías, una de 40 m² unas 4.000. Sirve para hacerte una idea rápida y descartar disparates. Pero es solo eso, una idea de partida: en condiciones reales el rango va de 100 a 140-150 frigorías por metro cuadrado, según cómo sea la estancia. Tratarla como un cálculo cerrado es lo que lleva a comprar mal.
El problema es que la regla solo mira los metros cuadrados, y el calor que hay que combatir depende de muchas más cosas: la orientación y el sol que entra (una habitación al sur o un ático reciben mucho más calor), el aislamiento de paredes y techo, la cantidad y calidad de las ventanas, el número de personas que la ocupan, los electrodomésticos o la cocina, y la zona climática. Por eso dos habitaciones de los mismos metros pueden necesitar potencias muy distintas. La regla por m² es el punto de partida; el siguiente paso es ajustarla.

Cómo ajustar la regla a tu estancia
Para acercarte a una cifra realista, parte de la base (los m² por 100 frigorías) y aplica correcciones orientativas. Si la habitación es muy soleada, está orientada al sur o es un ático, conviene sumar en torno a un 15 % por el calor extra. Si dentro hay una fuente de calor importante, como la cocina o varios electrodomésticos, suma alrededor de 1 kW (unas 860 frigorías). Y si el techo es alto (por encima de 2,7-3 metros), tiene más sentido calcular por volumen que por superficie: una referencia habitual es del orden de 50 frigorías por metro cúbico (metros cuadrados por altura por 50), porque hay más aire que enfriar.
Esta tabla orientativa te da una referencia rápida por superficie, ya sabiendo que después hay que ajustarla por esos factores. Tómala como un mapa aproximado, no como una receta exacta:
| Superficie | Frigorías (regla ~100/m²) | kW aprox. | BTU aprox. |
|---|---|---|---|
| 10-15 m² | ~1.500 frig | ~1,7 kW | ~6.000 BTU |
| 15-20 m² | ~2.000 frig | ~2,3 kW | ~9.000 BTU |
| 20-25 m² | ~2.500 frig | ~2,9 kW | ~10.000 BTU |
| 25-30 m² | ~3.000 frig | ~3,5 kW | ~12.000 BTU |
| 30-40 m² | ~3.500-4.000 frig | ~4,1-4,6 kW | ~14.000-16.000 BTU |
| 40-50 m² | ~4.500-5.000 frig | ~5,2-5,8 kW | ~18.000 BTU |
Orientativo, partiendo de ~100 frig/m². Ajusta al alza por sol, mala orientación, techos altos o fuentes de calor.
Por qué pasarse de potencia es un error (y dónde está el cálculo fino)
Existe la tentación de "ir sobrado por si acaso" y comprar un equipo más potente de la cuenta. Es un error, y conviene decirlo claro. Un aire acondicionado sobredimensionado enfría la estancia muy rápido, el termostato corta a los pocos minutos y el equipo se pasa el día arrancando y parando (lo que se llama ciclado). Eso tiene tres consecuencias: no le da tiempo a deshumidificar bien, con lo que la sensación es de ambiente frío y húmedo; consume más por esos arranques continuos; y desgasta antes el compresor, que es la pieza más cara. Infradimensionar tampoco es la solución: un equipo corto trabaja siempre al máximo, hace más ruido y no llega a enfriar. El acierto está en el medio. Un equipo inverter, que modula su potencia, tolera mejor cierto margen, pero no justifica sobredimensionar sin criterio; lo vemos en qué es inverter.
La regla por m² y las correcciones te dan una buena estimación para no comprar a ciegas, pero el cálculo realmente fino es la carga térmica, que un técnico hace con software teniendo en cuenta la orientación, el aislamiento, el acristalamiento, la ocupación y la zona climática (es lo que contempla el RITE, el reglamento de instalaciones térmicas). Más potencia no es mejor: lo mejor es la potencia ajustada a tu estancia. Cuando se trata de cuántos equipos poner en una casa, en vez de la potencia de una sola estancia, entra otra decisión que vemos en multisplit: cuántas unidades. Y cómo se traduce la potencia en gasto, en cuánto consume el aire al mes. Para el conjunto, tienes el pilar de aire acondicionado.

Preguntas frecuentes
¿Cuántas frigorías necesito por metro cuadrado?
Como punto de partida, unas 100 frigorías por metro cuadrado: una habitación de 20 m² pediría en torno a 2.000 frigorías y una de 40 m², unas 4.000. Pero es solo una referencia inicial, no un cálculo: en condiciones reales el rango va de 100 a 140-150 frigorías por m² según la estancia. Hay que ajustar al alza si la habitación es muy soleada, está orientada al sur o es un ático (orientativamente un 15 % más), si hay una cocina o electrodomésticos que generan calor (alrededor de 1 kW extra), o si el techo es alto (en ese caso conviene calcular por volumen, del orden de 50 frigorías por m³). Y a la baja en climas frescos o estancias bien aisladas y a la sombra. La regla por metro cuadrado sirve para hacerte una idea; el cálculo fino es la carga térmica que hace un técnico.
¿A cuántos vatios y BTU equivale una frigoría?
Las conversiones son fijas y permiten traducir cualquier número entre las tres unidades que usan los fabricantes. Una frigoría por hora equivale a 1,163 vatios. Al revés, un kilovatio son unas 860 frigorías por hora. Y una frigoría equivale a unas 3,97 BTU (la unidad de las etiquetas internacionales). Con esto puedes pasar de la regla a un equipo real: por ejemplo, 2.500 frigorías son unos 2,9 kW de potencia frigorífica o cerca de 10.000 BTU, y se corresponden con una unidad que el mercado etiqueta como "2.500". Conocer estas equivalencias evita comparar mal dos equipos solo porque vengan expresados en unidades distintas. Son conversiones físicas estándar, así que no cambian según la marca.
¿Qué pasa si pongo un aire acondicionado con más frigorías de las que necesito?
Sobredimensionar es un error, aunque parezca ir sobre seguro. Un equipo demasiado potente enfría la habitación muy rápido, el termostato corta a los pocos minutos y el aparato se pasa el día arrancando y parando (ciclado). Eso provoca tres problemas: no da tiempo a deshumidificar bien, así que el ambiente queda frío pero húmedo y poco confortable; consume más por esos arranques continuos; y desgasta antes el compresor, que es la pieza más cara del equipo. Infradimensionar tampoco conviene: un equipo corto trabaja siempre al máximo, hace más ruido y no llega a enfriar. Lo ideal es la potencia ajustada a la estancia. Un equipo inverter, que modula su potencia, tolera algo mejor cierto margen, pero no es excusa para comprar un equipo claramente más grande de lo que pide la habitación.
¿Es mejor calcular las frigorías por metros cuadrados o por metros cúbicos?
Depende de la altura del techo. Para estancias con altura estándar (en torno a 2,5 metros), calcular por metros cuadrados con la regla de las 100 frigorías por m² funciona bien como punto de partida. Pero cuando el techo es alto (por encima de 2,7-3 metros), por superficie te quedarías corto, porque hay bastante más aire que enfriar: en esos casos tiene más sentido calcular por volumen, multiplicando metros cuadrados por altura y aplicando una referencia del orden de 50 frigorías por metro cúbico. En cualquiera de los dos métodos, después hay que ajustar por el sol, la orientación, el aislamiento, las ventanas y las fuentes de calor de la estancia. Ninguno de los dos sustituye al cálculo de carga térmica que hace un técnico, pero el de volumen es más realista en techos altos.
